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diciembre 2007

31 de diciembre de 2007

Nueces del 2007

Tabasco sufrió la peor catástrofe de su historia. La capital del estado sumergida súbitamente bajo el agua. Con la desgracia llegó la batalla de las culpabilizaciones, los dictámenes sumarios, los juicios fulminantes sobre el origen de la desgracia y la carga de las responsabilidades públicas. Se acusó al gobierno local y al gobierno federal de haber desatendido las llamadas de alerta, de no hacer las obras indispensables para evitar la devastadora inundación. Se habló también del cambio en los patrones del clima como explicación del fenómeno—más allá de la acción política, estaba una transformación climática que rebasaba cualquier poder humano. A varios meses del desastre no existe ningún veredicto oficial, ningún dictamen técnico que despeje la maraña de especulaciones e inculpaciones. No existe tampoco una comisión encargada de presentar un informe objetivo. Todo lo que se dijo ha quedado sin respuesta convincente, las palabras no han encontrado el asidero de la neutralidad. Así, Tabasco también ilustra la tormenta de ligerezas que inunda el discurso público mexicano. Se lanzan las peores acusaciones con el mero respaldo de la animosidad, se contesta con una diatriba equivalente…y todo sigue igual. Nos ahoga la saliva de la ocurrencia pendenciera. Y no hay, por ningún lado, balsas que nos conduzcan a una mínima plataforma de objetividad. El imperio de la política mexicana no es la mentira, sino la ligereza, el desapego a cualquier compromiso de verdad.

*

El Senado de la República entregó este año la medalla Belisario Domínguez a Carlos Castillo Peraza. La ceremonia fue empañada por la pequeña política que embadurna todo de mezquindad. Debió de ser motivo para honrar a un hombre que pensó el cambio democrático y contribuyó a él. Unos meses antes de que se anunciara el galardón, había salido a la luz una voluminosa compilación de ensayos, notas breves y perfiles preparada por Alonso Lujambio y Germán Martínez Cázares. El título, El porvenir posible, no fue muy afortunado pero la selección es muy meritoria. Presenta el panorámica de una reflexión que no solamente fue jalonada las urgencias del periodismo y el compromiso de la acción, sino también estuvo animada por un valioso aliento filosófico. Una de las piezas más penetrantes de la compilación resulta también la más pertinente para hoy. La más elevada de sus meditaciones resulta, tal vez, la más urgente. Se trata de una meditación sobre el tiempo, el ciudadano, la política. Se titula “el patriotismo del tiempo,” una reflexión agustiniana sobre el derecho a disfrutar nuestro tiempo, el derecho a que los poderes no nos arrebaten eso que no podríamos nunca recuperar. Lo cito: “¿Cuál sería, desde la consideración del tiempo en tanto que único bien absolutamente no renovable, el mejor gobierno, el gobierno que los mexicanos, electores o no electores, deseamos para el siglo XXI? Sin duda aquél que fuese capaz de organizar y ordenar la vida en común de manera que cada uno de nosotros pierda el menor tiempo posible o, puesto en positivo, de modo que cada uno de nosotros pueda disponer de más tiempo para sí, para sus actividades productivas, educativas, familiares, culturales, de esparcimiento, descanso y espirituales. Y, ¿cuál sería el peor gobierno y, desde el mismo punto de vista, el más ladrón? Aquel cuya estupidez y cuya maldad constriñera a sus gobernados a desperdiciar o a perder más tiempo. Dime cuánto tiempo me obligas a perder para siempre y te diré cuán mal gobierno eres; dime cuánto tiempo me ayudas a tener para mí, para mis gentes para mis asuntos personales o sociales y te diré qué tan buen gobernante eres.” Terrible crítica al nuevo régimen que se ha mostrado crono-cleptómano.

