No hay peor pecado que arremeter contra la madre naturaleza. Nada más aberrante que desviarse de su cauce o maldecir sus instrucciones. Nadie tan soberbio como quien pretende corregirle la ortografía. Se nos dice que ir contra la naturaleza es propósito absurdo. En algo tienen razón: el mar se reirá de quien lo quiera quieto. Pero los que desean sujetarnos al imperio natural no lo hacen para advertirnos de su fuerza sino para sermonearnos con su sabiduría y su misteriosa bondad. Pontifican que la naturaleza es sabia, pretendiendo que olvidemos su crueldad. Preconizan que la naturaleza perfila siempre la virtud, como si no conociéramos su impiedad. Un hombre que nunca se vio los pezones llegó a decir que la naturaleza no hace nada en vano. La teología se apropió después de esa confianza para subordinarla a una inteligencia suprema, bondadosa e infalible. Será entonces que la creación es aleccionadora: de ella aprendemos no sólo causas y efectos, sino también moralejas.
dicen que nuestras instituciones existen para rendir homenaje a una inteligencia sobrehumana. Nos advierten que el límite de nuestra voluntad está en los preceptos naturales. Por ello las reglas han de escribirse con reverencia, con humildad: traducir para los hombres aquello que la infalible naturaleza ha redactado para los planetas, las hormigas y las familias. Si no somos capaces de alterar la órbita de la luna, no toquemos las instituciones naturales. Se sabe que nunca la letra humana alcanzará la belleza de la caligrafía original pero debe tenerla siempre como modelo. Sólo un monstruo como Oscar Wilde pudo ofender a la naturaleza comparándola desventajosamente con el arte. ¡Qué pasados de moda están los atardeceres!—decía en La decadencia de la mentira. Ya nadie puede interesarse en ellos. ¡Sólo el sentimentalismo provinciano puede conmoverse con una puesta de sol! Uno de sus personajes relata la invitación a contemplar la gloria del cielo. Al asomarse a la ventana no pudo ver más que un Turner de segunda categoría. Una pésima imitadora del arte resulta la naturaleza. Una puesta de sol es un cuadro de Turner en su peor época, con todas las fallas de su pintura exageradas de manera grotesca.
La política no puede seguir la insolencia de Wilde ni los pincelazos de Turner. Por eso jamás podría darle lecciones de color a la naturaleza. Su sitio es subordinado. La ley de los hombres no tiene permiso para enmendar la naturaleza. Pero para serle fiel ha de confiar en sus transcriptores, en aquellos que han logrado comprender su mandato. Quienes hablan en nombre de la naturaleza están convencidos de la unidad de sus preceptos. A pesar de que el mundo parece regodearse en la variedad; a pesar de que el clima, la vegetación y las culturas cambian con el tiempo y en la geografía, los descifradores del código natural se empeñan en trazar una única vía de convivencia, un solo camino del bien, un solo modelo de convivencia. Para ser adoradores de lo natural no son muy atentos a su variedad y muy poco perceptivos de sus caprichos.
Los comisarios de la naturaleza odian tanto lo artificial como lo diverso. Su paladar es incapaz de saborear las inconstancias. Se han convencido de que al bien se llega solamente por un camino. Están seguros de que la naturaleza ha querido para nosotros un uniforme. Por eso creen que no hay más familia que la suya; que no hay más moral que la suya; que no hay comunidad si no es idéntica a la propia. Desde luego, no es la suya, es la auténtica, la natural, la verdadera. El miedo a lo distinto se esconde en mandamientos sobrehumano. Lamentablemente, su dictamen no empata con el mundo que aparece a quien abre los ojos. Por eso se empeñan en negar lo diferente. Así, estos ejecutores de la voluntad natural se sienten circundados por anormales a los que se empeñan en curar. Para el conservador, la naturaleza es una inapelable carta de legitimación: si es natural es necesario; si es artificial resulta sospechoso o, de plano, maligno.
He tratado de decir que la naturaleza no es ordenanza ética y mucho menos recomendación política. Bienvenidas las instituciones contra natura; las alianzas contra natura; las prácticas contra natura; los deseos contra natura. Que a la naturaleza se subordinen las moscas y los beatos.
Estimado Jesus,
Estoy de acuerdo con tus comentarios en tu reciente columna "contra natura". Ahora bien, es un poco extrano, por decir lo menos, que mucha gente esta fuertemente a favor de temas como las bodas gay o la adopcion de ninos por parejas de homosexuales, y en tambien fuertemente contra de temas como las alimentos geneticamente modificados. Un minimo de congruencia es necesario para discutir estos temas de manera seria, no es valido estar en temas "contra natura" a favor y en contra simultaneamente. O acaso son otros los intereses que mueven estos temas detras de bambalinas?....
