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septiembre 2007

30 de septiembre de 2007

Cincuenta años de Piedra de sol

Piedra de sol, uno de los poemas centrales del siglo XX, está cumpliendo cincuenta años. Sus 300 ejemplares primeros salieron de las máquinas del Fondo de Cultura Económica el 28 de septiembre de 1957. Aparecía dentro de la colección Tezontle del Fondo, en una edición rústica y numerada. Cada ejemplar llevaba la firma del autor, Octavio Paz.

un sauce de cristal, un chopo de agua
un alto surtidor que el viento arquea
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:

Revolución en el poema astral: el surco de palabras regresa hasta su origen. El poema recomienza y no se agota nunca. En la nota a la primera edición se advertía una conexión cósmica. 584 líneas que equivalen a los días del año venusino. Paz comentó varias veces el embrujo bajo el que compuso este que sería uno de sus poemas más extensos. “No tenía plan. No sabía lo que quería escribir. Piedra de sol se inició como un automatismo. Las primeras estrofras las escribía como si literalmente alguien me las dictara. Lo más extraño es que los endecasílabos brotaban naturalmente, y que la sintaxis, y aun la lógica eran arbitrariamente normales. (…) Fue un caso de colaboración entre lo que llamamos el inconsciente (y que para mí es la verdadera inspiración) y la consciencia crítica y racional. A veces triunfaba la segunda, a veces la inspiración. Otra potencia que intervino en la redacción de este poema: la memoria. (…) Por ser obra de la memoria, Piedra de sol es una larga frase circular.” Paz sigue sus “desvaríos” sin insertar un solo punto en el poema. Según contó a Pere Gimferrer—quizá el lector más atento de este poema—en los años cincuenta sufrió una dura ruptura amorosa. Estaba en Nueva York, salió solo del hotel donde se hospedaba y tomó un taxi. Se hundió en el asiento de atrás y calló. Bajo ese silencio se percató del chirrido rítmico de una llanta. De esa cadencia surgieron los sauces, los chopos, los surtidores y aquel viento que arquea.

El poema es una travesía autobiográfica pero es más que eso. Es también el autorretrato de una generación, la defensa del ímpetu amoroso, la huella de la ilusión destrozada, la búsqueda de comunión. Bien describe José Emilio Pacheco este poema como “la afirmación intransigente de la imaginación, el amor y la libertad.” La larga y sinuosa frase del poema aborda los misterios del tiempo, el amor, el deseo, la naturaleza, la historia. En primer término, el poema es el trayecto hacia un cuerpo. Caminar hasta encontrar esa encarnación luminaria:

cuerpo de luz filtrado por un ágata
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia.

Todo es presagio. El ascenso hasta esa roca de sol es zigzagueante, el amante avanza y retrocede, el oleaje lo impulsa y lo desvía, las ramas del bosque petrificado se disipan. La carne se oculta entre ecos y reflejos. Cuando el cuerpo aparece es el mundo: una ciudad, un planeta, el cosmos.

El encuentro de los cuerpos es caída en el instante: ”el tiempo cierra su abanico.” Desde ese núcleo del tiempo, el poeta se asoma al pasado. No es ya flujo de agua sino hacha de piedra. El recuerdo se fija en un año y un lugar: Madrid, 1937. Paz recuerda la guerra. Tras la alarma, el bombadeo. Un “huracán de motores” que destruye torres y casas. Y frente a esa orgía de destrucción, dos se desnudan para amarse. El poeta surrealista que entonces seguía siendo Paz reivindica la subversión del encuentro amoroso:

las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio

El encuentro amoroso trasciende los cuerpos. El erotismo se vuelve épico. Su insurrección derrumba rejas y púas; vence a los cerdos y tiburones del poder y el dinero. “Si dos se besan / el mundo cambia.” La revolución de Piedra de sol no es mera alusión astronómica. El poema se convierte ahora en un canto de insumisión, un llamado libertario, un escupitajo al conformismo de las “monedas de cobre” y la “mierda abstracta”. La tragedia de la historia aparece en el recorrido. El hombre grita la injusticia. De boca del profeta brota espuma, del verdugo un grito y de la víctima otro. No hay redención pero habrá camino: nosotros.

Para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros
los otros que no son si yo no existo
los otros que me dan plena existencia
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros.