*

La Suprema Corte de Justicia protagonizó este año dos batallas centrales de la vida pública mexicana. En una recibió aplausos, en la otra, abucheos. Echó abajo un obsequio legislativo a los poderes mediáticos; negó protección a quien había sido víctima de un contubernio de poderes. El contraste no se debe simplemente al contenido de sus sentencias sino, en buena medida, a la dispar calidad de sus razonamientos. Por un lado, ofreció argumentos propios de un tribunal constitucional. Por el otro, se sumergió en triviales justificaciones secundarias. Un tribunal dejará siempre insatisfechos a unos pero, en todo caso, debe construir su aplomada imagen de autoridad constitucional con argumentos claros y con la convicción de representar la última instancia de la democracia liberal. La Corte que necesitamos requiere argumentos de altura—y críticas del mismo nivel.

*

2007 fue el año del embate contra los partidos. No se atacó en los medios a tal o cual formación política sino a los partidos en general. Importamos velozmente el término partidocracia para denostar la actuación de esos órganos de la diversidad y la competencia. Se llegó a sugerir que hemos caminado para atrás: de la autocracia presidencial a la autocracia partidista. Frente a la embestida, valdría la pena recordar la clásica defensa de Hans Kelsen: sólo desde la ignorancia o el fingimiento se puede creer que la democracia es posible sin partidos políticos. Naturalmente, habrá que examinar atentamente sus decisiones, criticar con toda severidad su actuación pública. Pero valdría la pena echar un vistazo a los lugares en donde la fobia antipartidista se ha impuesto y ha podido presumir su victoria frente a tan impopulares intereses. Lejos de ser los paraísos democráticos, son los viveros de las autocracias populistas.

24 de diciembre de 2007

De teología y política

Hace varios meses el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad envió una carta al presidente de los Estados Unidos. El lenguaje del texto, más que el mensaje, es sorprendente. Tras lanzar una serie de invectivas antimperialistas, el presidente iraní pregunta: “Si los profetas Abraham, Isaac, Jacobo, Ismael, José o Jesucristo (la paz sea en él) estuvieran con nosotros en este día, ¿cómo juzgarían esas conductas? Ahmadinejad continúa lanzando la cuerda de la fraternidad religiosa: “Me han dicho que Su Excelencia sigue las enseñanzas de Jesús (la paz sea con él) y cree en la promesa divina del reino de los justos en la Tierra”. Tras ese gesto, una amenaza tronante: “la democracia occidental y el liberalismo no han sido capaces de realizar los ideales de la humanidad. Hoy puede decirse que esos dos conceptos han fallado. Los esclarecidos pueden escuchar ya los estruendos y crujidos que provoca la caída de la ideología liberal-democrática. (…) Querámoslo o no, el mundo gravita hacia la fe en el Todopoderoso. La justicia y la voluntad de Dios prevalecerán sobre todas las cosas.” A oídos occidentales, la clave de estas palabras parece de otro siglo. Se trata, sin embargo, de una pieza que refleja el resurgimiento del lenguaje teológico en el discurso público. El mismo destinatario de la carta, el presidente de los Estados Unidos, no ha sido extraño a ese vocabulario, justificando con frecuencia su actuar político en un mandato celestial. Ya sabemos que Dios le pidió que fuera presidente de los Estados Unidos y después le ordenó bombardear a sus enemigos.

Fue Mark Lilla, profesor de la Universidad de Columbia quien rescató aquella carta de Ahmadinejad para situarla en el larguísimo debate teológico de Occidente. Mal entenderemos el desafío de la nueva teología política si no repasamos nuestra propia experiencia. Durante casi dos siglos en Occidente el debate político se ha enmarcado en líneas seculares. Asuntos políticos tratados políticamente: discusiones sobre la revolución y el orden; sobre las clases y la justicia social; sobre el comercio y la ley; sobre la identidad y la ciudadanía. Ahora, dice Lilla, hemos progresado a tal punto que “estamos peleando de nuevo las batallas del siglo XVI—sobre la revelación y la razón, sobre la pureza dogmática y la tolerancia, sobre la inspiración y el consentimiento; sobre los mandatos divinos y la dignidad humana.” Lilla aborda el tema en un libro extraordinario—uno de los mejores ensayos políticos del 2007—sobre la clave teológica de la política. The Stillborn God. Religion, Politics and the Modern West (Knopf, 2007) logra esclarecer complejísimos y remotos debates y vincularlos con candentes dilemas de hoy. Un libro riguroso y a la vez fresco; un ensayo académicamente sólido y muy bien escrito.

