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enero 2008

31 de enero de 2008

Comillas

Fusilamiento_detalle_2
“Se es mexicano o se es traidor.”
Andrés Manuel López Obrador, 30 de enero de 2007

Defender el secreto

CamarasTimothy Garton Ash, quien padeció el espionaje de la Stasi, ve con horror el almacenaje de cada detalle de nuestra vida en archivos estatales o privados. La tecnología ofrece instrumentos jamás soñados por los aparatos soviéticos. Las posibilidades para el abuso son inmensas; sería ingenuo confiar en la buena voluntad de los fisgones. Inglaterra, la cuna del liberalismo se ha convertido según Garton Ash en el domicilio de un Estado archivista.

30 de enero de 2008

Entendiendo la 'democracia' cubana

Rafael Rojas explica el funcionamiento de la "democracia" cubana: "elecciones de Estado, por el Estado y para el Estado." Y sin embargo,

A pesar de haber sido elegida de acuerdo con un sistema antidemocrático, la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular, si se lo propone, podría funcionar como un agente de cambio en Cuba. En manos de esa institución legislativa está la potestad de impulsar una ley de asociaciones que conceda libertades públicas a la ciudadanía de la isla: una ley de asociaciones que facilite la expresión de la diversidad social, reconocida por el propio gobierno cubano, en términos del pluralismo político existente. De paso, esa misma Asamblea, si quiere contribuir a la democratización de Cuba, podría proponer una reforma electoral que suprima las comisiones de candidaturas y que facilite el acceso de opositores al poder legislativo de la nación.

La plaga de la equidad

DiccionarioAhora resulta que el crítico debe ser un IFE de la literatura. Reclaman a Christopher Domínguez el tratar a los escritores según el capricho de su gusto, de esconder la galería de sus afectos en la pompa de un diccionario crítico, de olvidos y maltratos imperdonables. Víctor Manuel Mendiola puede tener razón en cuestionar el título de la antología de Domínguez pero no alcanzo a entender los motivos para exigirle al ejercicio crítico la exactitud del censo. Guillermo Samperio ha pedido a la directora del Fondo de Cultura que retire de circulación esta obra nociva. Yo sólo creo que hay que leerla sabiendo que no es un canon imperativo, sino lo que el propio autor anuncia: una antología personal. Entiendo que, al compilarla, el crítico es tan libre de escoger y ponderar a sus autores, como el novelista a sus personajes.

El ¿diccionario? se presenta mañana jueves en la librería Rosario Castellanos.

29 de enero de 2008

Preguntas

KolakowskiHa dicho Lezsek Kolakowski que un filósofo que no se ha sentido, por lo menos alguna vez en su vida, un charlatán, no merece ser leído. Una mente tan estrecha, incapaz de tomar distancia de sí misma, no puede ser tomada en serio. Para pensar hondo hay que reírse a boca abierta—y empezzar en la cita con el espejo. Sólo el humor nos salva del malhumorado y sentencioso dogmatismo.

El filósofo polaco ha publicado recientemente una amorosa introducción a la filosofía, en donde se percibe esta inteligencia alerta e irónica. Más que recuento o celebración de teorías, se trata de una gozosa apreciación del ánimo que la alienta. No es, por ello, una cronología de descubrimientos, sino un collar de interrogantes. El libro, que aún no aparece en español, lleva título leibnitziano: ¿Por qué existe algo, en lugar de nada? 23 preguntas de grandes filósofos (Basic Books, 2007). Como sugiere el nombre, este librito de 223 páginas no quiere ser un manual condensado de la disciplina, sino un acercamiento a sus preguntas esenciales y al esfuerzo por responderlas. Los 23 ensayos breves son 23 anillos: preguntas que desembocan en preguntas. Enigmas del mundo, del conocimiento, del bien, de la fe, del poder o del deseo que sugieren más misterios.

Si bien puede advertirse en el sabio polaco una dulce sensibilidad religiosa, ésta no lo conduce a la ruta devocional. No cree, como Leo Strauss por ejemplo, que cualquier expositor de los clásicos es un torpe aprendiz que apenas roza la infinita sabiduría que se oculta entre los jeroglíficos de su escritura. Para el devoto, exponer las ideas de un genio es practicar una ceremonia de revelación. En Kolakowski, por el contrario, la admiración no está peleada con el tuteo y la consecuente réplica. El gran estudioso de Marx y Pascal no se queda con la palabra en la boca. En este recorrido invita a sus clásicos a conversar con él, alrededor de un vaso de vodka. Lejos de ser un simple expositor de ideas ajenas, es un conversador que descifra e inquiere. En este libro recupera así las preguntas centrales de Platón y Descartes; de Kant y Schopenhauer con extraordinaria gracia y delicadeza. La sencillez del recuento preserva la fineza de la percepción y el juicio, sin dejar de anotar las insuficiencias o los agujeros de su visión. Cada concepto es pulido para mostrarlo como joya de la inteligencia. Pero Kolakowski mantiene en todo momento distancia de aquella tentación reverencial. No pinta logros sino retos. Será que las cúspides del pensamiento filosófico no son de mármol, sino arenosas.

