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abril 2008

30 de abril de 2008

Fractales

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No entiendo que son, pero no me extraña que, como dicen, escondan secretos.

29 de abril de 2008

Charles Tilly

TillyCharles Tilly, extraordinario estudioso de la tectónica social, murió hoy. No fue un sociólogo del vecindario, un estudioso del incidente. Su teoría social recorría siglos y continentes para entender la acción colectiva, el nacimiento del Estado, la violencia, la desigualdad. Ayer justamente me asomaba a las primeras páginas del que sera uno de sus últimos libros: Why? Su trabajo más admirable, a mi juicio, es su trabajo de genealogía estatal. El Estado visto como una organización para la guerra. "Si el el crimen organizado representa el negocio de la protección en su versión más acabada, entonces la guerra y la construcción del Estado --paradigma del negocio de la protección legítima se convierten en su representación más importante. Sin tener la pretensión de calificar a todos los generales y estadistas de asesinos o ladrones quiero, no obstante, poner de relieve el valor de esta analogí­a."

Su libro sobre la democracia contrasta con la transitología de moda. El sociólogo no se detiene en pactos de élite o en la activación del mecanismo electoral. Ve la democratización como un proceso social complejo y reversible que supone la integración política de redes de confianza; el aislamiento de la polí­tica frente a las desigualdades sociales y la eliminación del poder coercitivo de los núcleos de poder autónomo como las tribus, los ejércitos, los caciques.

Judt y Kolakowski

KolakowskiUno de los ensayos de Judt en Reappraisals es un estupendo retrato de Leszek Kolakowski. Ahí menciona el intercambio epistolar entre Edward Thompson y el filósofo polaco. Judt califica la respuesta de Kolakowski a la invectiva del marxista inglés como una demolición intelectual perfecta: la más fina en la historia del argumento político. Los archivos del Socialist Register nos permiten asomarnos a las dos cartas. De Thompson a Kolakowski; de Kolakowski a Thompson.

La respuesta de Kolakowski también puede leerse en un libro reciente que lleva precisamente el título de la carta: Por qué tengo razón en todo. Lo publica en España la editorial Melusina.

El siglo olvidado

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Tony Judt recoge en un nuevo libro diversos ensayos y retratos sobre el siglo que nos hemos apresurado en olvidar. Reappraisals es el título. Desde ahí anuncia el argumento central. Tras la guerra fría llegó un optimismo iluso que proclamaba novedades en abundancia. Si la historia había llegado a su fin parecían innecesarios los recuerdos. Olvidamos por proyecto, no por amnesia. El historiador se pregunta si hemos aprendido algo. Concluye que, en lugar de huir del siglo XX, habría que regresar a él para aprender de nuevo lo elemental. Por ejemplo, que la guerra degrada a los ganadores tanto como a los perdedores.

El libro de Judt ha recibido mucha atención crítica. John Gray celebra al historiador heterodoxo: "un pensador liberal dedicado de desmitificar las ilusiones liberales." El Economist es menos entusiasta: sus punzadas son certeras pero el paisaje que pinta del siglo es nebuloso. Tim Rutten en el Los Angeles Times apunta que el libro es como su autor: "fascinante, edificante y frustrante."

Algo faltó

Algo faltó en el discurso reciente de López Obrador en el zócalo para festejar el bloqueo de la iniciativa petrolera. No es que fuera muy parco en sus definiciones del amor. No hubo una sola propuesta. Marco Rascón lo pone así:

López Obrador, visto de cierta manera, es ya un personaje simpático en esta larga tragicomedia, pues es incluso más importante que Pemex y el petróleo que defiende. Lo que es aberrante e inexplicable es el sometimiento de militantes, dirigentes e intelectuales que transitaron por la izquierda y se formaron en el pensamiento crítico y la vocación democrática, y que ahora ceden y se subordinan a las formas más intolerantes y autoritarias del personalismo, bajo la idea de que ahora sí, los fines justifican los medios. Para ellos sí recae una grave responsabilidad cuando se ve el resultado del seguidismo y el país que se está formando gracias al vacío opositor de la izquierda.

28 de abril de 2008

Seamos el amor

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Confesión de un ridículo

La toma de la tribuna no fue ridícula. Fue efectiva. Pudo haber sido lo que nos dé la gana. El acto de ocupar el corazón del parlamento para impedir la discusión y la decisión de las mayorías puede ser calificado como un secuestro o un golpe; puede ser elogiado también como una astuta manifestación política, una legítima expresión de descontento. Sea lo que sea, no fue una ridiculez, como sugirió el presidente: logró lo que quiso. Impidió que las asambleas federales discutieran una propuesta legislativa, sometiendo a la mayoría a la voluntad de los audaces. Si lo que considero inaceptable es tomado como una nimiedad por el conjunto de la clase política, si lo que juzgo aberrante es tomado por costumbre saludable y es, además, palanca de eficacia política, el que está desubicado soy yo, obviamente. El ridículo soy yo.