29 de septiembre de 2007

Schama sobre Turner 2

Turner_burning_house_commons

Se prepara una exposición de Turner en la National Gallery de Washington. Nadie mejor para presentar al artista temerario que Simon Schama. Para Turner, dice Schama en un artículo publicado recientemente en el New Yorker, la luz para él no era simplemente el agente que permite la visión: era un actor dramático, un vehículo de iluminación emotiva, agente de desorientación romántica o, en ausencia, el demonio del eclipse. La tragedia persigue su pintura. Los fuegos que purifican, las extinciones que preludian renacimientos. Un emblema, sugiere Schama, de Inglaterra: historia escrita en el cuerpo. El texto de Schama en el New Yorker es apenas una invitación al largo ensayo sobre el pintor contenida en su brillante, profunda, contundente reflexión sobre los poderes del arte. The Power of Art, el libro y el dvd, capturan admirablemente la fuerza de un arte que no pretende decorar.

28 de septiembre de 2007

28 de septiembre de 1957

Piedra de sol
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                       un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de un piel más dorada y transparente,


tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,
escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,

oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
                  yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y al cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
                 no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoyo los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande un padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
—¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
—esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
                            ¿hacía planes
para el verano —y todos los veranos—
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde bebían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
"no pesa el aire, aquí siempre es octubre",
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto—
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños — "ya es muy tarde"
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
                               nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
                    cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cuartos y calles, nombres como heridas,
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas de un durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos de lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo pedilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombe de los hombres,
al hombre de sí mismo,
                          		se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
                    	      el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
"déjame ser tu puta", son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
                    	    mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
                                 el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
—y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas "(el sol nace,
morir es despertar: "Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida"),
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carretera hacia la muerte
—el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos—,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerio de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido obscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
que la vida que nace y el sonido
de huesos machacadosen la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima...
                                    son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima...
                                         ¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

—no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muerto están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige sus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chófer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
                                  vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento,
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
                                    abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias...

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.
Octavio Paz

26 de septiembre de 2007

A subasta

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La Carta Magna

Neoinsultos

Hemos inventado un nuevo insulto. Luis F. Aguilar, desde la sensatez maquiavélica, pone las cosas en su sitio:

En realidad hay poderes públicos que no muestran gran sentido público en sus decisiones, aunque ocupen legítimamente su posición de poder público, mientras hay participaciones de ciudadanos que tienen valor público, aunque sus vidas se desarrollen en los negocios, en sus familias, profesiones y trabajos. En suma, poder público no significa sin más actuación de genuino interés público, ni poder fáctico significa actuación destinada a manipular el interés público.

25 de septiembre de 2007

Reseñas

Paul Berman lee el autorretrato de Vaclav Havel dentro y fuera del poder. To the Castle and Back es, en efecto, una extraña pieza autobiográfica, un caso único en la larga lista de libros de gobernantes registrando para la Historia su paso por el poder. No es la conocida remembranza de hazañas sino una libreta de dudas, convicciones, temores y confusiones. Tiene razón Berman: la modestia de Havel es creíble.

The Stillborn God, el nuevo libro de Mark Lilla sobre la cuestión religiosa y el pensamiento político occidental, es reseñado en el New York Times por Rebecca Newberger y en Salon por Laura Miller. Hace algunas semanas comenté aquí el adelanto del libro que ya puede conseguirse. El argumento central de Lilla resulta atractivo: la teología sigue seduciendo el pensamiento político. El camino de la secularización no ha terminado.

John Gray comenta la nueva embestida de Naomi Klein contra el neoliberalismo. Su libro reciente se titula La doctrina del  shock. El surgimiento del capitalismo del desastre. Ahí resalta el fanatismo detrás de la imposición de un nuevo modelo económico. El argumento tiene también una versión documental dirigida por Alfonso Cuarón:

Aquí se encuentran otros materiales sobre el libro y el documental.

El rector ante Ahmadineyad

Contundente y brutal, la intervención del Presidente de Columbia ante el presidente iraní:

Y el discurso de Ahmadineyad

Gays en Irán

Desde Nueva York, Ahmadineyad sostiene que en su país no hay homosexuales. Andrew Sullivan los muestra:

Gays_en_iran

Desacuerdos 2

José Agustín Ortiz Pinchetti en su columna de ayer retoma nuestro intercambio de desacuerdos.

