Cómo los vamos a matar
El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, ha desatado una polémica sobre la pena de muerte. Quiere que en su estado se pueda ejecutar a ciertos delincuentes. Así se hace en Estados Unidos cuya constitución deja a las entidades la libertad de imponer ese castigo. El promotor del debate se adelante, presuroso, a marcar con claridad los contornos de la polémica. "La discusión en Coahuila no es la pena de muerte, la discusión es cómo los vamos a matar: si los vamos a fusilar, los vamos a degollar o los vamos a ahorcar, o algo light que puede ser la inyección letal". El gobernador se deleita con las variedades del aniquilacion: fusilamiento, degüello, ahorcamiento e introduce su peculiar humor: debemos considerar también la ejecución light a través de la inyección letal. Tras el listado, el gobernador comunica su preferencia por el mexicano método del pelotón frente al fusilado. Además de ser una tradición patria, resulta ser un método económico. De acuerdo a los cálculos del gobernador es más barata una bala que una inyección de veneno mortal.
Las declaraciones del gobernador Moreira son repulsivas pero no son sorprendentes. El caldo de la desesperación prepara la sopa del populismo penal. El gobernador de Coahuila no es el único que promueve el castigo irreversible. Los oportunistas del Partido Verde han visto también este tema como el pasaporte para la elección del año que viene. Hace unos años los verdes pedían el voto para los ecologistas, no para los políticos. Ahora ofrecen la pena de muerte como solución a la crisis de inseguridad. El tucán promueve la muerte de los asesinos y violadores. ¿Qué más da la incoherencia de una formación ambientalista convocando ejecuciones? ¿Qué importancia tiene el hecho de que los dirigentes de ese negocio hayan votado muy recientemente para prohibir esa pena en la Constitución? El lema embona con las emociones del momento y eso es lo que cuenta. Es redituable electoralmente y eso es lo único que importa.
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y quien quiere reducir los secustros con la pena de muerte? lo que se quiere es venganza¡¡ matar a la escoria, como se puede perdonar a alguien que mata niños,a padres de familia,gente que aporta a la sociedad, alguien que mutila a la sociedad, y daña para toda la vida, merece vivir? porque? esa gente no tiene derechos porque no los merece y no es populismo es la palabra del pueblo y que los politicos se dejen de sensibilidades politicas que el dia que les secuestren y maten a un hijo van a suplicar la pena de muerte.
y el tema va mas alla de las conveniencias de los partidos ( el verde que se con quien mas le ofrezca)
Publicado por: ray | 8 de diciembre de 2008 at 11:11
México vive una demagogia verdaderamente irritante. Nos dicen los demagogos que como el 70% la aprueban hay que considerarla, supongo que más de la mitad de los mexicanos son gente emocional que se olvida de usar la razón.
Con quien deberíamos estar enojados es con el Estado, concretamente, con los gobiernos que no pueden protegernos de los secuestradores y homicidas. Al pedir la pena de muerte y las excepciones al Estado de Derecho, nos estamos haciendo el harakiri. Esas reglas son nuestras garantías frente al Estado, minarlas, crear estados de excepción, es darle al enemigo la llave de nuestra casa.
Si sacrificamos el Estado de Derecho por culpa de la incapacidad del Gobierno mexicano (Federal y locales), saldremos todos perdiendo. No sólo los secuestradores, quienes además no verán nunca un fusil ni una jeringa ni una cámara de gas, porque nuestro sistema no ha podido ni siquiera ubicarlos...cambiar la ley no es en sí misma la respuesta. La respuesta está en modificar el sistema de seguridad pública y de procuración y administración de justicia. México ni siquiera tiene un sistema para imponer penas de muerte. No se trata de reescribir el artículo 22 y sacar los fusiles. Eso sería digno de cualquier régimen talibán.
Los ciudadanos mexicanos que piden, claman, la pena de muerte no se dan cuenta de que entran en el juego de la autoridad incapaz. Lo que los ciudadanos debemos exigirle al gobierno de México es que acabe con la impunidad. Que investigue, que resuelva, que procese y sancione a los delincuentes. No que legisle como los payasos del circo, para ganarse aplausos -o votos-.
México necesita más razón y menos hígado.
Publicado por: Geraldina | 8 de diciembre de 2008 at 12:27
El comentario de Ray es la mejor evidencia de que el artículo da en el blanco: la rabia usada como argumento legislativo.
