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noviembre 2007

30 de noviembre de 2007

Los mejores libros del 2007 (2)

El Times de Londres recoge predilecciones. Julian Barnes recomienda That Sweet Enemy, de Robert e Isabelle Tomb, un recuento a cuatro manos de las rivalidades franco-inglesas y The Discovery of France, de Graham Robb. Seamus Heaney destaca las cartas de Ted Hughes.

Los mejores libros del 2007 (1)

El New York Times selecciona los mejores libros del año. Entre los mejores diez, se ubica The Rest is Noise, de Alex Ross, que he comenado por aquí. En una lista más amplia de eso que allá llaman "no ficción" incluye la biografía de Tocqueville de Hugh Brogan; Cultural Amnesia de Clive James, una formidable galería de personajes del siglo XX y The Stillborn God de Mark Lilla.

27 de noviembre de 2007

La felicidad es posible

Simi

26 de noviembre de 2007

Eco y el populismo mediático

Eco2La revista dominical del New York Times publica una entrevista bastante mala con Umberto Eco en la que se comenta la aparición de su nuevo libro sobre el populismo mediático. Esta compilación de ensayos breves aborda ese despotismo basado en el micrófono y la cámara, que nadie ha expresado tan bién como Berlusconi. Al cumplir 75 años, Eco ha dejado su clase de semiótica en la Universidad de Bologna para recoger sus lecturas infinitas y sus dispersas reflexiones en libros de carácter más bien antológico. A su historia de la belleza suma ahora una (bonita) edición sobre la fealdad.

Entre el acierto y el error

Al acercarse el primer año de su presidencia, Felipe Calderón comentó que había gobernado con aciertos y errores. Naturalmente, no se extendió en la autocrítica para detallar la naturaleza de los tropiezos o para comparar el monto de los éxitos con el peso de las derrotas. No corresponde a él hacer esa contabilidad. Los exámenes se practican por esta hora en todas las esquinas de la prensa. Al cumplirse el primer año de gobierno se encuentran por todas partes recuentos críticos de avances y pendientes, logros y retrocesos.

La evaluación será inevitablemente polémica. Algunos serán incapaces de ver aciertos; otros callarán las fallas. Lo que a unos resultará encomiable a otros les parecerá nocivo. Pero, entre esas obvias diferencias, hay una coincidencia básica: se piensa que el error está en el polo opuesto del acierto. El tropiezo político sería, en ese sentido, lo contrario del acierto. Es que se piensa la política como si fuera una naranja cortada por la mitad. Un hemisferio es bueno, el otro malo y cada uno atrae como imán las acciones del poder. De acuerdo a esta imagen concebimos el juicio como evaluación del magnetismo predominante. Aquí lo bueno ha vencido a lo malo; allá se impuso lo malo. ¿Será ésta una buena manera de emprender la crítica de un gobierno en su despegue? Creo que no. No, porque los errores que el propio presidente reconoce no están en las antípodas de sus aciertos, sino que son su costo y su consecuencia. Los errores de Felipe Calderón se enredan con sus aciertos. Unos y otros son parte de la misma visión política. Será que el mal no es siempre la ausencia de bien sino, muchas veces, su carga; el error no es la falta de logro, sino su impuesto. Es por ello que la prudencia del político es, ante todo, un ejercicio de medida: búsqueda de proporción decisión que vence lo exiguo sin llegar a la demasía.
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El libro sin papel

Kindle2Sergio González Rodríguez comenta hoy en El ángel de Reforma la aparición del nuevo lector digital que amazon acaba de lanzar a la venta. El kindle es una especie de ipod de letras; más que un libro, un dispositivo para cargar toda una biblioteca en la mano. ¿Alguien necesitará las obras completas de Reyes en el avión? Los primeros reseñistas dudan que el nuevo intento de superar la tecnología de Gutenberg sea exitoso, pero el invento ya está agotado.

24 de noviembre de 2007

De la ignorancia científica

Mientras la incultura literaria resulta una vergüenza, la ignorancia científica pasa por ordinaria. Una es incultura, la otra desconocimiento de asuntos técnicos. Avergonzado por su incapacidad para sostener una conversación sobre los protones o el big bang, Bill Bryson se lanzó a descubrir todo lo que un "culto" ignora de la ciencia. El resultado fue una breve historia de todo que se describe como el mejor libro científico en lo que va del siglo. El Financial Times recoge sus apuntes y ofrece una síntesis de sus descubriminos, desde las reacciones moleculares hasta la mecánica cuántica. Las diez cosas que todo mundo debería saber de la ciencia.