Nadie puede negar la maquinación fraudulenta de Fox y de un grupo oligárquico para impedir la candidatura de AMLO o hacer imposible su triunfo. Creo que la cadena de abusos y agresiones desde marzo de 2004 hasta el mismo día de la elección son hechos públicos notorios. El proceso violentó los principios de ley: imparcialidad, certeza, independencia y equidad. El Congreso lo ha reconocido implícitamente al volver a prohibir, ahora de manera más enfática, todos los actos fraudulentos que torcieron el proceso electoral.

La destitución de Ugalde pone en evidencia que los partidos saben la verdad: este personaje es un personero de Elba Esther Gordillo; poder tras el trono en el IFE.

Su artículo completo...
Y mi correo...

24 de septiembre de 2007

Capital de las ideas

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El sitio de los partidos

La reforma al estatuto electoral mexicano ha despertado un debate sobre el sitio de los partidos políticos. Para algunos, el paso que se ha dado termina por instaurar una partidocracia que no se distingue en esencia del presidencialismo previo. Antes el Ejecutivo mandaba de modo arbitrario, sin control ni contrapeso alguno. Ahora, dicen ellos, ha cambiado el origen del abuso. Ya no se excede la presidencia; los abusivos son los partidos. Se ha llegado a decir que el cambio ha sido un golpe de estado; que la complicidad entre los partidos ha cerrado la competencia, expulsando a los ciudadanos del reino de la política. En defensa de los partidos, de su relevancia en cualquier régimen democrático han salido defensas razonables. Ofrezco otra que incluye, también, una nota de preocupación.

El funcionamiento del pluralismo democrático requiere de un régimen institucionalizado de partidos. Los órganos de la diversidad son indispensables para darle sentido a la competencia, para canalizar exigencias y reclamos, para conformar palancas de decisión eficiente. Una de las defensas más claras que conozco de este arreglo bien canalizado por normas y procedimientos es el que ofrecen los politólogos Mainwaring y Scully en un interesante estudio de los sistemas partidistas en América Latina (Building Democratic Institutions: Party Systems in Latin America, Standford University Press, 1996). El rediseño de las reglas que la clase política ha emprendido recientemente tiene una enorme importancia entendiendo que los partidos no son emanaciones espontáneas de la sociedad, reflejos de valores o intereses naturales: son producto de los estímulos normativos que los premian o los castigan. Se sabe que el trazo de las reglas induce la competencia para que ésta sea multi o bipartidista. Lo que Mainwaring y Scully agregan a la tradicional reflexión sobre el número y la distancia ideológica de los competidores es un apunte sobre grado de su institucionalización. Para que un régimen democrático funcione no basta con un número adecuado de partidos o con una razonable disposición al acuerdo entre ellos; es relevante que la estructura de la competencia tenga bases de estabilidad.
Para leer el artículo completo...

Diez preguntas para Salgado

Y diez respuestas.
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23 de septiembre de 2007

Buruma sobre las Olimpiadas

China_estadioIan Buruma, autor de Murder in Amsterdam, escribe una nota interesante sobre las Olimpiadas que se celebrarán en China y las críticas que suscita su autocracia. Buruma econstruye el surgimiento de los juegos por iniciativa de un barón al que la democracia resultaba antipática. Mientras los votos dividían al mundo, los desfiles, la competencia y los espectáculos de masa estimulaban el patriotismo y hermanaban al mundo. De tal suerte que parece que las Olimpiadas están hechas para los chinos y su sistema político. No quedará mucho del fervor ideológico del comunismo pero la manipulación y el control político siguen intactos. Podemos confiar, dice Buruma, que los juegos serán los más espectaculares, los más grandiosos y los más disciplinados. Hasta los meteorólogos están experimentando para que el clima no les vaya a aguar la fiesta. Honor al Barón de Coubertin.

20 de septiembre de 2007

Dos apuntes sobre Irak

Irak_soldado_3Ian Buruma, autor de ese extraordinario reportaje sobre el asesinato de Theo Van Gogh comenta la incursión de Bush en los terrenos de Herodoto. El presidente de Estados Unidos pronunció recientemente un discurso en el que justifica la permanencia de las tropas norteamericanas en Irak recurriendo a la analogía histórica. El argumento parece poco sólido:

Bush tiene razón al decir que a los pueblos de Oriente Próximo les gustaría ser tan prósperos y libres como los surcoreanos, pero su idea de que la guerra de Irak no es más que una continuación de las políticas de Estados Unidos en Asia es un craso error. Antes, en Asia y en Oriente Próximo, la estrategia estadounidense consistía en apoyar a los dictadores frente al comunismo hasta que sus propios pueblos los derrocaban. En Oriente Próximo, hoy, se ha vuelto más audaz y radical: invadir un país, destruir sus instituciones y confiar en que de la situación de anarquía posterior surja la libertad.