Ridículo es el tipo que provoca risa sin quererlo. No es que sea simpático, que diga cosas graciosas, que cuente buenos chistes. Un comediante a su propia costa, causa risa sin querer. El ridículo es un humorista involuntario: es el blanco de la risa de todos. Camina tranquilamente por el mundo sin darse cuenta de que se pasea con la bragueta abierta. Todos le ven los calzones pero él no se da por enterado. Saluda a los vecinos que se encuentra en la calle para descubrir risas como respuesta. Cree que el vecindario es muy amable pero, en realidad, se burla de él. Es su confianza, no el asomo del calzón, lo que resulta ridículo. Es que el ridículo tiene una seguridad infundada; tan infundada que todos la saben falsa; pero tan segura que no puede percatarse de que está haciendo un numerazo. El payaso puede ser chistoso o no, pero no es ridículo porque anuncia con el maquillaje, la narizota y los zapatos que es un payaso. Al presenciar sus bromas sabemos que no se toma las cosas muy en serio. Nos podemos reír con él, pero no podemos burlamos de él. Quien es ridículo es el burócrata que se hace el payaso; el repelente galán, el mago que no sabe esconder los hilos de su truco. Tan ridículos como los que piden reglas en el país de la negociación eterna.
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27 de abril de 2008

Dos Méxicos

El Economist aborda en su edición más reciente el abismo de dos Méxicos. Un dato sobresale: en el norte, el 12% de quienes viven en zonas rurales viven en extrema pobreza. En el sur es el 47%.

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24 de abril de 2008

Escaleras

Rodchenko
Alexander Rodchenko, 1930.

¿Cuándo termina un exilio?

Lo pregunta Rafael Rojas.

Desacuerdos

Adolfo Sánchez Rebolledo publica hoy un interesante artículo en La jornada en el que rebate la idea del conservadurismo de nuestra izquierda.

Invocar el pensamiento conservador del pasado para combatir a los adversarios del presente es una de esas típicas salidas sin imaginación a las que son tan afectos algunos intelectuales críticos de la izquierda. En el afán de probar el falso progresismo de las izquierdas recurren al viejo recurso de eludir los contextos para quedarse en las similitudes formales de las analogías históricas: no les importa el ropaje con el que visten sus afirmaciones, sino el efecto entre sus lectores. Se acusa a la izquierda de reinventarse, para el caso de la reforma petrolera, una causa sustentada en el reconocimiento de un absoluto –la nación–, equiparable a la afirmación de la religión en el pensamiento conservador. Pero el intento es desmesurado, si de lo que se trata es de a) apuntalar con el beneficio de la duda la reforma enviada por el gobierno, y sobre todo por la pretensión de b) denunciar (en nombre de la izquierda ideal con la cual Calderón en sueños juguetea) el conservadurismo antidemocrático de los partidos que tomaron la tribuna del Congreso.

El artículo de Sánchez Rebolledo merece una lectura atenta, pero sigo pensando que el impulso crucial de nuestra izquierda partidista es más la resistencia que la reforma y que su mirada está más en orgullos de identidad histórica que en estrategias para enfrentar el futuro. No sé si mi argumento sobre el carácter conservador de la izquierda mexicana sea una "salida sin imaginación". Es la sugerencia de que el espejo en el que quiere verse no corresponde a sus nociones cruciales ni a sus estrategias. Creo, con Giddens, que frente al eje que separa la izquierda de la derecha hay que trazar también un eje que separe modernización de conservadurismo. ¿Nuestra izquierda es modernizadora? Vuelvo a citar lo que dice el sociólogo inglés:

Modernización significa elaborar políticas que nos permitan adaptarnos a un mundo distinto del anterior, en el que la globalización es el principal motor del cambio. Y ya no tiene por qué identificarse a la derecha política con el conservadurismo. Puede haber modernizadores de derechas; Sarkozy es un ejemplo perfecto. El futuro de la izquierda en Francia, dije, pero también en general, está en adoptar la modernización; en otras palabras, en elaborar políticas que nos ayuden a preservar y profundizar los valores de izquierdas en la era de la globalización. Tenemos que convencer a los conservadores de izquierdas de que avancen hacia la modernidad.

¿No es válido este planteamiento para nuestra izquierda también? Yo creo que sí.

Discrepo también de la filiación que hace Sánchez Rebolledo de las políticas de apertura. Dice él que la reacción antiestatista fue impulsada por "el gobierno, el empresariado, el Departamento de Estado y las trasnacionales." ¿Antiestatismo de derecha, estatismo de izquierda? El simplismo de la contraposición me parece propio de otro tiempo y le hace un flaco servicio a las izquierdas contemporáneas en el mundo y, en particular, en América Latina. Pasa por alto la crítica de muchas izquierdas a cierto intervencionismo estatal y su éxito para combinar apertura económica con una intensa política social.

Sánchez Rebolledo también pide seriedad en las palabras. Dice que "se secuestran personas y vehículos con violencia." No solamente. La amenaza de la violencia o cualquier intimidación puede servir para retener a alguien (o algo) indebidamente. Si la palabra se usa para aludir a personas raptadas, puede emplearse también para espacios: se secuestra una tribuna cuando se le retiene indebidamente para exigir que se actúe de acuerdo a la voluntad de quienes la ocupan. Tampoco cree válida la referencia al golpismo. Coincide en ese sentido con lo que escribía ayer Héctor Aguilar Camín. Es excesivo hablar de golpismo cuando el Congreso no ha desaparecido, dicen. Cierto. Hay que matizar la expresión. Los ocupantes de la tribuna no han suplantado al Congreso ni están dictando leyes de acuerdo a la voluntad del FAP. Pero lo que observamos como si fuera una nimiedad es una especie de golpismo rutinario, aparentemente inofensivo y ya confundido con los usos parlamentarios, que impide la deliberación y la decisión de los órganos constitucionales. Se trata del bloqueo ilegal del régimen constitucional. Insisto: ¿cómo nombraríamos un operativo del PAN y sus aliados que bloqueara la discusión y la decisión frente a la despenalización del aborto? ¿Libre manifestación de las ideas?

100 intelectuales globales

051226mast_6_r14744_p198_3Prospect y Foreign Policy enlistan "100 intelectuales globales." Las revistas incluyen entre ese centenar de pensadores a Fernando Henrique Cardoso, Alma Guillermoprieto, Enrique Krauze, Fernando Savater y a Mario Vargas Llosa.