Una pregunta crucial no se responde nunca. Vive porque fecunda otras preguntas. La vitalidad de la filosofía radica entonces en su carácter irremediablemente inconcluso. Si tiene sentido leer y releer a San Agustín no es por el hecho de que resuelva nuestros problemas sino porque los nombra. Por el territorio de la filosofía no desfilan autoridades, esas fuentes de convicción que se colocan por encima del examen, sino curiosos. El polaco sabe bien que la reverencia de los académicos no está desligada del dogmatismo. Ese es quizá, el gran mensaje de Kolakowski en éste y otros libros. El amor a la verdad es incompatible con cualquier cartucho de certezas. Si la filosofía ambiciona autoridad, se derrota. Tiene razón: ¿sólo a preguntar nos enseña la filosofía?

28 de enero de 2008

Cruise y Clinton

El baile del sentido común

La subversión más profunda del discurso público mexicano sería una inyección del sentido común. Nos hemos encargado de cerrarle el paso a ese sentido para llenarnos la boca y los oídos de evasivas y fingimientos, para volver normal y tolerable la palabra hueca y el lenguaje muerto. El cuadro que nos ofrecen los ojos es maquillado de inmediato, para ajustarse a la marea de las modas. Los lugares comunes de lo políticamente correcto, las palabras desgastadas de la grandilocuencia y la perorata pontificante nos inundan. La atmósfera que respiramos se vuelve francamente asfixiante: imposible encontrar aire fresco entre las solemnidades de los que gobiernan y la prosopopeya de quienes se oponen. Si las ideas circundantes contrastan, entonan casi todas en la misma clave. Húmedos homenajes a la patria diamantina, gritos de alarma por la inminente catástrofe, afectadas ofrendas a los tópicos de moda.

La recuperación del sentido común tiene un ángulo necesaria, tal vez involuntariamente, humorístico. Constatar la ridiculez del entorno, exhibir el contraste entre la expectativa y la experiencia, retratar nuestra fisonomía caricaturesca arranca risas. Pero en ese ánimo de desnudar nuestra contradicción hay una vocación crítica que bien podría llamarse filosófica: ver el mundo sin las escamas de lo ya dicho, acercarse a la realidad con el auxilio solitario de la inteligencia, en combate abierto con las verdades recibidas. Dicen que William James no encontraba diferencia entre el sentido común y el sentido del humor: son lo mismo, con la única diferencia de que el sentido común camina y el sentido del humor baila. El sentido del humor es una sensatez danzante.

No baila mucho el sentido común en México. Aterrados por la posibilidad de llevar mal el ritmo o dar un mal paso, estamos repletos de rodeos y ambigüedades, de engaños y adornos. Los empalagos de nuestra cultura patriotera convierten ese flechazo crítico que hay en el humor en un ímpetu extranjero, es decir, sospechoso. Su disposición burlona parece infamante; su ironía ofende. Los circunspectos dirán que el humor no es más que un entretenimiento; un desahogo divertido y trivial. Bromas que se agotan en la carcajada, pero que en nada ayudan a comprendernos. Se olvida que en todo pellizco humorístico se esconde un retrato y una denuncia.

La ausencia de Jorge Ibargüengoitia—que en estos días habría cumplido 80 años—subraya la ausencia o, por lo menos la escasez de un impulso danzarín en nuestra crítica. Cuánto nos falta ese ánimo de ver las contrahechuras de México sin el afán de construir un alegato científico, sin la avidez de servir a un partido o la pretensión de inventarse una Misión Histórica.
Para leer el artículo completo...

27 de enero de 2008

Los negativos de Capa

Negativos_de_capa
El maletín de Robert Capa ha aparecido. El legendario fotógrafo de la guerra perdió miles de negativos en París, durante la invasión alemana. Al morir creyó que habían desaparecido para siempre. Sobrevivieron. No se sabe muy bien por qué pero, durante décadas estuvieron en manos del General Francisco Aguilar González, diplomático mexicano. Sus descendientes las han entregado al Instituto de Fotografía Contemporánea de Nueva York. Juan Villoro se ha podido asomar al maletín y publica en Reforma texto. El New York Times también registra el descubrimiento y divulga algunas imágenes.

26 de enero de 2008

¿Pareja presidencial?

BillaryGary Wills regresa a los fundamentos del constitucionalismo norteamericano para advertir los peligros de una "pareja presidencial." Crece la impresión de que el marido perjudica a la candidata.