Timothy Garton Ash cree que la invasión ha sido el peor error de los Estados Unidos desde Vietnam, pero rechaza que la mejor opción sea salir de ahí cuanto antes. Eso es precisamente lo que provocan las malas decisiones: lo dejan a uno frente a siniestras opciones. El historiador del presente calibra los dilemas morales de la salida.

19 de septiembre de 2007

En defensa del multiculturalismo

Taylor_charlesCharles Taylor, que ha sacado en estos días un voluminoso libro sobre los malestares de un tiempo secular, expone hoy en The Guardian su alegato en defensa del multiculturalismo. Sostiene que la palabra se ha vuelto sospechosa. La agenda multicultural asusta porque se le asocia inmediatamente con la muerte a pedradas de las adúlteras en Nigeria, la amputación de manos en Arabia Saudita o la justificación del terrorismo suicida. Esos miedos incuban una nueva intolerancia. El filósofo canadiense argumenta que el rechazo es fruto de un pensamiento en bloque que funde una realidad compleja en una unidad indisoluble. Las consecuencias de esta simplificación pueden ser desastrosas. Quienes piensan así ven el mundo bajo el prisma huntingtoniano y preparan el choque de las civilizaciones.

El debate sobre la reforma

continúa...

Carlos Puig esribió el sábado un estupendo artículo que ha producido eco. Más allá de las quejas de los concesionarios, la nueva legislación puede aumentar su poder político por la puerta de atrás. Tal vez habría que pepararse para las consecuencias no deseadas del cambio:

Reducidos a disputarse, con intermediación del IFE, unos cuantos minutitos diarios, apretados en 90 días, los contendientes tendrán que apelar a los concesionarios de medios electrónicos y sus informadores. Unos segundos con López-Dóriga o Alatorre serán como agua en el desierto. Una entrevista con Ferriz o cobertura con Loret tendrán un valor diferente al que tuvieron en la campaña pasada.

Héctor Aguilar Camín y Federico Reyes Heroles han seguido esta pista escéptica. Sergio Sarmiento ejercita su imaginación adjetival: la mala reforma le parece: inaceptable, injusta, irresponsable, perversa, coruptora, negativa, discriminatoria, más injusta, censora, contaminante, absurda, aburrida, amordazadora, partidocrática. Mauricio Merino pondera el fundamento de las críticas a la nueva normativa electoral. Habrá razones atendibles pero, en el fondo, se trata de una defensa del statu quo. Y Leonel Cota escribe hoy también sobre la reforma--pero no sé qué diga.

17 de septiembre de 2007

Nuevo modelo

En una sesión extraña, el Senado aprobó una reforma electoral de enormes repercusiones para la vida pública mexicana. No me refiero solamente a la tensión que la envolvía, a la inusual coincidencia de los tres grandes partidos, ni a los elogios que cruzaban de una bancada a otra. Hablo del aire expiatorio se sentía en los discursos parlamentarios. La tribuna del Senado como confesionario nacional. Los senadores hablaban y legislaban para cambiar las reglas, pero también para limpiar culpas. Santiago Creel hablaba del efecto siniestro de las campañas que compraban espacios en radio y televisión y con ello rompían la equidad. El senador advertía con aire evangelizador que, ante este pecado, nadie podría arrojar la primera piedra. Carlos Navarrete seguía la misma línea: legislar desde el confesionario. Hemos vendido el alma al diablo con tal de conseguir dinero para aparecer en la televisión. La reforma electoral era para esos partidos, la fórmula compartida para expiar sus culpas. No es, por supuesto, un avemaría sin consecuencias. Se trata de la modificación más importante a las reglas de competencia en los últimos lustros. Entre los homenajes que la clase política se ha tributado y la estridencia de los críticos, no hemos podido aquilatar las implicaciones del cambio. Los extremos, en su retórica de juicios tajantes, nos llaman a renegar del claroscuro. Argumentan que lo importante (sea deplorable o meritorio) debe servir para dejar de lado lo trivial. Los entusiastas dicen que es una reforma histórica que hay que aplaudir enfáticamente. Se ha recuperado la República. Recuperamos la política del imperio de los negocios. Los mercaderes expulsados del templo de las deliberaciones. Nuestra democracia será, a partir de ahora, el ágora de los debates, una plaza abierta para la confrontación de proyectos-de-nación y no el circo oligárquico de los espots y los insultos. Desde la trinchera contraria se nos pinta el panorama opuesto y se nos convoca a reparar el agravio. La reforma tiene trazo de censura totalitaria; un golpe de estado electoral; los tres partidos han seguido la lección chavista. La partidocracia ha enterrado nuestro joven pluralismo. El Congreso pintado como un tirano de cien cabezas que aplasta a una sociedad desvalida y a sus inermes medios. Descreo de esa pareja de vehementes. Ni restauración republicana ni arbitrariedad partidocrática. Otra cosa: un nuevo modelo de financiamiento y de vinculación entre candidatos y medios.
Para leer el artículo completo