Publicado por: A lo lejos | 01/02/2010 en 10:20 a.m.
Tal parece que el "deber ser" dictado por nuestros gobernandtes y líderes morales se asoman por una ventana a la naturaleza pensando que lo que ven es el TODO. No se han dado cuenta que es por esas diferencias que la naturaleza es, por decirlo de alguna manera, perfecta. El hombre para lograr una convivencia en la tolerancia tiene que empezar por aceptar estas diferencias como parte de nuestra naturaleza humana.
Publicado por: Laura FC | 01/02/2010 en 10:35 a.m.
... amén. (perdón pero me parecía que solo hacía falta el punto final que acredita lo dicho, cual mandato divino).
Lo dices JSHM inmejorablemente,y es paradójico como los que en realidad comprenden mejor a la naturaleza, están más liberados de prejuicios morales.
Saludos
Publicado por: Mario G | 01/02/2010 en 10:45 a.m.
Extraordinario artículo!!!! Gracias!!!!
Publicado por: Ana | 01/02/2010 en 12:51 p.m.
Karl Popper ha expuesto de manera magistral la imposibilidad de derivar normas (morales, sociales o jurídicas) de hechos naturales. Las cosas simplemente son posibles o imposibles bajo las leyes naturales. Si son posibles, la cuestión de su validez normativa se debe fundar en criterios sociales, que generalmente no admiten respuestas absolutas. Por lo tanto, hablar de actos "contra natura" es un absurdo, pero no deja de sorprender que sea un argumento tan socorrido (sobre todo -pero no exclusivamente- por conservadores y religiosos.)
Publicado por: Luis Garcia | 01/02/2010 en 02:08 p.m.
Quizá mi querido “A lo lejos”, no haya incongruencia, congruencia perfecta o incongruencia ninguna. Una cosa es que desde el plano moral se vea contranatura esto y lo otro por mis ‘destos’, pretendiendo no menos que mandar gente a la hoguera o al más allá. Otra que desde el plano de salud sea dañino algo, lo sea a larga o de inmediato.
Muchas cuestiones de los alimentos genéticamente modificados están a discusión, si pueden desencadenar a su vez mutaciones genéticas en los consumidores hasta enfermedades varias que se pensaban no asociadas a su manipulación. Además de la pérdida de especies autóctonas claro. En cuanto al tema moral, eso es lo que discute, se viene discutiendo desde la época de los griegos o romanos, incluso antes, muuy antes, torquemadas, hipócritas y sofistas mediando.
Publicado por: De cerquita | 01/02/2010 en 02:14 p.m.
De acuerdo con la intención, pero creo que es un error aceptar la premisa de que son hechos "naturales" que, por tanto, deben ser preservados. Como bien sugiere el comentario de Luis García, no son cuestiones "naturales" o "antinaturales", sino convenciones sociales, y es desde ese punto que se les debe discutír. Quizá sea un matiz, pero es importante: una cosa es decir "el matrimonio hombre-mujer es natural, pero no debemos sujetarlos a la naturaleza", y otra "el matrimonio es una institución social, que podemos modificar como sociedad que evoluciona".
Publicado por: gmo | 01/02/2010 en 05:21 p.m.
De acuerdo. Todos los que apelan ir contra la naturaleza deberìan ocuparse de asuntos propios.
Claro que es absurdo!!!! Y es muy rìdiculo que la PGR actùe como sacristàn de la Iglesia, `què no hay asuntos màs urgentes que resolver? cumplir con la ley por ejempo y dejar de hacer papelitos tontos????
Muy buen artìculo.
Un saludo.
Publicado por: Ana Rojano | 01/02/2010 en 06:27 p.m.
Excelente artículo.. El punto medular, sería respetar a la Naturaleza (y todo lo que no comprendemos de ella) y respetarnos entre nosotros (con todas nuestras diferencias), sólo entonces avanzaremos como sociedad. Espero que podamos ver éstos cambios.
Publicado por: Sergio Arturo Vela | 01/02/2010 en 10:25 p.m.