Lilla es uno de los mejores historiadores intelectuales del momento. En Pensadores temerarios, su trabajo anterior, nos regaló retratos de pensadores enamorados de la tiranía. Inteligencias dedicadas a poetizar la violencia y a enaltecer la dictadura. Ahora se pasea entre escrituras sagradas, tratados filosóficos y disquisiciones bíblicas para explorar esa llave que fue crucial para entender el mundo político, que desapareció hace un par de siglos y que ahora resurge con fuerza y con violencia. Bien dice Lilla que la teología es la forma primordial del pensamiento político. Un rico acervo de nociones, símbolos, conceptos y valores desde los cuales pensamos al hombre, a la sociedad, al poder. El teólogo ofrece una imagen de asociaciones entre el hombre, el mundo y Dios. De la noción de un Creador con intenciones se desprende un cúmulo de consecuencias normativas. El mundo tiene un sentido, las cosas un valor, el hombre un propósito en la Tierra. Así, la teología política se convierte en un discurso sobre la autoridad y en consecuencia, en un discurso sobre lo imperativo.
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23 de diciembre de 2007

El concierto de navidad de los Blind Boys of Alabama

22 de diciembre de 2007

El oratorio de navidad de Saint-Saens

21 de diciembre de 2007

Los cuatro jinetes del ateísmo

Jorge Volpi comenta en un número reciente de Claves la avalancha de libros ateos, entre los cuales resaltan The God Delusion, de Richard Dawkins; Breaking the Spell, de Daniel Dennett, God is not Great, de Christopher Hitchens y Letter to a Christian Nation de Sam Harris. El 30 de septiembre de este año los cuatro se sentaron alrededor de unos martinis para discutir las experiencias de su cruzada. El dvd se puede ordenar por aquí. También puede verse la discusión puede en dos partes:

I

II

20 de diciembre de 2007

Putin

Time nombra a Putin su "persona del año." Steve Brodner, caricaturista del New Yorker opina:

Putin_brodner
Lástima que los votos de los muertos no cuenten

Noche de paz

"La Noche Buena, sin mis padres, es para mí el día más triste del almanaque, aun cuando no marque las fechas de sus muertes.

No hay música más adolorida que la de un villancico. Siempre que se acerca la Navidad, la memoria me hace trampas para obligarme a olvidar. Entonces me aferro a la tabla de salvación de los recuerdos."

(De La novela de mi padre, inédito, de Eliseo Alberto)

Dawkins celebra navidad

Newton Richard Dawkins, autor de The God Delusion, el más vehemente de los "nuevos ateos," se prepara para celebrar la navidad. Pero al decir Feliz navidad dentro de unos días no celebrará aquel extraño regalo de Dios que desemboca en un sacrificio y en la culpa de toda la humanidad, sino el nacimiento de uno de los hombres más grandes de la historia: Isaac Newton.

17 de diciembre de 2007

Marido y mujer

Marido_y_mujer

UNICEF premia ésta, como la mejor fotografía del año. Una niña afgana de 11 años sentada al lado de su marido, de 40. Otras finalistas pueden verse aquí.

La cruzada de Benedicto XVI

BenedictxviPaolo Flores D'Arcais, autor de El desafío oscurantista. Ética y fe en la doctrina papal (Anagrama 1994), una dura crítica al embate de Juan Pablo II contra la modernidad, cuestiona ahora los argumentos de su sucesor, en particular, los que esgrime en la encíclica Spe salvi, del 30 de noviembre pasado.

