Pensemos que la iniciativa de reforma institucional del presidente es aprobada íntegramente. ¿Cómo se transformaría el escenario de la política? Desde luego, el cuadro de nuestra política sería muy distinto. Debe reconocerse que la iniciativa es ambiciosa y que sus efectos serían trascendentes. Imaginemos el cuadro tras la puesta en marcha de la reforma.
El presidente tendría mayor confianza en su legitimidad. Gracias a la segunda vuelta su respaldo dejaría las vergüenzas de la minoría y se jactaría de haber recibido un respaldo claro de la mayoría de los votantes. Algunos creerán ese cuento de la legitimidad y dirán que, finalmente, el presidente mexicano es apoyado por la mayoría de los electores. Así lo festejará el candidato triunfante en sus discursos. En cada momento enfatizará la solidez de su popularidad electoral: soy resultado de un amplísimo consenso político; represento a la nación y no solamente a una porción de los electores, dirá. Se cuidará muy bien de no revelar que la participación en la segunda vuelta disminuyó significativamente. El cansancio electoral dejó a muchos votantes en casa. Si bien logró un porcentaje mayor de votos en la segunda vuelta; apenas habrá aumentado la cantidad de votos recibidos.
La reelección defraudará muy pronto a quienes piensan que terminará mágicamente la brecha de representatividad. Con la reelección legislativa habremos accedido a la normalidad, lo cual no implica la maravilla de la identificación entre votantes y legisladores. El reconocimiento de los diputados y senadores seguirá siendo mínimo. Sólo un porcentaje muy pequeño de votantes podrá contestar a los encuestadores qué hizo en la legislatura previa el diputado por el que votó. La identidad partidista y no el desempeño específico del legislador orientará la decisión de los electores. El Congreso se mantendrá en la cola del aprecio colectivo. En los estudios de opinión los diputados permanecerán en los sótanos de la valoración colectiva. Extrañamente, los índices de reelección serán altísimos. Se discutirá la paradoja: ¿cómo es que un órgano tan impopular sea respaldado tan decididamente por los electores? Es cierto que los legisladores contarán con una gran ventaja: se pueden reelegir, pero el paternalismo de nuestra legislación impedirá que se les cuestione con rudeza: nuestros protectores se asegurarán que no sean “denigrados” en tiempo de campaña.
Al mismo tiempo, habrá novedades que oxigenarán la política. Se fortalecerá el trabajo de las comisiones legislativas; se percibirá una incipiente profesionalización; disminuirá el parlamentarismo de circo y madurará el trabajo discreto y eficaz de sus órganos. La indisciplina partidista se extenderá muy rápidamente. Una nueva dinámica legislativa se abrirá paso; la cooperación entre legisladores de distinto partido se facilitará. Se observarán asociaciones colaborativas entre legisladores de organizaciones opuestas que trabajarán en iniciativas comunes. El congreso se vivificará sustancialmente. Al lado de las bancadas de partido se conformarán asociaciones informales de corte regional: los estados del norte fundarán conferencias bipartidistas que actuarán, en ciertos temas, como bloque, distinguiéndose de sus dirigencias nacionales. El Congreso sentirá también un desplazamiento hacia el localismo. La dirigencia real de los partidos se instalará definitivamente en el Poder Legislativo.
La diversidad política se verá mermada. El Congreso aparecerá casi como una estructura bicolor. Los pequeños partidos se habrán extinguido pero hasta la tercera fuerza quedará muy disminuida. Muy pronto se constatará que el gran cambio del 2010 no consistió en reinstaurar la reelección legislativa, sino en establecer la segunda vuelta para la elección presidencial. Sobre todo, la manera en que se conformó esa elección. En la primera ronda el candidato del tercer partido pudo haber obtenido un 24% de los votos. En la segunda vuelta, el arrastre de los candidatos punteros tendrá un efecto devastador para las otras fuerzas. El 24% de la primera vuelta se diluirá para hacer de ese partido una organización meramente testimonial. Los intentos de un pequeño sector del tercer partido para conformar una alianza con otra fuerza se frustraron. Se trataba, dijeron los dirigentes, de una alianza antinatural, grotesca y humillante. Se quedaron así, apenas con una parte de su voto duro.
