La legislación electoral mexicana prohíbe el divorcio. La separación es tan costosa que, quien se animara a dejar el domicilio conyugal, quedaría a la intemperie y en el desamparo más absoluto. No es que esté formalmente penada la ruptura, pero en los hechos es prohibitiva. Quien permanece dentro se queda con la casa, los muebles, el dinero, el reconocimiento público. Usará libremente el nombre y los símbolos de la casa. Quien se sale encuentra, por el contrario, el frío y la amarga compañía de su disgusto. Descobijado, recibirá si acaso, invitaciones de partiduchos. De ahí que los matrimonios partidistas sean nefastos pero eternos. No lo lamento. De hecho me parece sensato que se reduzca el espacio del transfuguismo y que se aliente la estabilidad de las formaciones políticas. En esto no me uno a los denunciantes de la horrible partidocracia. Me parece útil que se fomente la permanencia de los partidos y que se eleven los costos de la escisión. No estaríamos en mejores condiciones si se abarataran los rompimientos y se facilitara la aparición de más organizaciones chatarra.
Deploramos con razón la vida de nuestros partidos y hay muchos que se adelantan a denunciar la formación de una ‘partidocracia’. Los partidos, nos dicen, han expropiado la vida democrática, excluyendo a los ciudadanos que no pertenecen al club de los tres grandes. Un poco de razón, algo de ingenuidad y mucho de hipocresía hay en esta denuncia. La razón es evidente: ninguno de los partidos existentes y pocos de los imaginarios están a la altura de las exigencias de nuestro tiempo. Es cierto que los partidos han formado una coraza protectora que los defiende del castigo electoral. Pero es ingenuo pensar que un sistema democrático puede reproducirse sin partidos políticos. La contraposición elemental de ciudadanos contra políticos, de sociedad civil contra instituciones es propia del discurso político más cándido y pueril. Contraponer la bondad ciudadana y frente a la perversidad partidista es un torpe lugar común que no merece siquiera réplica. Es también hipócrita porque la participación política que pretende insertarse en el juego electoral termina volviéndose partidista—aunque repita su conocido vocabulario antipartidista.
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No creo que debamos temer a la proliferación de partidos, siempre y cuando éstos representen de forma genuina a sectores del electorado. En Brasil hay 14 partidos con representación parlamentaria y el país funciona mucho mejor que nosotros con nuestra grotesca triada. Hay que abrir la puerta a partidos ciudadanos mediante una ley electoral que retire el dinero a priori (previo a la elección) a los partidos (lo que ha povocado que éstos sean negocios de protervos personajes. Sí, pienso en Dante Delgado) y retirar las condiciones corporativizantes que actualmente deben cubrir quienes aspiran a formar un partido.
El PRD actual es disfuncional. Mejor sería contar con una izquierda medianamente razonable (sí tal cosa es posible) y la caterva lopezobradoriana por el otro. El PAN tiene un sector liberal ajeno a las vocaciones "místicas" de individuos como el excecrable gobernador de Jalisco. ¿Para qué los quieres juntos? Un partido auténticamente liberal y laico podría postularte a tí para diputado, lo que ha sido tu sueño dorado desde que te conozco ("Hay que envidia me da Martí Batres. ¡Es diputado!", Exclamaste hace poco, no te hagas) . Y el PRI.... bueno, ya va siendo hora de tirar la basura, ¿O no?
Publicado por: El Oso Bruno | 24/11/2008 en 10:57 a.m.
Ya leí integra tu colaboración de hoy. Es infame. Lo es por que te pasas la vida lamentando la forma en que funciona nuestra clase política y las tres organizaciones mafiosas que la representan y ahora nos dices que hay que conformarse con la triada, por que la alternativa (pulverización de partidos) es peor. Nada más falso. Hay que entender mejor la forma en que funcionan los sitemas de partidos. Tener demasiados puede, desde luego, desembocar en ingobernabuilidad, pero contar con pocos no siempre ses una buena solución y México (debería de constarte) es un magnífico ejemplo de lo inoperante que puede ser el tripartidismo . Si México contara con una leguslación électoral más laxa que abriera la puerta a la paerticipación electoral de nuevos partidos sin darles dinero a priori y sin exigirles condiciones corporativas podríamos tener organizaciones de mejor perfil ciudadano y no sólo los bodrios actuales llenos de vividores y dizque "politicos profesionales" que en realidad no saben hacer política.