"La modernidad aspira a cimentar la existencia del hombre en el binomio razón + libertad, autónomamente, prescindiendo del Dios de la Iglesia. Pero de la "acción" del conocimiento (la ciencia baconiana) se pasa inevitablemente a la "acción" de la política, siguiendo una idea ilustrada de "progreso" como "superación de todas las dependencias". Libertad ilimitada, libertad perfecta "en la que el hombre se realiza hacia su plenitud". Ya sabemos cómo acabó todo (Robespierre y Stalin) y sabemos también por qué: el ateísmo como resultado de la Ilustración.

Por lo tanto "es necesaria una autocrítica de la edad moderna" que debe tener lugar "en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza". El eufemismo "diálogo" no nos debe llevar a engaño: "sólo Dios puede crear justicia". Y, préstese atención, "no un dios cualquiera, sino ese Dios que posee un rostro humano y que nos ha amado hasta el final". El Dios/Jesucristo de la Iglesia jerárquica, de la Verdad consignada en los concilios de Nicea y Calcedonia, como ha sido remachado por el Papa alemán en su reciente libro best-seller.

Pero tal "concepción de la esperanza", según la encíclica, equivale ni más ni menos que a la certeza de la fe. El mundo, y en especial el Occidente que ha surgido de la modernidad, sólo puede escapar del estigma de la desesperación a través de "la apertura de la razón a las fuerzas redentoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal". Obviando las perífrasis, pensando y actuando con obediencia a la moral católica. De la vida a la muerte, siguiendo todas las etapas de la sexualidad, y sin olvidar la investigación científica. Células estaminales, aborto, contraceptivos, institución matrimonial, educación escolar, interpretación del darwinismo, terapias del dolor, eutanasia: todo debe obedecer a la "ley natural", sinónimo puro y llano de la voluntad confesional de la Iglesia jerárquica."

Instrucciones para aniquilar la autonomía

Los órganos autónomos son órganos vitales de una democracia saludable. Son, en buena medida, la última pieza de la arquitectura constitucional moderna. Instancias que imprimen serenidad a un régimen naturalmente inquieto, propenso como cualquier otro al abuso. Su funcionamiento demanda un trazo inteligente, un método peculiar para reclutar a sus miembros, una definición precisa de facultades, un marco claro de competencias, un tiempo dilatado de responsabilidad, una muralla sólida frente a las interferencias amenazantes. En síntesis, para fincar la autonomía de de un órgano constitucional se requiere un marco institucional acorde a sus propósitos. Para sostenerla es necesario el respeto de los poderes públicos y el decoro de quienes la representan.
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16 de diciembre de 2007

Isaiah Berlin en México

Letraslibres traduce en su edición de diciembre las cartas que Isaiah Berlin escribió a partir de su viaje a Cuernavaca y que aquí habíamos comentado brevemente. A su anfitriona en México le escribe una nota de agradecimiento en donde escribe:

Isaiah_berlinRegresé inundado por las más contradictorias emociones acerca de México y los mexicanos; me parecieron mucho más oscuros y violentos de lo que esperaba, llenos de superstición y auténtica barbarie medieval, y con temperamentos más intensos y una vida interna más secreta que los alegres, sonrientes y, supongo, frívolos latinoamericanos de otros países con los que uno se encuentra en Washington. Obviamente, la tierra en México es muy rica y exuberante y la vegetación muy abundante, pero las expresiones en los rostros de la gente me parecían más bien atemorizantes. Podía respetarlos y admirarlos, pero creo que nunca llegaría a sentirme cómodo entre ellos. Cuán luminosa y civilizada es la vida en Casa Mañana; oh, y el placer de permitirse leer libros y platicar sobre cualquier tema sin un perpetuo sentimiento de culpa por descuidar los ilegibles reportes oficiales que se acumulan en mi escritorio. De verdad, le estaré siempre agradecido.