23 de enero de 2008

Los 80 de Ibargüengoitia

IbargengoitiaJorge Ibargüengoitia habría cumplido 80 años el día de ayer. En Letraslibres se publica un inédito suyo con un comentario de Guillermo Sheridan. Rafael Pérez Gay recuerda sus artículos de Excélsior: "una bofetada a la solemnidad, al exceso vanidoso de los personajes públicos, una evasión de ese mundo repleto de gente poseída por altas misiones del espíritu." En su evocación, Javier Aranda recoge su respuesta frente a la obvia pregunta sobre el humor: (el humor" es algo que yo, francamente, no sé qué es. El término ‘comedia’, por ejemplo, significa algo muy concreto: se trata de una visión parcial de las cosas, de ver la realidad en un sesgo en el que todo es un poco grotesco y presentarlo como tal. La comedia supone una simpatía del escritor con el personaje. La sátira es otra cosa: el escritor odia al personaje y lo presenta como una piltrafa. Pero el humorismo no sé qué es. Un señor que hace chistes no me interesa. Sé que ciertas cosas son chistosas, y puedo hacer chistes, pero no me parece que la risa tenga ninguna virtud ni que sea una ventaja. Lo que a mí me interesa es presentar la realidad, y si la presentación puede ser chistosa está muy bien."

En la red he ubicado este retrato de García Ponce, otro (exprés) de José de la Colina, y una estupenda entrevista con Aurelio Asiain y Juan García Oteyza. De ahí, esta idea de la ausencia de política en México:

La política mexicana no es política. Aquí hay una estructura que no corresponde a la de ningún otro lado. Tenemos la misma situación desde hace años: el pueblo sufre siempre, el gobierno trata de protegerlo y los ricos son los malos. Los papeles no han cambiado nunca. Al pueblo se le han hecho toda clase de favores pero sigue siendo el pueblo y se sigue muriendo de hambre. Los ricos siguen siendo los malos pero también siguen siendo los ricos. El  gobierno sigue siendo el protector del pueblo... y así es la vida. El señor que tiene un puesto en el gobierno cobra por defender al pueblo y el pobre paga porque lo defienda el rico que está en el gobierno. Es un teatro. Pero no tiene nada que ver con lo que podría llamarse política. Sería política si, por ejemplo, los problemas se discutieran públicamente, como se hace en otros países.

22 de enero de 2008

Obama y Hillary

La contienda entre los demócratas se calienta. Esta cápsula del debate de ayer muestra la intensificación del pleito. Andrew Sullivan que la disputa, finalmente, se clarifica a confesión de parte: Obama contra el matrimonio más poderoso de los Estados Unidos.

Steve Brodner los imagina como pareja mal avenida.

21 de enero de 2008

La foto y el escándalo

No es extraño: algunos círculos feministas se llamaron a indignación por la fotografía de Art Shay que recogí en la nota previa. Sexismo, gritan: ¡Queremos verle el culo también a Bertrand Russell! El fotógrafo cuenta la historia del clic. Estaban en Chicago, en casa de Nelson Algren. Ella salió de la regadera y comenzó a peinarse. Shay sintió el impulso de fotografíarla. Al darse cuenta, ella sólo le dijo: “Naughty man.” Dejó la puerta abierta.

Exhibicionismo e hipocresía organizada

SimoneAdam Gopnik, durante años corresponsal del New Yorker en París, escribe de la fotografía de una Simone de Beauvoir desnuda que apareció en la portada de Le Nouvel Observateur y de los muy públicos amoríos del presidente francés. La novedad del presidente-novio es que no muestra una prensa metiche, sino a un político necesitado de exhibir su conquista. El tono de la cobertura mediática no ha sido el muy americano discurso del "derecho a saber", sino el reclamo de la indignidad de referirse a esa basura. Pero la exhibición de Sarkozy parece un sermón contra la hipocresía de una sociedad que conoce de los amoríos de sus figuras políticas pero no se atreve a hablar de ellos.

De la autonomía y sus amenazas

Por inamistosa que parezca, toda crítica es una oportunidad. Habrá quien la vea, simplemente, como un acto de agresión; otros verán en ella un desafío, una convocatoria a repensar lo hecho, lo dicho o lo callado. En el despoblado de las polémicas nacionales se trata, casi, de un obsequio. Interpelación que llama a un examen de lo propio. Quien decide ignorar un cuestionamiento dejará pasar una ocasión para ejercer la autocrítica, esa responsabilidad crucial de quien aplica a otros el dictamen de su opinión.