Los artículos que escribes en el Reforma son lectura obligada por tu perspicacia todos los lunes para mí. La gran mayoría de las veces coincido con tus análisis. Nadie podría escribirlo y decirlo mejor que tú. Pero en esta ocasión ya chucho, ya son muchos artículos tuyos defendiendo el matrimonio gay. Si vamos a ampliar derechos como dijiste en otro artículo. Porqué no los ampliamos más allá. Deberíamos promover los matrimonios polígamos.(Un hombre y muchas mujeres o una mujer y muchos hombres) Los matrimonios bisexuales.(Un hombre con otro hombre y una mujer) Los matrimonios zoofílios. (Un hombre con su perro, por ejemplo). Total se trata de ampliar derechos. ¿O no? También se trata de modificar instituciones al capricho de unos cuantos. Qué no te has dado cuenta que esto es una provocación. Los derechos por los que los gays pelean pueden ser perfectamente regulados sin necesidad de modificar la definición de matrimonio. Pero no, yo existo en la medida que tu me reconozcas como yo quiero. Sino es así, a mi capricho, me estas discriminando. (Por lo menos para mi un hombre no es igual a una mujer biológicamente. Ni un hombre pasa a ser mujer solo por cercenarse el pene). No solo tengo derecho a vestirme de mujer, sino quiero que ese derecho te obligue a que me mires. Me extraña de ti que eres tan inteligente que te claves tanto en un tema, que no debería tener mayor relevancia.Un diseño jurídico que hubiera reconocido los derechos patrimoniales y de pensiones hubiera sido suficiente. Adoptar, que adopte cualquier persona solteros o casados. Que se quieran o amen cualquiera; hombres con mujeres, hombres con hombres y mujeres con mujeres. No es una cuestión de discriminación Chucho o de naturaleza es una cuestión de orden. Y no soy ni panista ni ultra conservador ni mocho.
Publicado por: FDM | 02/02/2010 en 01:44 a.m.
Me parece que en su artículo no da el sentido correcto al concepto "natura".
En la filosofía clásica jamás se pretendió que "natura" o naturaleza se refiriera a lo biológico, o a la "madre naturaleza", como usted señala en su artículo. El concepto sigue la línea teleológica (de la "consecutio finis", o consecución del fin) de la argumentación aristotélica. Esto significa que la naturaleza, para los clásicos, se refiere a la esencia de las cosas, es decir, a lo que hace que las cosas sean lo que son.
Por lo tanto ir contra natura es actuar de tal manera que los actos no sigan la línea del fin del hombre (telos, en griego). Un acto contra natura sería aquel que no realizara al hombre, e incluso lo llevara a ser algo que no es (que no corresponde a su esencia). Creo que explicar por qué los ejemplos citados por usted son verdaderamente contra natura no es necesario, ya que puede ser deducido con facilidad una vez que se da el sentido correcto al término natura.
Dar el sentido equivocado a este término es un error sumamente común en este tipo de discusiones.
Por otro lado usted está cayendo en la falacia lógica "ad hominem circunstancial" (lo cual es también sumamente común y divertido). Esta falacia significa que para desacreditar un argumento, se remite a sus causas en vez de sus razones. Siendo que toda teoría filosófica respetable está fundamentada en razones y no causas. En otras palabras, usted explica cómo es que las personas que siguen a la naturaleza han llegado a pensar como piensan, pero al mismo tiempo pasa por alto las razones por las cuales supuestamente su postura es equivocada.
Es como si yo dijera: "La persona X piensa así porque es de derecha", y no me detuviera a explicar por qué es equivocado pensar como la persona X. Es decir, enumerando causas y no razones.
Por otro lado, honestamente he de admitir que el estilo de su ensayo es muy ameno e interesante.
Publicado por: Daniel Vota | 02/02/2010 en 09:44 a.m.
Estimado Sr. Vota (voy de atrás pa'lante), me temo que ahora nos tiene que explicar el porqué hemos de hacer válida la concepción de natura que tan atinadamente describe, para defender o no una ley que a nadie resta derechos, sino que enriquece a la figura del matrimonio civil: un contrato que no es canónico ni pende de ningún dogma, simplemente un contrato.
Estimado Sr. FDM, no sé si usted aprecie que el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando menos cumple con dos condiciones básicas: es entre dos y solo dos personas y, por otra parte, es una unidad familiar que se observa en la sociedad desde todos los tiempos. Tampoco creo que pueda usted decirme que en México hay montones de asesinatos de odio en contra de quienes viven con una mujer y un hombre o quienes son polígamos, sólo por esa condición de preferencia familiar, mientras que en el caso de la homosexualidad tenemos medido el hecho de que acontece 1 asesinato de odio en México cada dos días, cuando menos desde el 2004, que es desde cuando se mide.