Paradójicamente, si se rompiera el actual oligopolio sería mucho más viable llegar a acuerdos, ya que los duros e intransitables (e impresentables) de cada organización se irián por su lado y así inflirían menos en la toma de decisiones. Imaginate que en lugar de las tres cosas que tenemos tuviéramos seis o siete partidos influyentes, tres o cuatro de los cualñes fueran moderados y únicamente dos o tros estuvieran dirigidos por mesiánicos, fanáticois religiosos y fauna por el estilo. Sería mucho más fácil que los moderados arribaran a construir mayorías parlamentarias. Ahora, con tres partidos donde a los ultras se les permite influir de más, los acuerdos se hacen más difíciles. Vuelvo a apelar al ejemplo brasileño.
Chucho: es hora de que te comprometas más con propuestas. Te sueltas el chongo en críticas a nuestros partidos, pero hoy nos quieres condenar a tolerarlos eternamente No se vale. Una propuesta es la flexibilización de la ley electoral con un registro escalonado que imponga un tamiz relativamete sencillo de cubrir para poder participar en las elecciones, otro más alto para recibir prerrogativas post elección y uno mayor para contar con representación partlamentaria. No es el hilo negro, las principales democracias del mundo tienen un sistema así.
Si permites la flexibilización y los bodrios actuales se rompen, a quienes debilitas es a los yunques, pejeslagartos y dinosaurios de este mundo. Pero tú quieres conservarlos intactos para tener a quienes criticar lunes tras lunes, supongo.
Publicado por: El Oso Bruno | 24/11/2008 en 12:15 p.m.
Una perla de falta de compromiso crítico, de veracidad, es la versión que el Sr. Silva Herzog Márquez quiere (pero no sucede así así) en el PRD. Ni modo, no se le puede pedir peras al olmo y a alguien tan retórico, tan "sistemicamente" correcto.
"El caso reciente del Partido de la Revolución Democrática reivindica la sensatez de un marco restrictivo para los partidos. Los rumores de la ruptura se escucharon con fuerza inusitada. La crisis post electoral que vivió ese partido embonaba con la retórica antiinstitucional de su caudillo. La semilealtad frente a las instituciones de la república encontraba eco en una semilealtad frente a los órganos del partido. Tras el desconocimiento de las instituciones electorales y sus veredictos, el desconocimiento de las comisiones partidistas y sus resoluciones." Plofff, qué mentiras.
Publicado por: pediodismo | 26/11/2008 en 02:11 a.m.
Professor:
Una parte del problema de los partidos puede estar en la concentración, centralización, y piramidación del poder. ¿Como es posible? tres Duques y Un Rey, o tres Tlatoanis o Tatiches y un Emperador, deciden todo y para todos.
La otra es el carácter de catástrofe Malthusiana de la política mexicana. Tantos quieren estar ahí, vivir de, para o por el poder. Fuera del presupuesto, directo o indirecto, no hay vida.
Como ejemplo. Siempre me ha llamado la atención la familia Lajous (ya que mencionaste ese apellido). Me gustaba de chavo leer a Don Adrián (solo recuerdo su idea de fusilar al presidente saliente). Liberal y creo que norteño. Se hace rico, en las proporciones de aquella época(¿radio?). La pregunta ¿Cuantos hijos nos hereda de para y por el estado, o la política?
La aspiración a la chiche resulta exponencial en México. Ahi en el Malthusianismo esta la semilla de la discordia y la descomposición (por no decir disolución) social.
Malthusianismo, concentración y corrupción: ¡Que bonito país!
F
p.s. ahi esta el ejemplo del TRIFE y la legislación. Era un diseño de autoridad y responsabildidad diseminada, desconcentrada, Lopitos y los partidos ya concentraron todo. Les resulta mas facil reunir 20,000 manifestantes que 20,000 representantes de casillas y comités haciendo su chamba.
Publicado por: FMGARZAM | 26/11/2008 en 04:34 p.m.
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Publicado por: joe | 15/12/2008 en 10:05 a.m.