Publicado por: jolazo | 8 de diciembre de 2008 at 13:51
Y no se le ocurra a uno andar diciendo que la legalización de la mariguana y otras sustancias es buena vía para empezar a salir del atolladero, porque entonces se sugiere la pena de muerte hasta para el opinador....
Supongo que quieren que uno piense que es más racional que el estado, con esas instituciones de justicia que dan más risa que Monty Python, se ponga a fusilar a los tres muertos de hambre que encierra, casi siempre, con pocas o ninguna prueba de ser autores intelectuales de sus crímenes.
Una vergüenza lo que pretenden estos verdes y el loquito de Moreira.
Publicado por: Alejandro Borges | 8 de diciembre de 2008 at 14:40
Como siempre los oportunistas en busca de votos:
¿porqué oportunistas?
Por que es claro que en este momento todos los mexicanos estamos indgnados con la criminalidad tan salvaje y es facil lograr la voluntad de quienes no se detienen a pensar más alla de lo inmediato. Cierto que deseamos que se termine con la impunidad, corrupción y estamos lastimados por la delincuencia. Pero de esto a que puedan sacrificar a un inocente hay una gran diferencia, lo que digo puede suceder en nuestro país, no olvidemos que de cada 100 delitos solo se procesa a un culpable, no es nada dificil que se de el caso contrario. Entendamos que los priistas en extinción y los verdes queriendo nacer con populismos solo quieren VOTOS.
Publicado por: Eduardo | 8 de diciembre de 2008 at 16:24
Estimado Jesús,
Buen artículo, como siempre, aunque esta vez quisiera empujarte un poco a profundizar más en el tema, pues siento que corremos el riesgo de quedarnos en los lugares comunes de siempre. Cuatro comentarios:
- Al final del ensayo afirmas que está demostrado que “la pena de muerte es un mecanismo ineficaz para reducir la criminalidad”. Estoy de acuerdo, pero detrás de ese argumento hay una premisa implícita insostenible. Yo la formularía de esta manera: “una pena es justificada (o conveniente) siempre y cuando se demuestre su eficacia para reducir la criminalidad”. Si nos apoyamos exclusivamente en el criterio de la utilidad, entonces tendríamos que considerar la abolición de la pena de prisión para la mayor parte de los delitos. Pongamos el narcotráfico como ejemplo. En los últimos años el Estado mexicano ha procesado y encarcelado a cientos de delincuentes por delitos contra la salud. Pese a ello, el narcotráfico sigue creciendo a sus anchas y no hay señal visible de que vaya a desaparecer pronto. Aplicando el criterio de la utilidad, nos veríamos obligados a considerar penas alternativas que sirvan como incentivo más eficaz para disminuir la comisión de los delitos contra la salud.
- A mí me parece que la pieza clave del argumento contra la pena de muerte no está en su inutilidad para prevenir los delitos, sino en lo que tú llamas “los derechos de los malos”. Te invitaría a que desarrollases más este punto. ¿Cuál es el fundamento de estos derechos? ¿Por qué conservan el derecho a la vida personajes tan repugnantes como el “Mochaorejas”, los asesinos de la banda “La Flor” o el “Chapo” Guzmán? ¿Por qué sería inmoral una reforma a la Constitución que permitiese al Estado mexicano privar de la vida a estos sujetos? (Y apunto “inmoral” porque legalmente nada impide una contra-reforma constitucional). A mi parecer, aquí se toca el asunto de los fundamentos extra-jurídicos del Estado de Derecho. En este caso, el punto clave está en la dignidad trascendente del ser humano –si la vida humana es un don de valor infinito, absoluto e irrenunciable, ningún Estado puede legítimamente disponer de la vida de nadie. ¿Qué piensas?
- Coincido contigo en que los esfuerzos por reimplantar la pena de muerte se nutren de la rabia colectiva. El Estado mexicano está fracasando en su tarea básica de proteger la vida de sus ciudadanos, y son cada vez más quienes piden la pena capital como “pago” por conductas atroces que al parecer nadie tiene la intención de castigar. Siendo así las cosas, el verdadero peligro para México no radica en las declaraciones bravuconas del gobernador de Coahuila, sino en la rabia colectiva que las sustenta. Si el Estado mexicano sigue fracasando en su tarea, si los legisladores son incapaces de hallar nuevas vías para mejorar el sistema de administración de justicia, si las policías son incapaces de limpiarse a sí mismas, lo que veremos en el futuro no será necesariamente la pena capital “a la americana”, esto es, en una prisión estatal y tras un juicio, sino un aumento desmedido en las ejecuciones extrajudiciales y en los linchamientos colectivos, e incluso –y aquí espero equivocarme– el surgimiento de “escuadrones de la muerte” y grupos paramilitares, como sucedió en Colombia. La inmensa mayoría de los mexicanos no va a esperar por mucho tiempo más a que nuestro sistema de administración de justicia cumpla sus objetivos.