15 de septiembre de 2007

Not Flash...

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La historia del lema, aquí.

14 de septiembre de 2007

Independizar el grito

Magu

Nuevas reacciones a la reforma electoral

Luis F. Aguilar encuentra en la jornada reciente la estampa del nuevo régimen: "Los senadores y diputados han sido los ganadores de la transición y, dicho más terrenalmente, los partidos políticos. La democracia sepultó el presidencialismo y engendró la partidocracia que es la dueña de las Cámaras que son las dueñas de la política nacional." Adolfo Sánchez Rebolledo rechaza esa denuncia de un imperio partidocrático y sostiene que la reforma representa la recuperación de los poderes constitucionales del Congreso. Para César Cancino la reforma es síntoma de una desesperante enfermedad: gradualismo. Ciro Murayama encara las falacias de los detractores de la reforma. En El país Jorge G. Castañeda se lanza a decir que esto es un "golpe de estado electoral." Raúl Trejo pondera los claroscuros de una reforma "contradictoria," subrayando el cambio en la actitud de la clase política: el fin del miedo a los medios. Y el editorial del New York Times sostiene que es una burla a la institucionalidad democrática el remover a un árbitro autónomo.

En la plaza de los comunicadores el debate es intenso. Ciro Gómez Leyva rechaza el pleito de las representatividades que se insinuó recientemente. Medios populares, políticos repudiados. Joaquín López Dóriga ve la reforma como un blindaje para los partidos. Sergio Sarmiento anticipa la degradación del debate político a partir de la reforma. Carmen Aristegui respalda el cambio como una  vacuna que entiende las lecciones del 2006. Y un Calderón cree que otro ha ganado cacahuates, mientras el dinosaurio carga, como trofeo, una cabeza:

Peanuts_2

13 de septiembre de 2007

El dictamen y la reforma aprobada

están aquí.

Las propuestas de modificación al dictamen pueden verse en Lupa ciudadana. (Gracias a Fernando García Ramirez.)

12 de septiembre de 2007

Sobre la reforma

Se cocina una reforma de enorme trascendencia. El significado y las implicaciones de lo que está en el horno del Congreso no es del todo claro. Mauricio Merino dibuja la ambición de la reforma: "Está en juego el régimen de partidos y el sistema electoral que le da vida; están en juego las relaciones entre el dinero público y los medios privados; y de paso, se están negociando también la reforma fiscal y las normas que regulan las concesiones de radio y televisión del país." Se fortifica un arreglo tripartidista y se garantiza su permanencia. José Woldenberg registra aciertos, desaciertos y dudas. Jorge Alcocer, uno de los arquitectos del cambio, lo defiende como una "reforma de tercera generación." Leo Zuckermann lo ve distinto: un pacto mafioso. Tres partidos acuerdan no atacarse para repartirse la plaza. Lorenzo Córdova elogia el paso como un "rescate de la política:" los partidos se liberarán del secuestro de los medios. Ricardo Becerra lo describe como "emancipación de los poderes fácticos."

11 de septiembre de 2007

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El roto en El país.