Las cartas provienen del primer volumen de su epistolario que fue publicado hace un par de años, compilado por Henry Hardy, su ejemplar editor, quien también contribuye en Letraslibres con una semblanza del liberal.

Los mejores libros del 2007 (4)

El turno es de slate que pone a sus colaboradores y editores a seleccionar los mejores libros del año. Paul Berman destaca la historia auditiva del siglo XX, de Alex Ross, a la que describe como una historia del espíritu del siglo XX. Christine Kennelly recomienda las extraordinarias memorias de Ayaan Hirsi Ali. Amanda Schaffer sugiere la autobiografía de Craig Venter, la cabeza detrás del proyecto del genoma humano.

13 de diciembre de 2007

De impunidades

“Lo extraordinario de los intelectuales (mexicanos y extranjeros) que actúan en México no es la cercanía del poder, sino la impunidad. Casi no hay manera de que pierdan.”

Mauricio Tenorio, citado por Fernando Escalante en A la sombra de los libros, (El Colegio de México, 2007).

12 de diciembre de 2007

A la luz de los libros

Escalante_sombraGeorge Steiner comienza su reflexión sobre el lector infrecuente describiendo el retrato de la lectura que pintara Chardin en 1734. Un hombre vestido solemnemente se sumerge en un libro. En su descripción del lienzo, Steiner resalta la ceremonia de leer. Un lector, un libro inmenso, el visible silencio, un reloj que computa dos tiempos: el vuelo fugaz de la vida, la permanencia sólida del papel impreso. Si este óleo captura la visión clásica de la lectura, ¿qué pasa en nuestros días? El libro mismo ha cambiado. No es ya el sedentario tablón de la biblioteca, sino un objeto ligero, portátil que frecuentemente cabe en el bolsillo. Hay quienes apuestan a la desaparición de esta pieza maestra de la tecnología. El magnate de amazon, que hace unas semanas lanzó al mercado una especie de ipod de lectura, se adelantaba para tachar al libro como el último reducto de lo analógico.

Fernando Escalante, en su admirable ensayo A la sombra de los libros. Lectura, mercado y vida pública, (El Colegio de México, 2007) sigue la pista de aquella interrogante: ¿qué significa la lectura en nuestro tiempo? Por supuesto, no se une a los apresurados que lloran a la anunciada muerte del libro. Tampoco canta a los dones curativos del libro. Sabe muy bien que leer no nos hace buenos, ni resulta particularmente útil. Lo que Escalante explora es la atmósfera que envuelve ese objeto hecho de papel y tinta, el medio que rodea la traducción de sus símbolos, las conversaciones que desata. En pocos años ese aire y ese acto se han transformado radicalmente en todo el mundo. Tal vez no nos hemos percatado, pero en las décadas recientes hemos vivido un extraordinario sacudimiento en la ecología del libro, una conmoción que está alterando severamente nuestro espacio público.

Ese terremoto silencioso ha tocado las raíces de una cultura. La concentración económica de las grandes editoriales sofoca los esfuerzos de las casas independientes. Los pulpos mediáticos convierten en telenovela todo lo que tocan. La cultura del espectáculo se impone, estimulando una ‘literatura industrial’ en donde saber escribir es irrelevante para poder publicar. Las librerías se desfondan para desplegar la exuberante producción de novedades que deben dejar espacio pronto para las nuevas novedades. La crítica, los premios, las ferias se vuelven instrumentos de la publicidad. No es casualidad que del autor no se revele nada en las ropas del libro. Nada, más que las diez sílabas de su nombre. Ni una fotografía con la mano en el mentón, ni un listado de sus diplomas académicos ni la cronología detallada de sus estancias en universidades prestigiosas. El libro de Escalante no necesita muletas: caminando encuentra sus lectores.