- Una pregunta con mala leche: Don Benito Juárez ordenó el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía en 1867, tras un juicio sumario y en un momento histórico en que el sistema de administración de justicia era aún menos confiable que ahora y las pasiones políticas impedían que se emitiese una sentencia imparcial. Algunos liberales europeos, como Garibaldi, suplicaron a Juárez que reconsiderase su decisión, pero éste se mantuvo firme porque creyó que el Estado mexicano no podía mostrarse compasivo frente a los líderes de la intervención extranjera. En otras palabras, Juárez aplicó la pena capital sin el menor remordimiento. ¿Esto lo hace un bárbaro talibán?
Un abrazo,
Pablo
Publicado por: Pablo | 8 de diciembre de 2008 at 17:05
Coincido en lo general con el comentario; de hecho, hasta hace poco me habría declarado en contra de la pena de muerte. Coincido en que hay un tufo de oportunismo en las propuestas de distintos políticos que claman por la reinstalación de esa pena. Sin embargo, ante las atrocidades que se han ido haciendo cotidianas, no puedo más que pedir para sus perpetradores un trato que no sería ni remotamente comparado con el que ellos dieron a sus víctimas. Hagamos un pequeño recuento: 24 albañiles asesinados a sangre fría porque se atrevieron a cobrar por sus servicios (la masacre del día de San Valentín palidece); un menor secuestrado y asesinado por sus vecinos inyectándole ácido; la hija de un empresario prominente secuestrada y asesinada con la complicidad de una persona de su círculo de confianza (faltan las pruebas concretas, pero lamentablemente algo nos dice que eso fue precisamente lo que pasó) y un largo etcétera de la sangre de numerosas víctimas que claman justicia. ¿Qué tenemos para ellos como sociedad? El "castigo" de x años en prisión, que en realidad se convierte en día de campo y para muchos en oportunidad de escalar peldaños en la sociedad del crimen. Me parece absurdo e irracional. Me parece una bofetada a la memoria de las personas que murieron sin siquiera tener la oportunidad de un juicio, nada más porque estaban en el lugar y momento equivocados o, peor aún, porque fueron acechadas por sus victimarios. Me hago cargo de que la pena de muerte no es ni será la solución al grave problema de criminalidad; pero al menos es la respuesta mínima RACIONAL al comportamiento nauseabundo de seres que ni siquiera merecen el calificativo de animales, porque éstos al menos matan para comer. Me parece que el "no" automático a la pena de muerte es igual o peor que el grito histérico que la alienta; mejor propongamos que el tema se debata, que la sociedad opine por todas las vías. Yo estoy por el "sí". Pena de muerte a homicidas calificados y secuestradores (aunque no mutilen a sus víctimas y las entreguen sanas). Estoy por el "no" a mantener con vida (para colmo, con nuestros impuestos) a esos engendros que no mostraron el más mínimo respeto a la vida de seres indefensos.
Publicado por: Francisco | 8 de diciembre de 2008 at 19:36
Pablo, en la época de Juárez también habían esclavos, los pobres y las mujeres no teníamos ni voz ni voto...Hoy eso es digno de cualquier régimen autoritario, o vamos a justificar hechos de hoy con argumentos del siglo XIX? Que lógico!
Francisco, La solución no es la pena de muerte, sino acabar con la impunidad.
La discusión racional ya se tuvo en 2005, cuando nos unimos a la mayoría de los países civilizados y modificamos el 22.
México no puede gobernarse por encuestas y menos por respuestas sentimentales. México no puede tener un Estado vengador. Por eso la justicia la hacen las instituciones y no las víctimas. Tu bien lo dices, modifiquemos el sistema penal. Que se cumplan las penas completa, sin privilegios.
Si matas al que mató, quién debe matar al que lo mata? o ahí se acaba el círculo virtuoso? no estaríamos generando más violencia?