19 de noviembre de 2007

De monarcas y déspotas

Por_qu_no_te_callasConcluyó hace unos días el discreto reinado de Juan Carlos como figura tutelar de la “commonwealth” iberoamericana. Es cierto que su dominio era tan ligero como superficial es (si es que existe) la tal comunidad. Su duración episódica era tan extensa como los encuentros diplomáticos en tal o cual ciudad. Pero el rey de España era una especie de presencia paternal que recibía el respeto de casi todos, extendiendo de algún modo su jefatura simbólica más allá de las fronteras de su país. Durante los años que se ha celebrado la tediosa reunión de los gobernantes iberoamericanos, el rey de España ofició como un patriarca, a un tiempo tradicional y moderno que recibía la deferencia del resto de los mandatarios. Eso se acabó intempestivamente con cinco palabras y su irritado retiro de las sesiones de la cumbre chilena.

Decía Héctor Aguilar Camín la semana pasada en Milenio que “los fanfarrones viven de la prudencia de sus interlocutores.” Creo exactamente lo contrario: los bravucones se alimentan del hartazgo de sus oyentes. El fanfarrón gana cuando logra sacar de quicio al otro, cuando lo coloca en su terreno al entrar en su propia disputa. La provocación prende cuando el tranquilo se torna iracundo. De esa confianza para sacar de quicio al más paciente se nutren los desplantes retóricos de Hugo Chávez. Su condición de presidente rebelde lo coloca en una situación ventajosa. Está fuera del circuito de la prudencia, vive apartado de los cordones de la diplomacia y por eso puede dedicarse a pescar irritación y controversia. A lo largo de los años ha desarrollado ese talento para fastidiar que cuenta ya con varios trofeos.

Al ordenar su silencio, el rey Juan Carlos ganará en simpatía de quienes aborrecen al locuaz déspota de Venezuela. Resultará simpático también para quienes aprecian la autenticidad de su gesto. Muchos se sentirán identificados con el lance: hizo lo que muchos hubieran querido hacer, se dice. Puede ser: en su exabrupto, el monarca se muestra de pronto como una figura familiar, cercana. Pero las monarquías no viven de arranques de sinceridad sino de ceremonia. El rito de serenidad y compostura es vital para la pervivencia de ese (funcional) arcaísmo político.
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18 de noviembre de 2007

El candidato Norman Mailer

Mailer_candidate

Se recuerda hoy en el New York Times la campaña de Norman Mailer para la alcaldía de Nueva York.

Isaiah Berlin y el liberalismo latinoamericano

Berlin_1954_2Hace diez años murió Isaiah Berlin. Enrique Krauze lo recuerda en su artículo de hoy. Krauze trae a la memoria su conversación con Berlin hace más de veinticinco años, en Oxford. Su convicción es que la lectura de Berlin puede ser un antídoto eficaz contra el nuevo antiliberalismo latinoamericano.

Sí y no. En Berlin pueden encontrarse herramientas para defenderse de la adulteración ideológicas de la libertad y de las coartadas de una supuesta necesidad histórica. Pero en su trabajo hay también rasgos de un enfoque cultural que puede caminar, más bien, en sentido contrario. El episodio que lo puede ejemplificar es, curiosamente, la conclusión que extrae de su breve visita a Cuernavaca. En el primer volumen de su epistolario se incluyen un par de cartas sobre su visita a México. Berlin cuenta que le gustó la vegetación mexicana pero que le aterró la mirada de sus pobladores. Nunca me sentiría a gusto aquí, escribió. Berlin veía la tierra mexicana como inhóspita para la libertad. Un país "lleno de crueldad y de imaginación bárbara" no era sitio para liberales. Pensaba que el liberalismo era una planta inglesa que necesitaba siglos de cultivo. No todos los climas podrían recibir esa vegetación de tolerancia, leyes, votos y moderación. El liberalismo era para los liberales.