Las revistas abren una votación en línea para designar a los favoritos.

23 de abril de 2008

Libros no escritos

Steiner_unwrittenEl nuevo libro de George Steiner desvela a sus lectores los libros que no ha escrito. El nombre y la portada de su edición norteamericana retratan un hueco. Mis libros no escritos es el título de esta obra de siete capítulos que corresponden a tantos espectros. La imagen de la carátula, diseñada por Rodrigo Corral, capta dos sujetalibros que sujetan aire. Podría pensarse que la idea del libro no escrito es, en algún sentido, tautológica, en tanto que es una forma de nombrar al ensayo. En efecto, todo ensayo es un libro abandonado, como detectó con insuperable claridad William Hazlitt a l exclamar: “Ay, qué abortos son estos ensayos!” Interrupción de una idea; exposición de un argumento inconcluso, preparativo para una función que no llega. Todo ensayo sería un libro no escrito. Su fórmula, según Paz, es decir lo que hay que decir, sin decirlo todo.

Pero los libros no escritos de los que habla Steiner son aquellos que por su ausencia, lo definen. No son empresas intelectuales que la distracción o las prisas han boicoteado. Son libros que Steiner no se ha atrevido a escribir, que no podría escribir. Más que proyectos pendientes, son dolencias presentes.

La sabiduría de Steiner es pedregosa, no fluvial. No discurre siempre con soltura y transparencia. Al ensayista lo secuestra reiteradamente un catedrático pomposo que no puede liberarse de sus bibliotecas y sus terminajos. Se necesita equipo de alpinista para escalar algunas frases suyas. “A pesar de que puede asumir modos “surrealistas,” la gramatología de nuestros sueños está lingüísticamente organizada y diversificada más allá de las histórica y socialmente circunscritas provincialidades de lo psicoanalítico.” Seguramente estoy traduciendo con torpeza, pero el original es tan escarpado como esta versión. Con todo, la aspereza retórica es apenas la costra que envuelve una sutileza. Al pasearse alrededor de sus silencios, Steiner se desnuda: borda lo que le duele, lo que no entiende, lo que le falta, lo que la vida ya no le permitirá. Es perceptible el matiz testamentario de este libro: no es la última voluntad quien ordena el reparto de propiedades, sino la despedida a todo lo que no fue. La herencia que quiere dejarnos Steiner no es el catálogo ordenado de sus posesiones, sino esos borradores que son su carencia dorsal y que siguen esperando autor. Steiner no pudo escribir un libro sobre la envidia porque sentía el tema demasiado cerca del hueso. No redactará el tratado sobre los lenguajes del erotismo porque, a pesar de haber tenido “el privilegio de hablar y hacer el amor en cuatro idiomas”, es incapaz de entregarse a la infidencia. No publicará el libro que quisiera escribir sobre su devoción por los animales porque la introspección que ese proyecto exigiría supera su valor. Tampoco leeremos la propuesta de un nuevo quadrivium. Steiner se sabe inexperto en ecuaciones no lineales y en genética.

La notita introductoria lo dice mejor, por supuesto: “Un libro no escrito es más que un hueco. Acompaña el trabajo que uno ha hecho como una sombra activa, irónica y dolorosa al mismo tiempo. Es una de las vidas que pudimos haber vivido, uno de los caminos que no tomamos. La filosofía nos enseña que la negación puede ser decisiva. Es más que el rechazo de una posibilidad. La carencia tiene consecuencias que no podemos prever ni calibrar con precisión. Es el libro no escrito el que pudo marcar la diferencia. El que pudo habernos permitido fallar mejor. O tal vez no.”

El camino que nunca tomamos nos retrata mejor que el que seguimos.

22 de abril de 2008

Del arte de insultar

El insulto es un arte en decadencia. Jorge Ibargüengoitia recordaba a un director de escuela que gritaba furioso: "patán," "vulgarón." La sequía de nuestra creatividad se demuestra en las manidas ofensas sexuales o ideológicas. Nada más aburrido, decía Ibargüengoitia, que el espectáculo de dos mexicanos que se insultan:

- ¿Qué?
- ¿Pos qué, qué?
- Lo que quieras güey.

Ese parece ser el ping-pong de la deliberación nacional.

El Times de Londres recoge diez insultos memorables de la historia política inglesa. Ojalá los plagiarios mexicanos refresquen sus fuentes aquí. El genio político parece medirse por ese talento. Por eso es devastador el veredicto de Ben Macintyre sobre la era de Tony Blair: "en diez años, Tony Blair no ha proferido un solo insulto memorable." De la selección, destaco el ataque de Lord St. John de Fawsley a Margaret Thatcher: "Cuando habla sin pensar, dice lo que piensa."

Un insuperable catálogo de insultos puede encontrarse por aquí.

21 de abril de 2008

De comparaciones e inferencias

Las comentarios que he recibido en relación a mi artículo sobre nuestra izquierda conservadora apuntan varias críticas. Trato de responder.

Unos rechazan la comparación del ideario lopezobradorista con el conservadurismo de Alamán. Sería absurdo pensar equivalentes esas visiones. Pero encontrar un símil, un aire de parentesco, hacer una comparación es establecer conexiones que tienen sentido en un ámbito específico. Cuando se estiman semejanzas no se pretende, en modo alguno, afirmar una identidad. Decir que un niño se ríe como su abuelo no quiere decir que el niño sea su abuelo. Sugiero semejanzas en dos hilos argumentales. El primero afirma que la nación es una entidad amenazada cuya sobrevivencia cuelga de la veneración de algo sagrado. Un depósito de dogmas, orgullos, esperanzas y ritos como el único manto que une a los mexicanos. ¿No es el petróleo el reemplazo del lazo religioso al que se aferraba Alamán? La segunda cuerda argumentativa sostiene que la nación, como entidad histórica, no puede expresarse en las burdas instituciones representativas regidas por reglas aritméticas. La democracia representiva no es suficiente para dirigir al país.