Publicado por: Geraldina | 9 de diciembre de 2008 at 5:22
Geraldina,
No quiero justificar nada con argumentos del siglo XIX, pero sí quiero mostrar que la discusión es mucho más compleja de lo que parece. Tu respuesta se apoya en la idea de que los valores fundamentales de una sociedad cambian según las circunstancias (en el México del XIX eran unos, en Alemania en el XX otros, y así sucesivamente). Si esto es así, el gobernador de Coahuila tiene todas las de ganar, pues lo único que necesita es empujar un poco más el cambio en la percepción social de la pena de muerte (es decir, provocar un cambio más en los valores fundamentales de la sociedad). Como apuntaba en mi respuesta, un límite seguro sólo puede hallarse en la idea de que el ser humano tiene una dignidad infinita, cuyo valor no puede ser sometido a los vaivenes de una asamblea, de un referendum, o del paso del tiempo. La pregunta es: ¿cuáles son los fundamentos de los "derechos de los malos? ¿El delincuente conserva su derecho a la vida simplemente porque así lo ha determinado la vanguardia del progreso en el siglo XXI, o porque la vida humana siempre ha tenido y tiene un valor irreductible?
Pablo
Publicado por: Pablo | 9 de diciembre de 2008 at 10:19
La pena de muerte resulta no sólo ineficaz, sino que reporta un alto costo a la sociedad que la impone y ejecuta. El riesgo que corre la vida de una víctima de un secuestro o una violación crece exponencialmente cuando el criminal sabe lo que le puede pasar si lo detienen. Coincido con uno de los cometarios, lo que el gobierno debe hacer es investigar, resolver, perseguir al delincuente. Lo que nosotros debemos de hacer es asegurarnos que nuestros legisladores representen nuestra voz, muy pocos sabemos quién nos representa y son menos aún los que les escriben o presionan directamente. En parte por que nadie cree en ellos y la sociedad esta resignada.
A mi me secuestraron y las autoridades me dejaron solo, nadie investigó y nadie resolvió nada. El calvario de la denuncia y seguimiento fue comparable al secuestro mismo. Las secuelas me acompañarán por siempre y aún así no creo que la solución sea que alguien ejecute a esos criminales, ni a las autoridades cómplices de sus delitos. Todos actuaron impunemente por que saben que sus actos no tienen consecuencias y por que a nadie le importa. De nada sirve una legislación mano-dura-medieval si lo que tenemos ahora (todavía a veces medieval) no se aplica ni se respeta. Adicionalmente nuestras instituciones no tienen la calidad moral para administrar el andamiaje necesario para aplicar la pena de muerte. Por lo menos yo no confío en ellos.
Saludos
Publicado por: Carlos | 9 de diciembre de 2008 at 12:29
La pena de muerte resulta no sólo ineficaz, sino que reporta un alto costo a la sociedad que la impone y ejecuta. El riesgo que corre la vida de una víctima de un secuestro o una violación crece exponencialmente cuando el criminal sabe lo que le puede pasar si lo detienen. Coincido con uno de los cometarios, lo que el gobierno debe hacer es investigar, resolver, perseguir al delincuente. Lo que nosotros debemos de hacer es asegurarnos que nuestros legisladores representen nuestra voz, muy pocos sabemos quién nos representa y son menos aún los que les escriben o presionan directamente. En parte por que nadie cree en ellos y la sociedad esta resignada.
A mi me secuestraron y las autoridades me dejaron solo, nadie investigó y nadie resolvió nada. El calvario de la denuncia y seguimiento fue comparable al secuestro mismo. Las secuelas me acompañarán por siempre y aún así no creo que la solución sea que alguien ejecute a esos criminales, ni a las autoridades cómplices de sus delitos. Todos actuaron impunemente por que saben que sus actos no tienen consecuencias y por que a nadie le importa. De nada sirve una legislación mano-dura-medieval si lo que tenemos ahora (todavía a veces medieval) no se aplica ni se respeta. Adicionalmente nuestras instituciones no tienen la calidad moral para administrar el andamiaje necesario para aplicar la pena de muerte. Por lo menos yo no confío en ellos.
Saludos
Publicado por: Carlos | 9 de diciembre de 2008 at 12:31
Concuerdo con Pablo.
La pena de muerte es para castigar, no para redimir al delincuente o a la sociedad.
No todos lo delincuentes son suceptibles de readaptación...¿o sí?
Mi única objeción es el grado de certeza de una sentencia en el ámbito de la justicia mexicana; casi nada.