Lo que ya es inaceptable en su argumentación, lo que ya es patente discriminación homofóbica, injuriosa y difamante para con los homosexuales, es que pretenda usted dotar del mismo valor moral, ético y romántico a una relación zoofílica que a una homosexual. Entienda, señor mío, que las relaciones homosexuales que se defienden son entre dos adultos concientes que han decidido ejercer su sexualidad y su amor de común acuerdo. Y el común acuerdo, amigo mío, no puede ser alcanzado por un elemento que no sea un humano conciente, pensante y comunicante.
Vergonzosa su argumentación, verdaderamente contrasta con su afirmación en el sentido de que usted no es un homofóbico.
Y mire, basta ya con este lloriqueo de beatas con respecto a la adopción. Los homosexuales deben conservar su derecho a adoptar, que siempre han tenido, por la forma en la que la patria potestad se hereda en México a la muerte del padre consanguíneo: invariablemente se cede a los abuelos y de ahí a los familiares consanguíneos más cercanos.
De tal modo que en una pareja homosexual que haya educado, como HOY EN DIA lo hacen, a un niño o niña hasta su pubertad, al faltar el padre o madre biológica(o) del niño, el infante le será arrebatado a quien lo cuidó durante toda su vida que, presumiblemente, puede tener una inversión afectiva y económica en el proyecto de vida del niño, que el niño le identifica como su tutor por lo que al mismo niño se le despojará de la que identifica como su casa y se le alejará de quien identifica como uno de sus más cercanos familiares.
Si se prohibe la adopción para homosexuales, sólo se logrará precísamente eso: que los homosexuales sean incapaces de ceder en adopción a sus hijos consanguíneos a su pareja, la que les ayudó a mantenerlos. Se les estaría tratando como animales que no pueden cuidar de sus hijos, ya sean consanguíneos, adoptados porque son de su pareja, o simplemente adoptados; mientras que la ley consideraría que los heterosexuales sí pueden hacerlo mejor que éstos, sólo por su condición de heterosexual.
Y eso es lo que quiere usted y mariana gomez del campo: equiparar a los homosexuales con los perros.
Y tal estigma, el que carga quien considera a sus congéneres animales es uno que no va a borrar usted con una frasesita inane al final de su participación: es usted un homofóbico.
Vaya al psiquiatra y atiéndase.
Ah, por cierto: tiene usted toda la razón. La modificación a la ley es una provocación para que personas como usted exhiban la extensión de sus valores democráticos. En ese sentido, es una genial estrategia, como podemos ver en su caso.
A todos los demás: considero que hay que llamarle a las cosas por su nombre. Los homofóbicos que pretenden hacer de todos los homosexuales, pederastas, deben ser llamados DIFAMADORES. Deben ser llamados INJURIOSOS. Deben ser llamados DISCRIMINADORES.
Los valores de la democracia liberal, como vimos en el caso de los derechos de los negros en los estados unidos, deben AFIRMARSE por encima de las tradiciones y las costumbres.
Publicado por: Alex Borges | 02/02/2010 en 11:21 a.m.
A muchos heterosexuales mayores de edad NO nos preocupa que haya homosexuales o lo que hagan, nos preocupa que el mensaje que se mande a nuestros hijos menores de edad les haga considerar que introducir el pene en el esfínter de otro hombre es una cosa normal.
Que sigue Jesús ¿defender el derecho a hacer el amor con una chiva?
¿El deporte se llama “Rompe con lo establecido”?
Yo lo jugué cuando era un adolescente.
Es “padre” ser un intelectual que todo lo cuestiona, hasta el Palacio de Hierro te patrocina tu pagina.
Publicado por: Omar martinez | 02/02/2010 en 11:56 a.m.
¡Bravo! Sr.Vota una pregunta ¿será natural el celibato, habrá ejemplos en la naturaleza? ¿ y la pederastia solo es consustancial a la iglesia católica?
Publicado por: hugo d. aguayo | 02/02/2010 en 12:13 p.m.
Sr. Omar: los homosexuales no son chivas. Espero que al menos eso le quede claro.
Usted puede enseñar a sus hijos a ser todo lo homofóbicos que prefiera, a lo que no tiene derecho es a discriminar a los homosexuales, incluidos sus hijos si es que llegan a ser homosexuales con o sin su permiso
El que acusa a una fracción de la población, generalizando que ésta es perniciosa para la niñez sin fundamento alguno, debe ser llamado por su nombre: DIFAMADOR, INJURIOSO Y DISCRIMINADOR... Y las tres cosas, por cierto, están prohibidas en la Ley de nuestro país.
Los valores de la democracia liberal, insisto, deben ser impuestos por encima de las tradiciones y las costumbres.
