Gracias a penúltimos días llego al artículo de Fouad Ajami en el Wall Street Journal sobre la extraña aparición de la masa en la política norteamericana bajo el hechizo de Barack Obama. En efecto, esas inmensas concentraciones no embonan en el paisaje de los Estados Unidos, cuyos ritos están muy lejos de la apoteosis multitudinaria. Las fotografías de Missouri, Denver o Portland parecen haber sido tomadas en alguna una plaza latinoamericana--o iraní. Advierte Ajami: "La mañana después de la elección, la decepción empezará a establecerse en la masa. (...) La victoria entregará el veredicto de que los problemas no serán resueltos por la magia de un líder."
En The New Republic la respuesta no tarda en aparecer. Dayo Olopade advierte que la cultura política norteamericana nunca ha sido de solitarios. La historia de las movilizaciones, las marchas y las concentraciones públicas no es tan escasa como quiere ver Ajami. Los mítines de Obama han revitalizado una tradición para dejar atrás el aislamiento. El fenómeno, concluye, no debe preocupar a nadie.




Creo que los norteamericanos estan deseosos de un heroe que le caiga del cielo como en sus historicas peliculas de Hoolywood y lo estan buscando tan desesperadamente que se aferran a a cualquier personaje que los haga soñar como estrella de rock. creo que el que gane estas elecciones se sacara el tigre de la feria y a Mexico como pilon.
Publicado por: Oscar Treviño | 4 de noviembre de 2008 at 10:10