El ejecutivo federal se habrá fortalecido significativamente. No lo habrán fortalecido las reformas sino la recuperación del control congresional. Algunos lo celebrarán: hemos recuperado la palanca de una gobernabilidad eficiente. El presidente electo habrá jalado los respaldos para su partido consiguiendo mayoría absoluta en el Congreso. La reforma habrá inventado una mayoría con una distante relación de las preferencias ciudadanas. Estaremos en sus manos.
École, yo me voy todavía más allá Jesús ¿habrá o no una buena reingeniería de lo que nos impide crecer? ¿Tienen o no escuela nuestros señores feudales políticos? ¿Habrán leído o captado lo que les dijo un méndigo o mendigo ciudadano de calle, cualquier académico o la Dresser en cualquier foro? Yo creo que los golpes de timón y la opinión son más sensatos como ejercicios abiertos a la imaginación, a la sana continuidad.
No sé sea demasiado pesimista toda tu elucubración, si la reforma pasa tal cual, pero bueno es le reconozcas el cálculo, cierta intencionalidad política visto cómo llegó (a desdoro , a deshoras o cuarto para las doce) de dónde viene. Es que ¿alguna vez superaremos el gatopardismo, lo lampedusiano de los gobernantes para acometer lo importante? ¿Por ejemplo reformar el Estado? Qué pinche cortedad política, qué pinche corta mecha de Calderón, qué cortedad de miras Jesús. Qué pinche inseguridad en todos, parece que hay un letrerito imaginario en Los Pinos y San Lázaro que dice hace ya rato: “se solicitan ganas, se solicitan estadistas”.
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¿Realmente es cuerdo hablar de, querer un bipartidismo aún? La pregunta no va dirigida a los terceros y demás que serían afectados, así sólo sean para desprecio un negocio-con-partido. La pregunta debe ir dirigida a la tan filial intelectualidad, al partido en el poder del signo que sea, y sus sueños guajiros, esnobistas, que una y otra vez nos recetan en las dos últimas décadas, cuadradamente.
¿Son buenas las invenciones de mayorías distantes de las preferencias ciudadanas, de la democracia misma? Creo que la pregunta puede ser en general.
Advierto síncopes de pesimismo en tus especulaciones, en el escenario que planteas y también advierto que la reforma por eso es insuficiente. Yo pienso lo mismo sobre algunos puntos neurálgicos de la reforma, como expuse unos diez post atrás en El fantasma y la señorita que cito y agregaría algo en base eso.
Publicado por: Omar Alí Silva Alvarez | 25/01/2010 en 10:52 a.m.
En resumen Chucho.
a) Siendo la reelección un debate superado, debería implementarse para legisladores federales y estatales (no sé si los municipales, los regidores también, a fin de solidificar la rendición de cuentas de las desviaciones de poder y autoritarismos, corrupción, del presidente municipal), pero no para los presidentes de municipios de ninguna manera. La reelección puede salirse de las manos, en tanto no se rescate para el municipio, grande o relativamente pequeño, su dinamismo, en tanto no haya reformas de primera generación de distribución del poder a nivel vertical (descentralización política y administrativa) y horizontal (pesos y contra pesos) que nunca llegaron a la vida municipal. ¿Sería demasiado juntar en el caso del municipio reformas de primera generación con las de segunda como la reelección? Me inclino a que sí, es un severo riesgo de viciar la vida municipal (o delegacional en el caso del D.F.), no hay que para por alto el choque con la noción de no reelección y la experiencia estadual más próxima, la municipal, además el espaciamiento en tiempo, la gradualidad de las reformas, entre reformas de primera y segunda generación, construye una buena relación entre instituciones o institucional a la larga, que apenas quieren sacudirse las muchas pulgas, la lógica de perro verde, del presidencialismo que subsiste. Cabe mencionar que es éticamente recomendable que el legislador que legisla para la reelección no debe favorecerse por completo de esa actividad. Deben crearse baterías en más pequeño número de legisladores actuales sujetos a reelección, o bien, los actuales no deben ser sujetos de reelección a efecto de reformas a ese efecto propias.