Publicado por: Rogelio | 9 de diciembre de 2008 at 22:02
Todos los que en México quieren pasar por encima de la ley (en esta ocasión son distintos de las huestes del legítimo, pero con idéntico irrespeto al estado de derecho y a las instituciones), lo justifican con la famosa "voluntad popular". Si el pueblo quiere la pena de muerte para matar por venganza a los pocos que sean juzgados y que culpables e inocentes se conviertan en chivos expiatorios por igual de un sistema de justicia disfuncional que requiere una reforma profunda, es por ignorancia y salvajismo. Lo que necesita este "pueblo" es educación. Igual que las huestes del "legítimo". No solo populismo, sino mucha ignorancia hay acá en esta propuesta. Por eso en democracia las decisiones no se toman en asambleas. Hay un congreso y a respetarlo señores. Genio y figura el PRI, con esta demagogia barata, les vende a los ignorantes circo romano mientras que se hace guaje de su complicidad y responsabilidad en el estado de cosas de la justicia y la seguridad. De paso muestra su verdadera vocación autoritaria, ahora vendida como "voluntad popular". Inutil y salvaje es la pena de muerte acá y en dondequiera.
Publicado por: Hugo Montaldo | 9 de diciembre de 2008 at 23:33
Un momento señores:
¿Qué pasó con la filosofía del sistema penal mexicano basado en la readaptacion social de los reos? No es un asunto menor porque buena parte del cuerpo legal penal está basado en este precepto.
Es evidente que el Estado ha fracasado (o quizá ni siquiera triunfó alguna vez) en este cometido, pero por lo visto ya nadie se pregunta si es conveniente pasar de un paradigma readaptativo a uno punitivo.
Publicado por: Leo CP | 10 de diciembre de 2008 at 0:03
Pablo, efectivamente, un sistema jurídico debe tener principios no negociables, como lo es la dignidad humana.
Precisamente porque las asambleas podían variarlos atendiendo a los gustos de las mayorías es que se entendió que debía haber valores universales inamovibles, hoy precisamente, celebramos los 60 anyos de la DUCH. La vinculación directa de los derechos fundamentales a los poderes es inexcusable, nacional e internacionalmente.
Los delincuentes --"los malditos secuestradores"-- también tienen derechos y la vida es el más necesario por obvias razones.
Mi argumento es que no podemos hablar en el mismo plano de la vida y la libertad de la víctima violentados por el secuestrador y de los derechos del secuestrador frente al Estado. Son dos cosas diferentes. La justicia recae en el Estado precisamente para no caer en esa venganza que ansía la sociedad mexicana. La pena por el secuestro es ya alta, y que no ha persuidado a ningún secuestrador de no cometerla.
La pena de muerte es mala porque legaliza el homicidio, es el Estado quien mata. Moralmente me parece mala, pero se puede tener una discusión racional acerca de la pena de muerte, no me opongo a esto. Me opongo al hígado con que se discute en México. Un gobernador que dice "ojalá secuestren a los que se oponen" o como el artículo de Jesús "la cuestión es cómo los vamos a matar". O los comentarios de ese 70% de mexicanos a favor de la pena de muerte de "maten a los malditos" o peor usar la medida con fines electorales, me parece todo esto irritante y vergonzoso.
Me opongo a eso porque la solución no está en la venganza sino en acabar con la impunidad. En 2005, cuando eliminamos la pena de muerte tuvimos la discusión en el Congreso, el Mochaorejas ya estaba en la cárcel, nunca oí una sola voz que estuviera a favor. Hoy sí, porque es la forma de lavarse las manos de nuestras autoridades incompetentes, decir que no pueden porque no hay pena de muerte es irresponsable, demagogo y bananero. Lo peor México es mencionado como país signatario de la abolición de la pena de muerte...y nosotros nos atrevemos a poner el tema sobre la mesa, precisamente en el aniversario de los derechos humanos con pretensión universal. Así de incongruente es esto.
Publicado por: Geraldina | 10 de diciembre de 2008 at 6:29
Quise decir DUDH, no DUCH.
Publicado por: Geraldina | 10 de diciembre de 2008 at 6:33
Chucho:
No entendí el artículo...
Como si lo que importara fuera clasificar a nuestros políticos entre populistas y no populistas. Yo creo que lo que importa es divulgar los argumentos de por qué el sistema penal mexicano es el fiasco que es, porque esos casi nadie los conoce... si todos lo entendieramos lo que está pasando, el populismo penal sería imposible.