Roger Bartra sobre López Obrador

Milenio publica hoy una extensa entrevista con Roger Bartra sobre el primer año de la "presidencia legítima"

"López Obrador tenía dos opciones: la vía de la inteligencia y la vía del ridículo. Desgraciadamente abandonó la primera y optó por la última. Y esta vía ridícula lo llevó a un callejón sin salida. La vía inteligente era la construcción de una alternativa sensata de contraposición.”

15 de noviembre de 2007

Norman Mailer contra Gore Vidal

Dick Cavett, anfitrión de un legendario talk-show de los setentas, recuerda el programa en que se enfrentaron Norman Mailer y Gore Vidal.  Aquí puede encontrarse un breve segmento del pleitazo.

14 de noviembre de 2007

Top Ten

Topten No todo está perdido para López Obrador. Pedro Aguirre se ofrece de consejero: podría asesorar al rey Juan Carlos o mudarse al rancho San Cristóbal para dejar de ser el idiota del pueblo.

El boxeador

Mailer_ali

Con Norman Mailer muere uno de los más grandes personajes literarios de la escena estadounidense. Hablo de personaje literario, subrayando la enormidad de su figura pública. Era un famoso admirado y repudiado, un megalómano provocador, una institución del antiestablishment que escribió novelas y reportajes, dirigió películas, bebió mucho, fumó de todo, jugó a ser político y estuvo a punto de matar a una de sus esposas. No le faltó talento pero el personaje riñó con ventaja sobre el escritor.

Era un enamorado del más cruel, el más primitivo de los deportes, el box. El espectáculo de dos hombres casi desnudos que se cuecen a golpes con la intención de dejar al otro medio muerto, le parecía una ceremonia sublime. Durante su juventud fue boxeador y nunca dejó de ver la vida como algo que sucede dentro de un ring para aniquilar a otro. Su prosa, como su vida, quedó escrita con puño cerrado. En ocasiones su golpe fue terriblemente destructivo: un palo seco capaz de tumbar un árbol. En muchas otras falló ostentosamente, rozando el ridículo. Louis Menand en un boceto reciente apuntaba que había sido "inmodesto en sus fracasos y modesto en sus éxitos". El box le servía como abreviatura de una especie de inclinación religiosa que contaba entre sus devotos a D. H. Lawrence y a Hemingway. Espiritualidad de la lucha y la sangre. En un reportaje extraordinario describió la muerte de un boxeador en el ring. Mailer narra la hipnosis del momento en que la golpiza se vuelve asesina. El aroma de la muerte volando musicalmente por el aire. Los golpes, el sudor, la caída formaban parte de un ritual místico. "Era una religión más antigua, más primitiva, una religión de sangre, una religión asesina y sensible que se burla del esfuerzo del entendimiento por aproximarse a ella". Una liturgia que desafiaba el frío orden del cálculo y el plástico.
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13 de noviembre de 2007

Sobre Norman Mailer

MailerLos obituarios del New York Times, de The Guardian, del London Times, Los Angeles Times, el Village Voice, The Nation, Financial Times. Me parece que la mejor nota necrológica es la publicada en el Telegraph. El New Republic recupera de sus archivos el largo diálogo de la revista con el provocador. Slate hace lo mismo. También se han publicado retratos veloces de Christopher Hitchens, Louis Menand, Jorge Herralde, Eduardo Lago, Barbara Probst Slomon, Joan Smith, Mark Lawson, Pedro Aguirre, Rafael Pérez Gay, José Woldenberg, Kasia Boddy, The Economist, Juan Villoro.

Hobsbawm

HobsbawmEric Hobsbawm está en Barcelona. El país recoge algunos dardos:

  • El marxismo. "Los marxistas creían que la clase obrera iba a crecer, cuando lo que ha pasado es que ha decrecido y que países como Estados Unidos o Inglaterra incluso se están desindustrializando. La lucha política basada en la lucha de las clases ya no es muy efectiva. Pero Marx sobrevive en su concepción materialista de la historia y en su análisis del capitalismo. En el siglo XIX ya vaticinó la globalización, y cuando se celebraba el 150 aniversario del Manifiesto Comunista, las crisis económicas del sureste asiático y de Rusia en 1997 y 1998 confirmaban sus predicciones. El poder del marxismo sigue intacto. No así muchas ideas políticas de Marx que obedecían, más que al análisis, a sueños de igualdad".
  • Putin y las mafias. "No se comprende sin la crisis de 1991. Entonces se vio claro que el afán de hacer de Rusia un Estado capitalista a toda velocidad era incluso más difícil que industrializar un país atrasado. Fue tal el cataclismo que Putin por lo menos ha conseguido que el Estado funcione. Si la economía cayó en manos de los gánsteres, lo que ha conseguido es que éstos obedezcan al Estado".