10 de septiembre de 2007

Discernir

La política suele atropellar una tarea esencial de la inteligencia: el deber de discernir. Separar lo que es distinto; distinguir lo uno de lo otro, advertir la diferencia entre cosas que parecen la misma. Mientras la razón llama a separar, a deshilar una madeja de cuerdas enredadas, las simplificaciones de la política sugieren reducir la complejidad en opciones binarias. Bueno – malo; propio – ajeno; válido – dañino. Esa es la presión hoy para evaluar la propuesta de reforma electoral. El objetivo es sintetizar una propuesta en un adjetivo rotundo que sirva para perfilar una acción: promover u objetar. Vale el esfuerzo resistir esa tentación del calificativo concluyente y buscar los denominadores múltiples y contradictorios de una iniciativa importante. Advertiría una marca esencial en la propuesta. La coincidencia que le da origen delata el interés común de los tres grandes partidos de protegerse frente a quienes tienen por enemigos. Se golpea a los partidos pequeños, se estorba aún más la aparición de nuevas organizaciones, se formaliza la prohibición de candidaturas independientes, se interviene al árbitro, se rompe el financiamiento electoral a los medios. Se abaratan las contiendas, es cierto, pero no se lastima económicamente a los partidos grandes. Los partidos incluso instauran en la Constitución el deber de los contribuyentes de mantenerlos. Elegante medida: la inversión en educación caerá en el vaivén de las negociaciones anuales pero, eso sí, las remesas a los partidos estarán a salvo. No lamento que se limite el espacio de los pequeños partidos que han sido, todos, un gran fiasco. Lo que parece preocupante es que quede sellado un sistema de partidos que necesita oxígeno. Se trata, en efecto, de una reforma de la partidocracia para reforzar ese régimen.

Se pretende constitucionalizar el paternalismo que se asomó judicialmente en las elecciones pasadas. La iniciativa prohíbe “denigrar” a las instituciones, a los partidos y a las personas. La propuesta es un grave atentado a la libertad de expresión, un atentado, en consecuencia, al debate libre. Los promotores de esta iniciativa imaginan un debate en donde ninguno de los candidatos se atreva a empañar la imagen pública de sus contrincantes. ¿Qué debate es aquel donde es ilícito resaltar los aspectos negativos del adversario? Gravísimo retroceso que parte de un entendimiento erróneo de lo que sucedió en 2006 y que ha puesto énfasis en la llamada “guerra sucia,” como clave para entender el desenlace de julio. Para tener una democracia auténtica, nos dicen, hay que eliminar los ataques para instaurar un ágora de discusiones cerebrales, donde imperen las propuestas y las ideas. Alegato provinciano que no se ha enterado de la rispidez y la emotividad de toda campaña política. Las estrategias negativas son un elemento esencial del debate político. Son apuestas, esto es, decisiones con riesgo, que ofrecen información valiosa a la ciudadanía. Si se cree en la capacidad de los ciudadanos para evaluar el actuar político, debe dejársele a ellos juzgar el mérito de la denuncias o el ataque.
Para leer el artículo completo...

9 de septiembre de 2007

El revolucionario

Fox_revolutionSe anuncia ya en amazon la publicación del libro de Vicente Fox--razonablemente acompañado de un redactor. La revolución de la esperanza. La vida, la fe y los sueños de un presidente mexicano. Sus publicistas describen el libro en estos términos: "El carismático expresidente de México ofrece una clara y directa visión sobre la condición del mundo."

Será.

Izquierda - derecha; modernización - conservadurismo

Anthony Giddens sugiere identificar un eje ideológico, tan importante como la línea que separa izquierda y derecha. Se refiere a la oposición entre modernización y conservadurismo.

La división entre derecha e izquierda sigue teniendo sentido. Una persona de izquierdas cree en el progresismo -que podemos influir en la historia para mejorarla-, la solidaridad -una sociedad en la que nadie se queda fuera-, la igualdad -reducir las desigualdades es beneficioso para toda la sociedad-, la necesidad de proteger a los más vulnerables y la idea de que para lograr esos objetivos son necesarios el Estado y otras instituciones públicas. Sin embargo, en un mundo en cambio constante, existe otra dimensión igual de importante, la de la modernización contra el conservadurismo.

Modernización significa elaborar políticas que nos permitan adaptarnos a un mundo distinto del anterior, en el que la globalización es el principal motor del cambio. Y ya no tiene por qué identificarse a la derecha política con el conservadurismo. Puede haber modernizadores de derechas; Sarkozy es un ejemplo perfecto. El futuro de la izquierda en Francia, dije, pero también en general, está en adoptar la modernización; en otras palabras, en elaborar políticas que nos ayuden a preservar y profundizar los valores de izquierdas en la era de la globalización. Tenemos que convencer a los conservadores de izquierdas de que avancen hacia la modernidad.