b) No debe perderse el rumbo ni monitoreo en las reformas de primera generación. Ojo, a la captura de los organismos autónomos por el esquema de cuotas partidistas que simulan y a la independencia total del Poder Judicial, aunque no gusten, aunque a los titulares de los ejecutivos o miembros del poder legislativo siempre tiente inmiscuirse en sus esferas de acción, de organismos autónomos y de poderes judiciales.
c) Disminuir el número de representantes del congreso federal, la representación proporcional, por tender al bipartidismo puro, no al hibrido que asiste, al tiempo que se ha incentivado el esquema de coaliciones y hasta alianzas, es accesorio, resulta innecesario. Las cosas seguirán igual con menos o más congresistas.
d) El respeto al sentido del sufragio es esencial a la democracia, este para mí y lo es para todo ciudadano el punto más importante, por este punto todo ciudadano tiene el derecho a luchar contra leyes incluso constitucionales y secundarias injustas o leyes que atenten contra sus derechos civiles que no parecen ni son grotescos, puede y debe remover gobiernos espurios incluso, o evidenciarlos como un joven hizo increpando al presidente actual hace tiempo, en ese ámbito pues, desterrar los fraudes electorales para la presidencia, ha seguido estorbando e-n-o-r-m-e-m-e-n-t-e y genera un efecto dominó insano desde la cúspide de la organización del sistema político, desde y por la presidencia, bajo esquemas democráticos y subterráneos nada democráticos. En la vida hay que tragar sapos para ser coherentes, ese sapo se lo tienen que tragar ciertos políticos, no hay otro modo, esa es la más normal de las democracias. Eso se quiere y a eso hay que aplicarse en todo momento.
Publicado por: oasa | 26/01/2010 en 10:06 p.m.
Y todo el ecenario que especulas tan detalladamente como un dejavú... acaso es peor de la situación pésima y pauperrima (democraticamente hablando por no hablar de la meramente económica)que existe actualmente... los diputados sirven a su partido (cuando no es a un mafioso o un mesias) el congreso da pena al votar cosas estupidas y congelar propuestas "debatibles", cuando del presidencialismo pasamos a... carajo no puedo definir nuestra eclectica y muy revolcada forma de gobierno... y tantas y tantas cosas que se pueden decir...
ENTONCES QUE NO PASE LA REFORMA Y SEGUIMOS IGUAL ??? EL QUE DA LA IDEA DA EL TOSTON (DICE EL PUEBLO)
Petrocheli
Publicado por: Petrocheli | 03/02/2010 en 06:19 p.m.
Fuentes (dos visiones)
ARIAS, César
— [Texto de referencia] Seminario Internacional “Hacia el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática: situaciones y perspectivas del parlamentarismo y presidencialismo en América Latina”. Octubre de 2004, Washington D.C. Copresiden: Unidad para la Promoción de la Democracia, OEA; Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad de Georgetown; Instituto Holandés de Democracia Multipartidista; Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo; Internacional IDEA; Club de Madrid. http://www.scribd.com/doc/6747876/Fortalecer-o-Parlamentarizar-El-Presidencialismo
http://democraciaparlamentaria.wordpress.com/2009/09/02/parlamentarismo-y-presidencialismo-cesar-arias/
DWRAK, Fernando. Politólogo
— El falso debate sobre el cambio de régimen http://www.fernandodworak.com/www.fernandodworak.com/Art.%20De%20Port_files/Nota%20de%20portada%201.pdf
— [Entrevista académica, 1ª parte] “La reelección no es la solución mágica a nuestros problemas”. Centro de Inteligencia Política (ceinpol). Revista digital de análisis político en formato blog. http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/05/entrevistas-ceinpol-con-fernando-dworak.html
—[2ª parte] … http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/05/entrevista-con-fernando-dworak-2-es.html
—[Video libre] “Por qué los diputados y senadores no rinden cuentas”. Especialista invitado (no investigador, ni asociado externo). Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (cidac) http://www.youtube.com/watch?v=EHOfJFRrgz4
Publicado por: oasa | 06/02/2010 en 12:54 p.m.