Otros creen que el artículo es una defensa del PRI. No sé por qué. Rosario, quien pide a Reforma ser más exigente con sus colaboradores, saca un extraña conclusión de mi texto. A su juicio sugiero que "los únicos demócratas, realistas y verdaderamente preocupados por el futuro del pais, son los priistas que se quedaron en el PRI." No sé dónde leyó eso. No sé tampoco de dónde lo habrá inferido. Registro que el PRI aceptó su derrota en el 2000. El PRD no la aceptó en el 2006. ¿Invento algo? No digo ni sugiero que antes de la ocupación priista de la izquierda viviéramos en el paraíso. Apunto que la subordinación de la izquierda a esa clase política terminó con un impulso crítico y frustró la emergencia de un partido moderno de izquierda como los que gobiernan Brasil o Chile en estos momentos. La migración de los priistas fue útil, decisiva. También ha tenido costos elevados: están a la vista.

Elogios de un secuestro

Magritte_pipaManuel Camacho le exige al país que le agradezca al lopezobradorismo la patriótica toma del Congreso. ¡Pudo haber sido peor! dice. Va más allá: la toma del congreso fue una muestra de civilidad ante las opciones posibles. Tiene razón: es una muestra de refinamiento cultural que el secuestrador nada más retenga a su presa--además le da de comer. Le pudo haber cortado los dedos lentamente. Muchas gracias al mochaorejas que solamente rebanaba cartílago de sus víctimas. John Ackerman se ofende con los calificativos que se han usado para describir la clausura del Congreso. Esto no es un secuestro, dice. Es una toma que demuestra que no hay normalidad democrática en el país. Lo mismo hacen las FARC, los cientos de secuestros son sólo teatralizaciones de la injusticia; en realidad solo toman personas para escenificar una ideología. Porfirio Muñoz Ledo, después de elogiarse, rechaza el culto a los procedimientos. Si no hay plena legalidad, sugiere, la tribuna del Congreso es la fachada de una farsa. ¡Hay que ir a la sustancia democrática! Y la sustancia somos nosotros. Carlos Imaz la ve como una pacífica defensa de la constitución. ¿Para qué gastar en la Suprema Corte de Justicia y en jueces?, ¿para qué perdemos el tiempo en procedimientos si ya tenemos a Layda Sansores? Y nuestra defensora de la Constitución celebra: ¡estuvo increíble!

La progresía alamanista

La toma priista de la izquierda ha tenido consecuencias funestas para el pensamiento crítico mexicano. Son consecuencias que desbordan los confines de la política y que afligen el espacio de la cultura. No solamente carecemos una política socialdemócrata moderna; también estamos perdiendo la denuncia independiente y aguda que alguna vez tuvimos. Se trata de una consecuencia inesperada de la transición democrática en México: en el sitio de la izquierda se ha conformado un duro, talentoso y audaz bloque antidemocrático y conservador. Su vocabulario es popular pero sus ideas son rancias; sus estrategias colindan con lo insurreccional pero su programa es profundamente conservador. Ese núcleo expriista se ubica en la izquierda si atendemos la geometría de los partidos; pero es antidemocrática si consideramos su actuación política, tradicionalista si atendemos sus nostalgias, y antiliberal si desmenuzamos su actitud frente a la ley, frente a la diversidad, frente al debate. Paradoja transicional: la oposición a la democracia no se aglutinó en el PRI cuando éste perdió la presidencia de la república en el 2000: se aglutina en los priistas que perdieron la presidencia, seis años después.

El debate sobre el petróleo no es un debate ni es sobre el petróleo. Evocaciones de un pasado glorioso, manifiestos sobre la devoción debida a los símbolos patrios, juramentos de identidad nacional, invitaciones al paraíso por el atajo de una reforma limitada, testimonios de fidelidad a un caudillo, reiteración de odios y obsesiones. Me han sorprendido dos cosas de este circo: el absurdo de las desproporciones y que los opositores a la reforma de Pemex se piensen progresistas.
Para leer el artículo completo...

20 de abril de 2008

Entrevista a Steiner

SteinerDe los gustos musicales de su perro (Tchaikovsky, Ravel y Duke Ellington); de su nuevo libro, del extraño uso del subjuntivo de una amante francesa, de sus felices años en la redacción del Economist, de su injustificable aprecio por la película "El cartero", de la vulgaridad del nuevo ateísmo y de su admiración por la ironía inglesa habla George Steiner en esta entrevista. Si el genio retórico de Hitler hubiera sido puesto a prueba en Hyde Park, la gente hubiera dicho: ¡Ay hombre, por favor! Y ahí hubiera terminado todo.

La lógica de la privatización

Las banquetas desde hace tiempo son propiedad privada. Las tribunas del Congreso han sido también apropiadas por unos, en exclusión del resto. No es extraño lo que sigue: las calles:

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18 de abril de 2008

El petróleo como religión

Hace unos días, el presidente Lula se reía de los mexicanos: tratan a su empresa petrolera como una "diosa intocable." Necesitamos un Richard Dawkins de la industria petrolera mexicana. Carlos Elizondo comete el sacrilegio de desnudar la fe y el oportunismo en el "debate" de estos días. En su artículo de hoy en Reforma lo ve claramente: el petróleo es una religión: una mezcla de devoción y manipulación.