Mientras el PRD se proclama orgullosamente socialista--sin tomarse, por supuesto la molestia de explicitar qué entiende por socialista, Giddens lo da por muerto: el socialismo es un proyecto muerto. Se basaba en el remplazo de los mecanismos de mercado y la superación del capitalismo.

Los libros más recientes de Giddens son Europe in a Global Age y Over to you, Mr. Brown, un instructivo para la conservación del poder laborista.

7 de septiembre de 2007

Reseñas

Taylor_jacoby The Economist comenta la aparición del nuevo libro de Charles Taylor sobre el secularismo. El filósofo canadiense ha abordado desde hace tiempo lo que él considera "malestares" de la modernidad. Las abstracciones del liberalismo erosionan a su entender el tejido vital de la comunidad. Su ensayo sobre el multiculturalismo y la política del reconocimiento es, sin duda, una de las piezas centrales del debate entre liberales y comunitarios.

En Bookforum se registra que The Last Intellectuals, el penetrante ensayo de Russell Jacoby, cumple 20 años. Jacoby identificó la jerga impenetrable, la academia autocomplaciente y el olvido del público como señales de la extinción del intelectual público.

Recuerdos de la contracultura

Fascinante relato de Roger Bartra en el número de septiembre de lestraslibres. El fortuito encuentro con un libro despierta recuerdos y sensaciones. Greenwich Village en los 60, el movimiento beat, la guerrilla, búsquedas sensoriales, rebeldía. En el refrigerador, paquetes de marihuana y bombas molotov.

6 de septiembre de 2007

La biblioteca de la vida

Edward O. Wilson se ha sentido fascinado desde muy niño por la diversidad de la vida. Empezó con un periodo de mariposas, luego un periodo de víboras, otro de pájaros y peces Y finalmente, tuvo un periodo de hormigas. No ha dejado jamás ese periodo y ha dedicado su vida a estudiarlas. Se ha empeñado, sobre todo, en descifrar la diversidad. Su empeño tiene ahora una dimensión literalmente enciclopédica: levantar el catálogo de la vida en el planeta. Seguimos hoy viviendo a oscuras: desconocemos a nuestros vecinos los insectos, las criaturas submarinas y la infinidad de bacterias que nos envuelven y nos habitan. Necesitamos una cartografía biológica del planeta. Del gran proyecto de la Enciclopedia de la vida escribe hoy en una pieza publicada por el New York Times. Su libro más reciente es un llamado a salvar la vida.

Eol

Dawkins sobre Hitchens

Camiseta_dawkinsRichard Dawkins escribe de su camarada en la cruzada atea en el número reciente del Times Literary Supplement.

A la izquierda, camiseta para ateos que quieran salir del closet, a la venta en la red de Richard Dawkins.

5 de septiembre de 2007

Máscaras

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Transfiguraciones: una colaboración entre el fotógrafo Richard Bram y la pintora Silvia Willkens

Sendas de Oku

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John Cage

John Cage cumpliría hoy 95 años. Frente al ruido, vale la pena acercarse a su pieza 4'33''. Aquí puede verse y oírse en la versión al piano de David Tudor.

No tengo nada que decir
y lo estoy diciendo
y eso es la poesía

John Cage

Siluetas de hierro

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La monumentalidad de las piezas de Richard Serra caza a sus presas. El observador sentirá el asombro de convertirse en el juguete de una presencia. Subyugado felizmente por una corpulencia industrial, el paseante se esconde, se agacha, imita con su cuerpo la silueta de un muro ondulante, dispara su cámara fotográfica, se esconde, descubre ángulos nuevos, un cruce, alguna curva oculta. La escultura de Serra no es un simple (e inmenso) objeto visual, una pieza que se contempla con los ojos. Es un parámetro, una intrusión de la materia que altera las coordenadas del universo. Aparece así como un desafío a la obviedad gravitacional, un acto de insumisión a la simpleza de los hemisferios. Si me tropiezo en este laberinto de sinuosas paredes, ¿caeré hacia abajo? ¿Me atrapará ese cuello de toro que se alza en lo alto de la valla? La escultura enmarca al observador y, al abrazarlo, lo transfigura. Las inmensas cintas, los vastos conos de hierro tienen un efecto desorientador y a veces intimidante. El confortante equilibrio de los sentidos se desvanece ante el portento. Ahí está la esencia de su arte que es la de cualquiera: implantación de otra mirada: enseñar a ver el mundo como nunca lo habíamos visto.