12 de noviembre de 2007

El propósito

Desde hace varios años el debate político en el país se ha concentrado en dos órbitas: las reglas y los liderazgos. Hemos discutido mucho (aunque mal) de las instituciones y los gobernantes. No es, en sí misma, una mala manera de comenzar una reflexión crítica sobre un régimen reciente que no logra producir buenos efectos. Pero no es sensata como punto final. Pocos ponen en duda que el tejido institucional del país debe ser revisado. El enorme cambio político que hemos vivido en los últimos lustros no ha encontrado una transformación normativa que permita la combinación productiva de la diversidad. La dificultad para mirar lejos, la incompetencia legislativa, los obstáculos a la negociación, los enredos del diálogo, los abusos de las instancias locales tienen origen en una plataforma institucional que ha sido rebasada por la realidad. En esa coordenada se discute la profundidad y el sentido del cambio necesario: abandonar el modelo presidencial o reformarlo.

También hemos gastado muchos litros de saliva y de tinta discutiendo el impacto de las estrategias y las decisiones de la clase política. No se conocen muchos valientes que se atrevan a rendir homenaje a los prohombres que dichosamente aparecieron en nuestro tiempo para inaugurar con gala nuestra primera infancia democrática. Con buenas razones prevalece una extendida repulsa a los servicios de la clase política. El descrédito puede medirse con bastante exactitud en cada registro de la opinión pública. Vale subrayar que ninguna fuerza política se salva de esa condición. Izquierda, derecha y centro; políticos nuevos y viejos comparten los escalones más bajos de la estima nacional.
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10 de noviembre de 2007

Inédito de Cabrera Infante

El país avisa de la próxima publicación de una novela póstuma de Cabrera Infante. Se anuncia como la historia muy inglesa y muy cubana de una "Lolita habanera."

Cabrera_infante_2Una cosa era notable en Estelita: llevaba el sexo literalmente a flor de piel. La piel dulce, con labia en su cuerpo. Grandes labios, breves labios. Su sexo no sólo estaba entre sus piernas, sino que se extendía por todo su cuerpo como una segunda piel -o como su verdadera piel, aquella que revelaba su vestido, pero la piel oculta también. Era, de veras, de lo más perturbador. Nunca toqué la carne de Estela porque siempre se interpuso su piel, su frontera...

El prólogo ya puede leerse aquí.

8 de noviembre de 2007

El fuego de la vida

No conocía este ensayito de Rorty que publica ahora la revista Poetry. Recuerda su apunte sobre el romanticismo y la defensa de la poesía de Shelley: la razón sólo puede caminar por senderos que abre la imaginación. Sin palabras no hay argumento; sin imaginación no hay palabras nuevas. Poco después de terminar el escrito, Rorty recibió la noticia de que padecía un cáncer inoperable. Tras la noticia, un primo suyo le preguntó si había buscado el consuelo de dios. Le respondió que no. "¿Y la filosofía?," le preguntó su hijo. Tampoco. "¿Nada de lo que has leído te ha ayudado en algo?", insistió. Rorty se sorprendió diciendo impulsivamente que sí: la poesía. Imagen, ritmo y rima de la expresión poética le ofrecían un alivio.

Hubiera deseado invertir más tiempo de mi vida en la poesía. Y no es porque lamente haber perdido las verdades que son imposibles de frasear en prosa. No hay tales verdades; no hay nada sobre la muerte que Swinburne y Landor supieran y que escapara a Epicuro o a Heidegger. ... Las culturas con vocabularios más ricos son más plenamente humanas--más alejadas de las bestias--que aquellas con vocabularios más pobres; los hombres y las mujeres son más plenamente humanos cuando sus memorias están ampliamente provistas de versos.