CalizParece que los legisladores no podrán discutir la política petrolera desde cierta racionalidad. Lo natural sería comparar en qué países se explota y se gasta mejor la renta petrolera y quiénes tienen un mejor sistema de refinación, petroquímica y distribución. En el México de hoy esto sería como tratar de argumentar frente a un grupo de fanáticos la inexistencia de Dios o incluso meramente la inexactitud de sus libros sagrados.

Reunión del FAP

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Foto de Bruce Gilden

17 de abril de 2008

La utopía impuesta

Del premiado blog de Yoani Sánchez, esta nota:

Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre los hombros sin poder sacudírmela.

Algunos que no la viven intentan convencerme –a distancia- que debo conservarla. Sin embargo, resulta enajenante vivir una ilusión ajena, cargar con el peso de lo que otros soñaron.

A los que me impusieron –sin consultarme- este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos.

Cartas de Paz

Paz_segovia_2Del libro presentado ayer, La jornada extrae una carta.

"Iremos primero a Spoletto, al Festival Internacional de Poesía (primera decena de julio). Después, a México. Ese regreso me produce cierto horror. Pero hay que afrontarlo todo. Marie José, por su parte, está encantada. Delira con México... "

El regreso de Berlusconi

Berlusconi_brookes_2Ezio Mauro, director de La repubblica, mira las elecciones en Italia como un nuevo episodio de la Era Berlusconi. Un país invadido por la derecha real que la posguerra había ocultado, un demagogo que ha sobrevivido todo: derrotas electorales, acusaciones gravísimas, escándalos. El populismo ha convertido al parlamento en escudo a su servicio y a la república en tribuna de espectadores.

"En una Italia que ni siquiera se ha revelado nunca a sí misma su alma de derechas y la ha ocultado siempre bajo la ambigua complejidad democristiana, Il Cavaliere ha creado un sentimiento común de rebelión y orden que él impulsa y agita en función de las etapas y las conveniencias, con total libertad, porque no tiene que responder a una verdadera opinión pública ni dentro del partido (que no ha celebrado ningún congreso desde 1994) ni en el país, sino que le bastan una adhesión, un aplauso, una vibración de consenso, como ocurre cuando la política se celebra a base de grandes acontecimientos, los ciudadanos se vuelven espectadores y los líderes se convierten en ídolos modernos, para utilizar la definición de Bauman. Unos ídolos tallados a medida de la nueva demanda, que ya no cree en formas eficaces de acción colectiva; unos ídolos "que no indican el camino, sino que se ofrecen como ejemplos" ".

Caricatura de Peter Brookes.

16 de abril de 2008

El zapato, los guardias y la limusina

Papazapatos
Vincenzo Pinto/AFP/Getty Images

15 de abril de 2008

¿Orgullo fascista?

Laura me envía un comentario. Le fastidia que se abuse de la palabra fascismo y pide un congreso urgente para precisar los alcances de la palabra. Tiene razón. Si hay que ser cuidadoso con cualquier palabra, hay que extremar los cuidados con términos como éste. Yo hablaba en mi artículo de un "orgullo fascista." Me refería al hecho de que la manta que celebraba la clausura del congreso era una forma de vanagloriarse del silenciamiento de un órgano deliberativo. El FAP no solamente incautaba la institución del pluralismo, sino que se ufanaba de la acción. No expresaba un mero gesto autocrático, sino una convicción autocrática: la verdad como propiedad exclusiva de un grupo que se atribuye el derecho de hacer lo necesario para imponerse.

La crítica me hace recordar un brillante ensayo de Umberto Eco sobre la eternidad del fascismo. Lo recoge en un librito titulado Five Moral Pieces. Ahí se detiene a analizar una serie de rasgos del fascismo. Eco resalta el culto por la acción por la acción misma. La acción es signo de una admirada virilidad: el que actúa no se raja, no se dobla. Para el fascismo la política es asunto de lealtades metálicas. Ningún doblez es permisible. De ahí que la ideología permita distinguir con toda claridad a los patriotas de los traidores. Nadie se regodea con el eufemismo como el fascista. Será por eso que se empeña en bautizar la imposición como paz y el desprecio como respeto. En su imaginario de guerra el referente crucial es el enemigo de fuera que, en ocasiones, se filtra al campo propio. Por eso la paz y la negociación son una forma denigrante de abdicación: la vida es lucha. Y el Pueblo, recuerda Eco, siendo una noción crucial en este universo retórico, es sólo una ficción teatral, una manta escénica.

¿Maltrato las palabras al hablar del orgullo fascista de los fapistas que cierran el Congreso mexicano y además lo presumen?

14 de abril de 2008

Imagínelo al revés

"Imaginen que los panistas o los priistas tratan de impedir físicamente que tome posesión el jefe de Gobierno perredista de la Ciudad de México o el nuevo gobernador perredista de algún estado. Imaginen que el PAN o el PRI pagan grupos de gritones que van siguiendo a todas partes al jefe de la izquierda para cubrirlo de insultos y provocar a sus cuerpos de seguridad. Que el PRI o el PAN organizan grupos dispuestos a cerrar calles y aeropuertos si las cosas de la política no van como ellos quieren. Que legisladores priistas o panistas toman la tribuna y cancelan las sesiones en el Congreso cada vez que el PRD quiere aprobar algo en lo que sus adversarios no están de acuerdo. ¿Qué diría la izquierda si fuera gobierno frente a una oposición panista o priista que fuera como el PRD?

Si todos los actores políticos actuaran como el PRD y sus aliados, el país estaría pronto en guerra y no existirían el PRD y sus aliados, porque lo probable, como minoría que son, es que perderían la guerra."

Héctor Aguilar Camín en Milenio, hoy.