No es necesario el bulto para trastornar la imantación del mundo. Basta el trazo, la silueta. Será verdad aquello que decía Valéry: nada es más profundo que la piel. La escultura de Serra es, por eso, trazo materializado. Para este dibujante con lápiz de hierro el contorno basta, el cuerpo es redundante. ¿Qué dibuja ese hilo de metal grueso? Una serpiente, la inminencia de un abrazo, la soledad de la línea paralela, el refugio de un paréntesis, la fusión del vacío y la carga, una encrucijada, la ondulación de un mar vertical, una enfática interrogación, el tiempo otro de la otra vida del metal, muslos, dados, órbitas truncas, épica comprimida, diques que son el río que fluye, insinuaciones, coqueteo. A fines de los años sesenta, Richard Serra anotó en un par de hojas blancas una lista de verbos entrañables. En esa especie de poema minimalista, el escultor revela su búsqueda: desenrollar, arrugar, almacenar, doblar, acortar, girar, trenzar, abollar, rasurar, despedazar, astillar, separar, cortar, escindir, tirar, remover, simplificar, diferenciar, desarreglar, rasurar, abrir, mezclar, anudar, derramar, gotear, fluir, arremolinar, rotar, untar, inundar, incendiar, imprimir, levantar, curvear, sostener, enganchar, suspender, desparramar, colgar, coleccionar, asir, apretar, combinar, acumular, arreglar, reparar, descartar, emparejar, distribuir, exceder, complementar, contener, rodear, esconder, cubrir, envolver, escarbar, atar, pegar, juntar, laminar, marcar, expandir, diluir, iluminar, revisar, modular, destilar, borrar, sistematizar, referir, forzar, hablar. Y revelaba también los ingredientes de su acto artístico: la tensión, la gravedad, la naturaleza, la inercia, las olas, la simultaneidad, el equilibrio.

El admirador de la literatura contemplativa de Emerson busca el hechizo. El surfista californiano no tolera la quietud. Sus obras, es cierto, no se mecen con el aire. Ni el huracán más furioso podría menearlas un centímetro. Pero son imposibles de apreciar al instante. La fotografía puede capturar placas admirables de su obra pero decomisa su vuelo. Se percibe una animación dramática en su fijeza, una secuencia misteriosa que convierte cada obra en una pieza narrativa. Esculturas cinematográficas: recorrer las inmensas vasijas de Serra es volverse espectador de un breve drama: la primera mirada captura apenas el esbozo del personaje, pronto aparece una curva que anuncia, la escena de la siguiente incógnita. La escultura camina, trota, se acelera, da una vuelta, se detiene y concluye para invitar a la repetición o a la secuela.

4 de septiembre de 2007

Meyer sobre el fango de Bartra

Bartra_fango_3Lorenzo Meyer comenta en la edición más reciente de hoja por hoja, suplemento de libros que distribuye un buen número de diarios del país, el libro más reciente de Roger Bartra. La reseña llama la atención en un medio donde priva el ninguneo y donde se impone con demasiada frecuencia una muralla de silencio entre corrientes intelectuales. Meyer rompe esa barrera y comenta elogiosamente Fango sobre la democracia. Elogia la relevancia de su reflexión, la agudeza de la crítica, la contundencia de sus cuestionamientos. Naturalmente no comparte los severos juicios de Bartra sobre el populismo neopriista de Andrés Manuel López Obrador. Lamentablemente, el reseñista apenas roza sus diferencias con el autor. Meyer se esconde en la figura de un lector anómimo para sugerir desacuerdos pero no desilvana los suyos.

Se acepte o se cuestione la visión de Bartra del proceso político del México contemporáneo, es innegable que quien en verdad busque entender al país político actual saldrá ganando si confronta y, sobre todo, intenta responder la crítica que el antropólogo hace a las izquierdas mexicanas. Igualmente, sería absurdo para cualquier interesado en comprender la relación entre cultura y política en México, pasar por alto la muy sólida, inteligente —y mordaz— crítica que el autor hace al nacionalismo revolucionario —instrumento ideológico, elaborado entre otros por los antropólogos, que resultó muy útil para justificar la dominación autoritaria priista del México posrevolucionario—.


Algún lector podrá encontrar irritantes algunos de los adjetivos que Roger Bartra emplea para darle contundencia a esta colección de ensayos, pero pocos, si es que alguno, podrá negar la inteligencia y erudición de la argumentación y menos podrá considerarlos irrelevantes en la discusión del México actual.