Fernando Escalante dice ser ajeno a los lamentos de la decadencia porque sabe bien que estos quejidos nostálgicos descansan en el invento de un inverosímil tiempo dorado. No estoy seguro de que su ensayo se ajuste a su propósito. La sombra de los libros de la que habla es contraste con su resplandor antiguo, aquel momento anterior al monopolio, anterior al espectáculo y a la corruptora fama. Su libro es una inteligente y apacible añoranza, pero añoranza al fin. Difícilmente podría haberse liberado de este signo un libro tan cálidamente cobijado por el genio de Flaubert.

Pero a la vez que el ensayo de Escalante muestra las muchas sombras del libro, pondera, sobre todo, su luz. No es la luminosidad que nos liberará por fin de la superstición y la ignorancia, sino una luz más suave, mejor templada, más afectuosa. Es la luz que proviene de la conversación que vive en cada libro, la luz que cada libro despierta. Es la luz de una civilización o, lo que es lo mismo, de la amistad.

También han escrito sobre el libro Claudio Lomnitz, Christopher Domínguez, Rafael Segovia.

11 de diciembre de 2007

Los mejores libros de 2007 (3)

El Financial Times publica sus listas. Los mejores libros de arte, ciencia, historia y política, Entre los seleccionados están una magnífica muestra del archivo fotográfico de la agencia Magnum; nuevamente, las cartas de Ted Hughes; el libro de Bryan Caplan sobre mito del votante racional y el alegatode Hitchens contra Dios.

Lo mismo hace el Economist en su edición de esta semana. El semanario resalta una biografía de la familia Wagner, la historia de la CIAde Tim Weiner, la autobiografía de Greenspan, The Rest is Noise de Alex Ross y también las cartas de Ted Hughes.

10 de diciembre de 2007

El Islam y la democracia

Islam_democracyaA invitación de Letraslibres, el 11 de octubre pasado moderé un debate entre Ayaan Hirsi Ali y Husain Haqqani sobre las tensiones entre el Islam y la democracia. Ayaan no llegó al Forum de Monterrey pero participó por un enlace televisado. La transcripción de ese encuentro fascinante aparece en la edición de diciembre de la revista. Alrededor de los mismos temas, Ayaan Hirsi Ali preguntaba en el New York Times de hace un par de días dónde están los musulmanes moderados.

Asomos de voluntarismo

Hay un asomo de voluntarismo en el discurso y en la actuación política del presidente Calderón. En el discurso es más que claro. Sus palabras, cuidadas y propias, tienden a la exhortación moral más que a una convocatoria precisa. Es curioso que el abogado conocedor de la complejidad de las políticas públicas recaiga con tanta facilidad en la apuesta voluntariosa y moralista. Si se sigue el diagnóstico que con frecuencia expone el presidente públicamente, el problema del país es la falta de determinación y compromiso de sus líderes. Más que corregir defectos institucionales, antes que resolver la pugna de intereses, más que la necesidad de armar una coalición transformadora, es urgente la movilización de las conciencias, o de las almas como les gusta decir a los panistas. Aquel discurso ante los líderes del país es por ello una buena estampa de una visión política cuyo núcleo es el voluntarismo católico. Nuestro bendito país deshecho por mediocres y egoístas. Invocando la perdición del pecado, Calderón condenaba entonces la pereza de los conformistas, la ambición de los materialistas, la vanidad de los intelectuales. Pero el impulso voluntarista no se detiene en las palabras. En su actuar político también se ha colado esta veta: el presidente decide detener el alza de la gasolina para solidarizarse con la economía familiar. Resolver los problemas económicos a golpes de sensibilidad y buenas intenciones.

Entre los personajes que habitan el cuerpo de Felipe Calderón hay un abogado que venera la ley y el Estado, un diputado que entiende las exigencias de la negociación y un aprendiz de tecnócrata que respeta los números. También hay un católico voluntarista que piensa en el gobierno como una evangelización, una cruzada moral.
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Campaña negativa

Gracias a la nueva legislación electoral estaremos libres de ver esta pieza de la guerra sucia que, como se ve, resulta denigrante para Kant.