30 años de cartones de KAL

Hace treinta años, Kevin Kallaugher, conocido simplemente como KAL, publicó su primera caricatura en el Economist. La revista lo celebra con una página dedicada a sus mejores caricaturas y con un video donde el caricaturista rememora su carrera:

Toma de tribuna

A mediados del siglo XIX Juan Rico y Amat publicó en Madrid un Diccionario de los políticos. Escritos para divertimento de los que ya lo han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo. Una quemante burla de los usos políticos reinantes. El filólogo mordaz advierte que la clase política no puede ser trata seriamente: “¿es posible reprender con seriedad a un payaso que vomita chistes y hace graciosa muecas mientras se le reprende? ¿No es harto miserable y ridícula la política que combatir queremos para que se la trate con formalidad y consideración?” Entre las expresiones definidas por el político y dramaturgo español se encuentra “Prácticas parlamentarias.” Esas rutinas son más bien eventos inusuales que adornan ocasionalmente al gobierno representativo. “Una de las prácticas más impracticables es la de que se deben retirar los ministros que pierden una votación en las Cortes; pero su cumplimiento se ha hecho tan raro que es un verdadero fenómeno que así suceda. Lo que se practica en esos casos es el cerrar esas Cortes y convocar otras nuevas, que voten a gusto del amo.” Cuando al amo disgusta alguna votación, la asamblea se clausura hasta que lo complazca: cerrar las cortes para que voten a gusto del amo. Eso es lo que vimos hace unos días en el Congreso mexicano: dos asambleas clausuradas para evitar el malestar del amo.

Toma_de_tribuna Una versión contemporánea de ese diccionario tendría que incluir entre sus voces la “toma de tribuna.” La definición podría ser algo así: ocupación de la tribuna legislativa por parte de un grupo de diputados o senadores con el propósito de impedir el despotismo de la deliberación y las coacciones de la mayoría. Quienes toman la tribuna siempre se ven obligados a hacerlo. No les queda de otra. Por fortuna, estos tribunos son patriotas: representan los verdaderos sentimientos nacionales. Mientras que el resto de la legislatura se empeña en imponer su depravación, ellos cuidan amorosamente a la patria. No necesitan pedir la palabra y exponer sus ideas; basta con impedir que los otros difundan el error. No pierden el tiempo haciendo política parlamentaria: la conquista física del congreso es suficiente para imponer su voluntad—que es, recordémoslo, siempre la voluntad del país. Se trata de un procedimiento nativo de estas tierras pero impecablemente democrático: si los enemigos de la nación pretenden atentar contra de la patria, quienes encarnan la verdad, la justicia y el patriotismo se aposentan en el estrado para impedir con panza y hombro la actuación de los malvados. Ya se sabe que la voluntad del pueblo no requiere comprobaciones numéricas ni tiene que hacer seguir los latosos procedimientos de la ley: se expresa por la voz de quien encarna a la Nación y se prueba en la aclamación. Además es divertido: a la solemnidad del anuncio, siguen cantos, bailes, disfraces y ronquidos. ¿Quién dijo que defender la soberanía tenía que ser aburrido?
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12 de abril de 2008

Gracián y los diptongos

—¿Qué cosa es diptongo?

—Una rara mezcla. Diptongo es un hombre con voz de mujer, y una mujer que habla como hombre; diptongo es un marido con melindres, y la mujer con calzones; diptongo es un niño de sesenta años, y uno sin camisa crujiendo seda; diptongo es un francés inserto en español, que es la peor mezcla de cuantas hay; diptongo hay de amo y mozo.

—¿Cómo puede ser eso?

Gracian_criticn— Bien mal, un señor en servicio de su mismo criado. Hasta de ángel y de demonio le hay, serafín en la cara y duende en el alma. Diptongo hay de sol y de luna en la variedad y belleza; diptongo toparéis de sí y de no, y diptongo es un monjil forrado de verde. Los más son diptongos en el mundo, unos compuestos de fieras y hombres, otros de hombres y bestias; cuál de político y raposo, y cuál de lobo y avaro; de hombre y gallina muchos bravos, de hipógrifos muchas tías, y de lobas las sobrinas, de micos y de hombres los pequeños, y los agigantados de la gran bestia. Hallaréis los más vacíos de sustancia y rebutidos de impertinencia, que conversar con un necio no es otro que estar toda una tarde sacando pajas de una albarda. Los indoctos afectados son buñuelos sin miel, y los podridos, bizcochos de galera. Aquel tan tieso cuan enfadoso es diptongo de hombre y estatua, y destos toparéis muchos; aquel otro que os parece un Hércules con clava no es sino con rueca, que son muchos los diptongos afeminados. Los peores son los caricompuestos de virtud y de vicio, que abrasan el mundo (pues no hay mayor enemigo de la verdad, que la verisimilitud), así como los de hipócrita malicia. Veréis hombres comunes injertos en particulares, y mecánicos en nobles. Aunque veáis algunos con vellocino de oro, advertid que son borregos, y que los Cornelios son ya Tácitos, y los Lucios, Apuleyos. Pero ¿qué mucho?, si aun en las mismas frutas hay diptongos, que compraréis peras y comeréis manzanas, y compraréis manzanas y os dirán que son peras. ¿Qué os diré de las paréntesis aquellas que ni hacen ni deshacen en la oración, hombres que ni atan ni desatan? No sirven sino de embarazar el mundo. Hacen algunos número de cuarto conde y quinto duque en sus ilustres casas, añadiendo cantidad, no calidad, que hay paréntesis del valor y digresiones de la fama. ¡Oh cuántos destos no vinieron a propósito ni a tiempo!

De El criticón. Tercera parte.