Un abrazo,
Roberto
Publicado por: Roberto Hernandez | 10 de diciembre de 2008 at 18:58
yo creo que si es buena medida la pena de muerte, y la propuesta del Gobernador Humberto Moreira es de muchos pantalones, porque estamos en una etapa en el país en donde nadie le quiere entrar ha este tema y el gobernador de coahuila si le entro, que bien por coahuila y por méxico que tienen un gobernador que se la parte por sus ciudadanos...
Publicado por: Luis Esteban Esquivel | 10 de diciembre de 2008 at 19:41
La pena de muerte si se debería de aplicar, los panistas son un asco, a todo le ponen un pero y nunca toman en cuenta a la sociedad, como es posible que no la escuchen, 8 de cada 10 mexicanos si quieren la pena de muerte, y la verdad es que la sociedad mexicana ya se canso de la incapacidad del gobierno federal al mando de felipe calderón para resolver este problema......
YA PONTE A TRABAJAR FELIPE CALDERÓN..................
Publicado por: Federico López | 10 de diciembre de 2008 at 19:44
Geraldina, como que la gente no sabe usar la razón. Te estan diciendo que 8 de cada 1o mexicanos aprueban la pena de muerte, y la aprueban `porque ya estan hartos de que el gobierno federal no les garantize seguridad, ahi tenemos en Torreón el caso donde la gente esta atemorizada, esto es lo malo, el alcalde panista Jose Algel Perez no sabe ni por donde empezar, su policía se pelea con la federal, y para acabarla de amolar Felipe Calderón le tiene miedo a los narcos, aunque claro el en sus mentiras anda diciendo que le vamos a ganar la guerra al narco,,jjajajajajajajaj, si en este país matan a diario 5 personas, y dice que le vamos a ganar la guerra al narco, porfavor......ya no le creamos a los panistas................................
Publicado por: angelica | 10 de diciembre de 2008 at 19:56
Me molesta que cuando una cosa es buena los políticos la manden a volar, la propuesta de pena de muerte es buena, se debe aplicar, el profe de Coahuila Mofreira propuso algo muy bueno para este país, y no se vale que el Senador Madero del PAN ande hablando puran mensadas, mejor que se ponga a trabjar.
Debemos de apoyar la pena de muerte, esta si debe de aplicar, lo apoyo en su propuesta profesor Moreira.........
Publicado por: Angy | 10 de diciembre de 2008 at 20:30
Y en respuesta al escritor ¿Sabes lo que cuesta mantener a un reo? ¿Sabes lo que hacen desde las carceles? y por si no sabias matar a una persona que mutilo a otra almenos te garantiza que no lo volvera a hacer.....piensenlo.
Publicado por: OSVALDO SANCHEZ | 10 de diciembre de 2008 at 20:38
Ha este país se lo esta cargando la inseguridad y todavía tenemos gente ingorante que piensa en la etica, la moral y la razón, jajajajaaj, como si eso fuera a resolver el problema, tenemos que hacer que se acepte la propuesta de pena de muerte, esta es una excelente propuesta, debemos de apoyarla, hojala y felipe calderon haga algo bueno, porque desde que llego a la presidencia al país se lo esta cargando el payaso.......
Publicado por: gussa | 10 de diciembre de 2008 at 20:40
Me pregunto cómo puede superarse el dolor, la rabia, la depresión y la tristeza que sufre una familia, al perder un integrante a manos de un secuestrador y asesino, que sin piedad destroza una vida, no hay palabras para defender lo indefendible, tal vez piense que es un retroceso de la sociedad, pero hay que decirlo, a grandes males, grandes remedios, en mi opinión la pena de muerte es lo menos peor que se le puede aplicar a estas personas que asesinan a sangre fría a toda clase de personas, niños, mujeres, ancianos personas que fueron asesinadas sin piedad y en algunos casos hasta torturadas antes de morir.
hastaq que les pase algo asi esto no va a cambia, pero somos demasiado miedosos para mejorar por eso el crimen nos hace como quiere....A favor de la pena de muerte.
Publicado por: LUIS DONALDO | 10 de diciembre de 2008 at 20:41
HAY QUE DECIRLO COMO ES EN MEXICO LA IMPUNIDAD ES DEMACIADO GRANDE, LO SUFIENTE PARA QUE ESTEMOS EN VERDADERA DESVENJA, PARA HABLAR DE TRATADOS INTERNACIONALES Y QUE ACASO MEXICO NO ES UN PAIS LIBRE Y SOBERANO QUE SE RIGE CON SUS PROPIAS LEYES.
Publicado por: AMERICO | 10 de diciembre de 2008 at 20:44