El fuego de la vida
No conocía este ensayito de Rorty que publica ahora la revista Poetry. Recuerda su apunte sobre el romanticismo y la defensa de la poesía de Shelley: la razón sólo puede caminar por senderos que abre la imaginación. Sin palabras no hay argumento; sin imaginación no hay palabras nuevas. Poco después de terminar el escrito, Rorty recibió la noticia de que padecía un cáncer inoperable. Tras la noticia, un primo suyo le preguntó si había buscado el consuelo de dios. Le respondió que no. "¿Y la filosofía?," le preguntó su hijo. Tampoco. "¿Nada de lo que has leído te ha ayudado en algo?", insistió. Rorty se sorprendió diciendo impulsivamente que sí: la poesía. Imagen, ritmo y rima de la expresión poética le ofrecían un alivio.
Hubiera deseado invertir más tiempo de mi vida en la poesía. Y no es porque lamente haber perdido las verdades que son imposibles de frasear en prosa. No hay tales verdades; no hay nada sobre la muerte que Swinburne y Landor supieran y que escapara a Epicuro o a Heidegger. ... Las culturas con vocabularios más ricos son más plenamente humanas--más alejadas de las bestias--que aquellas con vocabularios más pobres; los hombres y las mujeres son más plenamente humanos cuando sus memorias están ampliamente provistas de versos.


Nunca había escuchado esto, pero que cierto es... el consuelo que se puede encontrar en la poesía, el juego de palabras y metáforas, las imágenes... debería confesar que envidio a los poetas...
Publicado por: Hugo E Marroquín | 9 de noviembre de 2007 a las 10:19
Este ensayo tiene sentido con la idea de Rorty la poesía puede ser vista como una politeísmo romántico.
Su texto Pragmatism as Romantic Polytheism, se puede leer aquí:
http://www.nytimes.com/books/first/d/dickstein-pragmatism.html
Publicado por: Andrés Lajous | 12 de noviembre de 2007 a las 20:40