Contra los diptongos

Fernando Savater escribe hoy un artículo contra los diptongos. No se refiere a las inofensivas vocales que se tocan, sino a los personajes compuestos que Gracián describía como "caricompuestos de virtud y vicio." Savater se refiere a los políticos que pretenden ser y no ser nacionalistas y que emplean el discurso constitucional a conveniencia. El texto ofrece una perspectiva para hablar del drama mexicano, tan poblado de diptongos que no terminan por definirse. Congresistas o asaltadores del Congreso; diputados o activistas; protagonistas de un régimen pluralista o rebeldes que preparan su derrocamiento. Políticos con fuero y sueños de insurrección.

10 de abril de 2008

Clausurado

Clausurado
¡Y yo que pensaba que los demócratas buscaban inaugurar la vida del Congreso en México!

William Hazlitt

HazlittHace 175 años nació William Hazlitt, uno de los más brillantes ensayistas ingleses de todos los tiempos. Apenas se han traducido unas cuantas cosas suyas al español. Entre ellas, "Del espíritu de controversia" que Aurelio Asiain trajo al español y publicó en Vuelta en 1992. Pocos textos tan pertinentes para estos días como esa defensa de la discusión. No conozco traducción de un ensayo luminoso sobre el servilismo titulado "Sobre la conexión entre los tragasapos y los tiranos." Aquí me atrevo a ofrecer una versión de su línea central:

El hombre es un animal que traga sapos. La admiración del poder en otros es tan natural al hombre como el apetito de poder; éste lo hace un tirano; aquella un esclavo. La corona dorada no sólo enorgullece a quien se la coloca en la cabeza; deslumbra también al miserable encadenado en una mazmorra; y si pudiera liberarse de sus grilletes, se desentendería de los desgraciados que ha dejado atrás para tener una oportunidad de admirar esos espejitos relumbrantes en alguna ceremonia anual. El esclavo, sin ninguna esperanza ni consuelo, se aferra a ese destello de la ostentación real que insulta su miseria y su desesperación. Desde los ojos vacíos del hambre contempla la insolente soberbia y el lujo que la ocasiona y abraza con más fuerza sus cadenas, porque no tiene nada más.

Una buena antología de los ensayos de Hazlitt es esta selección preparada por John Cook.

De Peter Brookes

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9 de abril de 2008

Letras libres 112

Letraslibres_portadaExtraordinario el número de abril de Letras libres. Un vuelo largo y varias horas de aeropuerto me han ayudado a saborearlo. Magnífica fotografía de Paz en portada  y un par de cartas del poeta a José de la Colina donde le dice: "Eres uno de los poquísimos escritores de tu generación, para no hablar de los más jóvenes, en México y en otros países de nuestra lengua, que escriben realmente. Los otros, la mayoría, no escriben: discurren, se “comunican”, practican premiosamente un idioma aprendido no en sus casas, no mamado, sino leído en traducciones de manuales de sociología y otras “ciencias”. Los pedantes del siglo XVII eran pedantes en latín, griego y hebreo; los de ahora  lo son en la jerga de los profesores de economía y de la de los psiquiatras..." Una serie de relecturas a los ensayos y poemas capitales de Paz. Se publica también un estupendo ensayo de John King sobre los debates políticos en Plural que repasa polémicas que ya sentimos clásicas y que no podemos leer sin alguna nostalgia. También puede leerse la inteligente defensa que Christopher Domínguez hace de su Diccionario: Libros_y_perros "Pocas veces en nuestra historia literaria se ha derramado, en un lapso tan breve, una cantidad tan espesa de mala fe, tontería, puerilidad y difamación. Y si algo ha unido a mis detractores, que los hay de diversas cataduras y especies, es su inmenso desprecio por el lector. En la opinión de estos críticos, la persona que va a una librería y compra un libro como el mío es necesariamente un retrasado mental o un pusilánime que puede ser fácilmente engatusado por un pícaro o atrapado en la telaraña de una conspiración." Roger Bartra aborda las resonancias populistas en América Latina que pervierten la política civilizatoria de la izquierda. Y aparecen también fragmentos de los diarios de Salvador Elizondo: "México es un país condenado al fracaso. Ámbito de lo banal y de lo falso. En estos meses que he pasado aquí me he podido dar cuenta de que aquí no hay nada que hacer. Los hombres aquí están condenados al silencio y el espíritu no es sino una posibilidad de diálogo. El ejercicio de un lenguaje común. Ese lenguaje no existe aquí. Los únicos términos comunes a los lenguajes que hablan los mexicanos son “chingada” y “mierda”.

8 de abril de 2008

La tumba de Rothko

El pleito por la herencia de Rothko se abulta con la disputa por sus restos. Yo me quedo con esta foto:

Rothko_tumba

7 de abril de 2008

= ≠ =

La curiosa lógica del legitimísimo. Amlo, un "incapaz de hacerse valer en circunstancias en las que no es sujeto de veneración incondicional" (Guillermo Sheridan).

Guerra civil fría

La única brújula que funciona en el país es la brújula de los odios. Ese instrumento de ubicación funciona perfectamente: nos permite situarnos en el mapa del México contemporáneo ubicando con velocidad al enemigo. No sabemos qué queremos pero entendemos bien que queremos lo contrario del de enfrente. Si una propuesta surge de aquel lado será mala. Estamos norteados en todo, salvo en la certidumbre de nuestras aversiones. Ahí está la marca definitoria de nuestro tiempo: más allá de la torpeza de un gobierno timorato; más allá de las obsesiones de una agria oposición; más allá de las estorbosas reglas, podemos decir que el país ha vivido una guerra en los últimos años de la que aún no puede liberarse. Hablo de una guerra civil fría.

...