A un lado del intenso debate que se ha oxigenado en estos días sobre la libertad de expresión corre una discusión paralela: el debate de la responsabilidad. Mi impresión es que el contorno de la responsabilidad crítica se ha transformado de manera importante en los últimos años y merece una puesta al día. El oficio de la crítica se funda, en cualquier tiempo, en distancia e independencia. Sea cual sea el grado de compromiso político, entiendo que el crítico debe cuidar, ante todo, su autonomía. Alcanzo a ver tres amenazas a ese distanciamiento necesario: los embrujos de una causa; las trampas de la vanidad y las ataduras del poder.
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18 de enero de 2008

Hitchens sobre los peligros de la identidad

"El problema es la gente que piensa con la epidermis, los genitales o el clan."

Imágenes de un país

Tijuana_nio2
Tijuana, 17 de enero de 2008. Fotografía de Reuters

17 de enero de 2008

Teatro en blanco

Paz_blanco_2Al conocer a Octavio Paz, el pintor Frederic Amat le comentó su admiración por "Blanco." Sábana que se despliega, columnas que se interrogan, reflejo del cuerpo y del cosmos, es un poema "que invita a la experiencia escénica," le dijo el poeta. Ahora el artista catalán lo lleva al escenario en Girona. En La jornada relata su encuentro con el poema y describe su propósito: "Ha sido mi intención en la puesta en escena de Blanco, con su correspondencia de voces recitativas y música, el transitar sus posibles recorridos con el afán de proyectar este poema mandala en una sucesión de imágenes como instantáneas apariciones, una tras otra, en un fluir evocado por su propio pulso poético. De en blanco, al amarillo, al rojo, al verde, al azul, a lo blanco. Dibujar, con la severidad del negro, equilibrios de tinta. Al fin y al cabo, no tratar de pintar el poema, sino trazar su estela."

16 de enero de 2008

El cambio

Caldern_mourio

15 de enero de 2008

La trampa de la identidad

Obama_clinton David Brooks reflexiona hoy en el New York Times sobre la trampa identitaria de la política norteamericana. El choque entre Clinton y Obama es "la hoguera de las vanidades multiculturales." El núcleo de la política de identidad, plantea el autor de esa gran pieza de sociología cómica que es Bobos in Paradise, consiste en la convicción de que no somos simplemente individuos sino que cargamos la conciencia colectiva de nuestro grupo. Nuestro papel y nuestra mirada es definida por religión, raza, género.

14 de enero de 2008

Los costos de la desmesura

Sería bueno intentar un recuento de las buenas causas que se han ido al caño por efecto de la desmesura. Sería un trabajo provechoso el ir sumando pacientemente todos los impulsos nobles que se han desbarrancado en el país por no encontrar la medida precisa para su propulsión. Sería una contabilidad de todos esos buenos propósitos que se han echado a perder por la incapacidad colectiva para fijar la dimensión de la denuncia y el calibre de la demanda. Que necesitamos una crítica filosa es algo que, como dicen en el norte, anda sin que se diga. El problema es justamente ése: el filo. Para que el instrumento sea cortante debe ser firme pero, sobre todo, delgado como una hoja. Si se ha hablado del pensamiento como una navaja es precisamente por eso: por su vocación cortante, incisiva. Cirugía que penetra la médula sin maltratar las adyacencias. La navaja del cirujano es, ante todo, un dispositivo de exactitud, una herramienta de diferenciación, el vehículo del discernimiento.

Tal parece que el bisturí es desconocido en los quirófanos de la polémica nacional. Operamos con machetes maldentados, a base de martillazos y golpes de zapapicos. No cerramos los ojos ante la evidencia de la enfermedad pero, tras ubicar el tumor, pensamos que la intervención será más benéfica cuanto más duro, más contundente y más dilatado sea el mazazo. Los tejidos sanos y los infectos reciben así el mismo tratamiento. Todo lo que está cerca del quiste será molido a golpes. No es extraño que el grito común a todos los clanes del poder sea un himno a la brutalidad: “¡duro!, ¡duro!”
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7 de enero de 2008

El último intelectual

Hace veinte años Russell Jacoby publicó The Last Intellectuals: American Culture in the Age of Academe, un lamento por la extinción del intelectual público y la aparición del académico como su sustituto. En un texto del Chronicle Review, Jacoby recuerda la recepción de su libro y reexamina su argumento. Admite la aparición de algunos intelectuales públicos en el concierto norteamericano pero se detiene, sobre todo, a analizar el impacto del internet en la conversación colectiva. Si bien algunos lugares la red y, en particular, los blogs son auténticas zonas de combate, en los Estados Unidos son homenajes a la trivialidad: diarios privados con megáfono. Por supuesto, internet ofrece comunicación instantánea y acceso veloz a una vastísima información pero, ¿altera o mejora la calidad de nuestra discusión? Habría que actualizar a Ortega, sugiere Jacoby. Padecemos la rebelión de los escritores: todo mundo es bloguero... y nadie lee. El cartón de Lee Lorenz es la perfecta ilustración del fenómeno:

Meet_the_reader_2

Jesús Silva-Herzog Márquez

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