(vía Crooked Timber y ahí mismo, una respuesta a ese ataque lodoso e incivil.)

7 de diciembre de 2007

Jean Daniel sobre Camus

Jean Daniel escribe en El país de hoy un apunte sobre la contemporaneidad de Camus a 50 años de que recibiera el Nobel.

Camus no previó ninguno de los cambios del mundo que quería esforzarse en conservar. Ni el retorno del fanatismo religioso, ni la mundialización del terrorismo, ni las transformaciones de la expresión del pensamiento bajo los efectos de las tecnologías de la informática, ni la ambición humanitaria que puede conducir a una guerra en nombre del bien (¿qué habría hecho su doctor Rieux, que, en La peste, cuidaba a los incurables, ante la guerra de Irak?). Eso no impide que la influencia de Camus haya sido considerable, aunque, no obstante, sus huellas se perciban sólo ahora. El combate contra el absoluto, la rebelión a escala humana, la aceptación de que el hombre debe acometer su oficio de hombre sin la certeza del éxito ni promesas de salvación, son ideas que alimentan más o menos directamente la obra de numerosos pensadores y ensayistas de todos los países.

5 de diciembre de 2007

Michnik

Michnik_adamLa derrota del populismo polaco frustró la publicación de la entrevista que Ricardo Cayuela le hizo a Adam Michnik. No pasó por la imprenta,  pero está disponible en el blog de letraslibres con una buena nota introductoria. De la conversación, extraigo este apunte:

"Si las estructuras democráticas son débiles, la lucha por el poder es brutal, primitiva, está repleta de intrigas y de calumnias. El momento actual es allí muy complejo y muy delicado para el futuro de las democracias, porque las bases de la democracia son el diálogo y el compromiso, pero también el respeto por el adversario. Si no hay ley ni derecho, se establece una guerra civil fría. Por ejemplo, que no se acepte el resultado de las elecciones es incompatible con las reglas de la democracia. El odio entre los adversarios tampoco es democrático."

De la deslealtad democrática a la guerra civil fría. La conversación recuerda la vigencia de los apuntes del periodista polaco sobre la difícil novedad democrática recogidos en sus Cartas desde la libertad,que siguen esperando traductor al español.

4 de diciembre de 2007

Por qué ganó el no

Teodoro Petkoff escribe en su editorial de hoy en Tal cual: Petkoff_2

¿Por qué fue derrotada la reforma? Porque una parte de los electores de Chávez votaron contra ella. Sin ese aporte, más la parte de ese mismo electorado que se abstuvo, la victoria no habría sido posible. Esto significa que un sector del electorado chavista, que no necesariamente ha roto políticamente, todavía, con su líder, va desarrollando, sin embargo, una visión más crítica, más lúcida y menos ingenua acerca de su liderazgo y su comportamiento. La ruptura de Podemos y el rol fundamental jugado por su líder, Ismael García, en la batalla contra la reforma, y la postura seria y corajuda asumida por el general Raúl Baduel, al mismo tiempo que constituyen expresión de la creciente lucidez crítica frente a Chávez, por sus partidarios, potenciaron la actitud de los chavistas “de a pie”, llevándolos a votar No. Este es el camino de la creación de una nueva mayoría en el país. Una nueva mayoría que se irá conformando al calor del deshielo que se produce en el chavismo, lenta pero sostenidamente.