6 de noviembre de 2007

Contra el aislamiento de las músicas

Ross_ratliffAlex Ross, autor de The Rest is Noise; y Ben Ratliff autor de una guía de los 100 discos esenciales en la historia de jazz intercambian correos en slate sobre la música que no reseñan. La idea original era escapar de los barrotes profesionales y pensar sobre las muchas cuerdas de la música que los esnobs y los esclavos de lo popular se empeñan en mantener separadas. Ross habla del genio de Duke Ellington y de los giros de Radiohead; Ratliff sale con menos destreza de la excursión. Del intercambio brincan ideas sobre el sitio de la música en la cultura contemporánea y la incómoda situación de la representación musical o teatral en tiempos del ipod.

Comida con Martin Amis

Amis_martinEl Financial Times invita a comer a Martin Amis. El maldentado habla del pleito con Terry Eagleton y la extraña decisión de empezar a dar clases: una vulgar curiosidad sobre la juventud y la necesidad de leer grandes libros. La curiosidad, advierte, es sociológica, no literaria. Humillante eso de leer escritores más jóvenes que uno.

5 de noviembre de 2007

Calamidad sobre catástrofe

Tabasco_bicicleta La inundación es una desgracia que se anuncia. A diferencia de un terremoto, que aparece sin advertencia, el agua avisa. Quien es capaz de descifrar sus señales se adelanta a su furia y se resguarda. Una crecida del agua será incontrolable cuando se libera, pero no es impredecible. Por eso Maquiavelo se detenía a reflexionar sobre el voluble cauce de los ríos al hablar de la prudencia y la fortuna. El afluente puede ser hoy un inocente cordón de agua. Mañana puede convertirse en un torrente destructor capaz de devastar una ciudad. Maquiavelo sabía bien que el hombre—esto es, el príncipe—no podría derrotar esa furia líquida. Lo que sí podía hacer era anticipar la desgracia. De ahí el adelanto de la prudencia, ese presentimiento del mal que lleva a la acción previsora.

El mundo de las metáforas de Maquiavelo levanta un puente que conecta la naturaleza y la acción política. Mientras la teología separaba los continentes del mal moral y el mal natural, la política maquiavélica los enlaza a través de una noción que sugiere un criterio de responsabilidad. El mal natural, dicen los teólogos, es aquel que no ha producido el hombre. Terremotos, huracanes, inundaciones, epidemias sobre las cuales el hombre no tiene ningún control. El mal moral sería, por el contrario, aquel que es provocado por la acción voluntaria del hombre: un crimen, una guerra. Maquiavelo se percata de que no somos del todo inocentes ante el ‘mal natural’ que nos lesiona. Si el terremoto ha destruido la ciudad es indicio de que nuestras edificaciones no eran apropiadas para un terreno sísmico. Si el pueblo ha quedado sumergido por la inundación es prueba de que no preparamos las canalizaciones necesarias. El florentino no desconoce en ningún momento el influjo de lo azaroso. Por el contrario, sabe bien que hay asuntos que escapan del poder humano. Pero no admite que se les dibuje como maldición, como una condena de los dioses. La acción política debe prepararse para los azotes de la fortuna. La contingencia resulta un desafío para el actuar gubernativo: reto de anticipación y de respuesta.

El filósofo del derecho Ernesto Garzón Valdés ha bordado esa distinción en su libro Calamidades (Gedisa, 2004). Sugiere distinguir las catástrofes de las calamidades. Mientras la catástrofe es una desgracia provocada por causas naturales que no puede controlar el hombre, la calamidad nombra el mal provocado por la acción humana intencional. La distinción conceptual del filósofo argentino es útil pero sutil. No puede pensarse en una separación tajante entre las desgracias provocadas por la naturaleza y los sufrimientos causados por el hombre. Uno y otro se conectan estrechamente. Los eventos naturales son antecedidos por decisiones humanas y son también respondidos por actos del hombre. Los daños que puedan provocar las catástrofes resultan frecuentemente de la conspiración del hombre y la naturaleza.
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4 de noviembre de 2007

Libros

2 de noviembre de 2007

Accidente de trabajo

New_yorker_accidente_trabajo
Cartón de Mick Stevens

Jesús Silva-Herzog Márquez

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