Una democracia débil que ha sufrido el feroz embate de quienes tienen la responsabilidad de cuidarla. Una guerra civil fría: los actores políticos hablan y se comportan como si su tarea consistiera exclusivamente en detener y bloquear la causa maligna de su enemigo; y están dispuestos a hacer cualquier cosa para lograrlo. Una guerra sin armas, pero sin posibilidad alguna de entendimiento entre los contendientes.
Para leer el artículo completo...

6 de abril de 2008

La autonomía de la belleza

Salman Rushdie habla de su nuevo libro en una entrevista en The Guardian. Se trata de The Enchantress of Florence, una novela sobre el poder creativo y destructivo de la belleza. La heroína es una mujer de tal belleza que al verla, cualquiera pierde la cabeza, sin reparar en los peligros que anuncia. Rushdie ha escrito la novela tras la separación de Padma Lakshmi, su cuarta esposa, la modelo a la que alguna vez describió como ridículamente hermosa. De la nota, este pellizco: (el Sha de Persia) "no consideraba la autonomía de su enorme belleza, que ningún hombre podría poseer, que se poseía a sí misma y que podía soplar a donde le daba la gana, como el viento."

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3 de abril de 2008

Beijing 2008

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(según Amnistía Internacional)

La amenaza de los hornos de microondas

Fidel Castro expresa su preocupación por la venta de hornos de microondas en Cuba. La prensa de hoy comenta la consternada carta del comandante. Los celulares, internet, las cámaras digitales y el correo electrónico forman parte de un perverso plan del imperialismo.

¿Tiene algún sentido ese tipo de existencia que promete el imperialismo? ¿Quiénes rigen la vida de las personas? ¿Puede incluso garantizarse la salud mental y física con los efectos no conocidos todavía de tantas ondas electrónicas para las cuales no evolucionó ni el cuerpo ni la mente humana?

2 de abril de 2008

Premio al arquitecto solitario

Nouvel_cartierWitold Rybczynski, autor de un precioso librito sobre la mirada de la arquitectura hace una pregunta pertinente. ¿Por qué el Premio Pritzker, llamado siempre "el Nobel de la arquitectura", se le entrega a una sola persona? Nadie discute el talento de Jean Nouvel, el último ganador del premio, pero todos saben perfectamente que su trabajo consiste básicamente en coordinar un enorme equipo. El Pritzker, sin embargo, sigue alimentando el mito de que los edificios brotan de la imaginación genial de un arquitecto que se desvela ante su restirador. Que la arquitectura sea un deporte de conjunto es precisamente lo que la hace tan interesante, sugiere Rybczynski. El arte es normalmente reflejo de una sensibilidad individual pero la arquitectura también retrata a la sociedad: su tecnología, su actividad, la percepción de sus necesidades, su gusto colectivo, sus recursos. Si el Pritzker se diera al mejor edificio, quien debería recoger el premio sería el arquitecto acompañado de los ingenieros, los constructores y, naturalmente, el cliente.

La cena con Sócrates

El debate sobre la cena con Sócrates del que hablaba ayer se puede escuchar en este podcast.

1 de abril de 2008

La felicidad del extremista

Happy_hitler_2_3Están de moda los estudios y mediciones de la felicidad. El Economist más reciente registra uno de los últimos libros de la tanda. Se trata de Gross National Happiness, de Arthur Brooks. Entre los descubrimientos del economista resalta que los extremistas son más felices que los moderados. Sea de derecha o de izquierda, el radical se declara más feliz que el tibio. La razón parece bastante obvia: el extremista no se atormenta con vacilaciones. Está convencido de que tiene razón y que el otro no solamente está equivocado, sino que es el Mal.

Flaubert no necesitó estadísticas para ubicar el origen de ese bienestar: "Ser tonto, egoísta y tener buena salud son las tres condiciones para ser feliz; pero si nos falta la primera, todo está perdido."

¿Cena con Sócrates?

¿Te apuntarías a una cena con Sócrates? Sí, claro, ¡gran oportunidad discutir con él sobre los propósitos de la vida! ¡No! Arruinaría la fiesta con sus rollos. De eso discutirán hoy en Londres.

Hobbes y las ficciones

LeviathanJosé Antonio Aguilar escribe un ensayo inteligente en defensa del liberalismo euclidiano: un liberalismo que defienda la geometría de los derechos frente a las tentaciones del mito, los embrujos de la  historia o las desconfianzas al mercado. En un párrafo alude a mi lectura de Hobbes en un textillo reciente. Cree que interpreto mal su proyecto intelectual: en el Leviatán no se lanza contra la imaginación (como yo sugiero) sino contra sus desvaríos. "Para Hobbes, la razón no debía aplastar a la imaginación; debía guiarla o ensillarla como un corcel bronco."

Tiene razón José Antonio. Hobbes es uno de los teóricos más imaginativos en la historia del pensamiento político occidental. Lo que habría que ubicar es el sitio de ese talento pictórico en su sistema. No deja de ser extraño que el más prodigioso productor de metáforas sobre el poder, la ley, la libertad y el orden sea uno de los peores enemigos intelectuales de la metáfora. Pensar a través de esas ficciones, dice en su obra maestra, es deambular entre absurdos. Tarde o temprano, terminaremos en el pleito o la sedición. Por ello creo que la imaginación en la obra de Hobbes es un recurso retórico, no una herramienta de su ciencia.

Comparto el valor de la geometría hobbesiana pero no dejo de ver en ella cierta inhospitabilidad. Admiro la silueta de su edificio y la solidez de sus cimientos pero creo indispensable intervenir su simetría. Esa intervención le resultaría subversiva a Hobbes--tan peligrosa, por cierto, como la carcajada. Conocer los vínculos entre los ángulos internos, las líneas rectas y la circunferencia es