¿Qué otro factor influyó en la derrota de la reforma? La aparición, como actor político, del movimiento estudiantil. Inexistente desde hace más de una década, debido, entre otras cosas, a la crisis de los partidos, que fueron siempre sus principales animadores, reaparece ahora como movimiento específicamente estudiantil, sin inducción partidista (independientemente de que algunos de sus líderes tengan militancia), y con creatividad y perspicacia política fue capaz de ganarle la calle al gobierno y moralizar y estimular a las filas opositoras. Los partidos seguramente aprendieron la lección y ya está superada la época “leninista”, cuando aquellos confiscaban los movimientos sociales, para hacerlos correas de transmisión de sus intereses y políticas. Preservar la especificidad del movimiento estudiantil y respetarla es fundamental para enfrentar los nuevos desafíos. Los estudiantes son los estudiantes y los partidos son los partidos. Cada cual debe tener su ámbito.

La biblioteca y su infierno

JustineLa Biblioteca Nacional de Francia, saca al aire su colección de libros eróticos que jamás ha mostrado en público. Su vida ha ido de la publicación clandestina a la consulta furtiva, del arcón secreto al disfrute subrepticio. La exposición recrea el infierno al que nos conducen estos manuales del deseo. El misterioso fantasma de la biblioteca, esa presencia de la que todos hablan pero que nadie ha visto adquiere cuerpo. Sus gavetas prohibidas salen de las catacumbas para recibir justo trato de joya. Al parecer, desde principios del XIX las "novelas licenciosas" que caían en la biblioteca se separaban de las bellas letras, acompándolas de esas estampas obcenas que debían mantenerse en secreto. Era el infierno de la biblioteca.

3 de diciembre de 2007

Festejos de la impunidad

Mario_marn La impunidad sonríe. Festeja jactanciosa. Se pavonea con el aval del último tribunal de la nación. El gobernador de Puebla, el gobernante que puso todo el poder público a servicio de la venganza, recibió la exoneración definitiva de la Suprema Corte de Justicia. Ahora el gobernador nos regala perlas de compromiso institucional, consejos de buenos modales y cantos de lealtad a la república. No imagino ninguna democracia que hubiera permitido la sobrevivencia política de un gobernante tras el escándalo de las conversaciones telefónicas que escuchamos. Más allá de su procacidad, las conversaciones daban cuenta de la más perversa utilización del poder político. No es cosa menor que el servicio se haya prestado para proteger a delincuentes vinculados con el abuso sexual de menores. La gravedad y crueldad del crimen sólo se equiparan a la monstruosidad de la protección. Pero el barullo desatado queda en revuelo mediático, en ridiculizaciones, en chistes y reproches de saliva o garabato. Allá, en el lejano universo de la política, el escándalo es apenas un leve fastidio, un rumor breve y pasajero. La complicidad resulta más poderosa que la legalidad. Invulnerable en su estado por una sólida coraza local, el gobernador recibió el incondicional socorro de su partido. No llegó por eso la sanción política fulminante que merecía el sátrapa.

En ausencia de una correa eficaz de sanciones políticas, la judicatura podría ser el último vehículo de reparación democrática. Así funcionó hace poco tiempo al desmontar la alianza de partidos que agasajaba a los medios con una ley a su medida. La Suprema Corte de Justicia funcionó entonces como contrapeso de una partidocracia sometida a otros poderes. Ahora su mayoría encumbra la impunidad con argumentos impropios de un auténtico tribunal constitucional. Ése es, quizá, el fondo del debate que se libró en el pleno del tribunal. Más allá del caso concreto que se debatió, la Suprema Corte de Justicia polemizaba sobre su papel en la construcción de un estado democrático. La postura conservadora que se impuso llevó a la Suprema Corte de Justicia a olvidar su sitio en el juego de la legalidad democrática. Los argumentos que se esgrimieron la semana pasada alrededor del caso del gobernador poblano desarrollan, en efecto, una controversia sobre la naturaleza de nuestro tribunal supremo. Mientras unos defienden una Corte que actúa simplemente como un peldaño más de la legalidad ordinaria; otros impulsan un auténtico órgano constitucional que ocupe su lugar como garante de los derechos fundamentales, las autonomías y los contrapoderes.
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2 de diciembre de 2007

Calderón sobre Calderón

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Jesús Silva-Herzog Márquez

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