Publicado por: Alex Borges | 02/02/2010 en 01:09 p.m.
Sr. Borges: Al parecer no lee UD bien el español o usa el truco que muchos homosexuales utilizan al llamarse “discriminados” porque otros no consideran normal el meter el pene en una cavidad llena de excremento.
(Como veo que no lee bien el español le aclaro que desconozco sus preferencias sexuales)
Estoy conciente de la gran diferencia entre una chiva y un hombre, la chiva no tiene conciencia de sus actos el hombre si.
Jamás he sido homofóbico ni lo seré, he tenido y tengo amigos homosexuales con los que me llevo bien y entienden que no es necesario coincidir en todo para convivir.
Repito lo que escribí como primera línea “A muchos heterosexuales mayores de edad NO nos preocupa que haya homosexuales o lo que hagan “
Espero que le quede claro. Aunque realmente ni intención al escribir no es convencerlo a UD de algo, ya que debe tener la edad suficiente para ser o pensar lo que quiera.
La finalidad de lo que escribí es hacer notar al editorialista que también hay mentes infantiles y adolescentes a las que no les es fácil procesar toda esta información seudo-filosófica sobre lo natural o no natural que señala que todos lo valores , costumbres y creencias esta en la mesa de juego.
Sin embargo hay una mala señal en el ambiente, hoy se ve que no se puede estar en contra de las ideas homosexuales sin que te tachen de homofóbico.
¿Será discriminación? me pregunto.
Publicado por: Omar martinez | 02/02/2010 en 02:54 p.m.
Sr. Omar, antes que otra cosa, no se preocupe: en nada me ofendería si usted creyera que soy homosexual.
Por otra parte, me pregunto si le ha comentado su sentir a sus "amistades" homosexuales con respecto a cómo funciona en su mente (en la de su propiedad, Sr. Omar), el sexo homosexual.
¿Se lo ha preguntado a alguna pareja de amigas lesbianas que tenga? ¿Si está usted conciente de que el lesbianismo es, también, homosexualidad?
¿No tiene también amigos heterosexuales que practiquen el sexo anal? ¿Es el sexo anal lo que le preocupa, Sr. Omar? ¿Es eso lo que le quita el sueño?
¡Entonces le ofrezco una disculpa si es que lo llegué injustamente a tratar de homofóbico; me queda clarísimo que usted no tiene nada en contra de la homosexualidad!
Es más, celebro intensamente encontrar coincidencias con usted en un tema que me ha preocupado por demasiado tiempo también. A mi el sexo anal también me parece horroroso. Qué le parece que hacemos una "Cruzada Nacional Anti Sexo Anal" o CRUASNAL y hacemos una ley para obligar a estos rectofílicos perversos a arrodillarse como Dios manda?
Y asunto arreglado.
¡Si con los jotos no tenemos problema!
¿Verdad Sr. Omar?
Publicado por: Alex Borges | 02/02/2010 en 04:06 p.m.
Hombre, Sr. Omar, creo que debo ofrecerle una encarecida disculpa. Usted no es un homofóbico, tiene toda la razón aunque bueno, no toditita, dado que yo no le acusé de homofóbico en ningún momento, sólo escribí que si usted quisiera enseñar tal cosa a sus hijos, estaría en su derecho de hacerlo.
Pero en fin, creo que si debo disculparme pues no es el suyo un asunto que en nada tenga que ver con la homosexualidad. Usted es un hombre tolerante y justo, eso se nota a leguas, por eso está, como su seguro servidor, en contra de la perniciosa y antihigiénica práctica del sexo anal.
Confieso que yo también Don Omar y desde aquí le propongo que enfoquemos nuestras baterías de manera más precisa: dado que lo nuestro nada tiene que ver con los homosexuales ni con esta ley del DF, mejor hagamos una Cruzada Nacional Contra el Sexo Anal o CRUZANAL.
Nada de andar quejándonos por leyezuelas como estas del DF, sino al contrario. Es hora de pasar a la ofensiva: !Propongamos una ley que haga ilegal al sexo anal!
Así les enseñaremos a todos estos anormales rectofílicos, homo y heterosexuales, a arrodillarse para amar como debe de ser, que suficiente hay en el sexo oral como para darse esas asquerosas licencias!
Y, señor mío, con eso creo que tendremos suficiente como para hacer de nuestro país uno más justo, incluyente, diverso y, si se me permite, verdaderamente recto!
Le propongo el anterior como nuestro texto fundacional y que todos los comunicados posteriores sean rubricados como sigue:
CRUZANAL
"No es Normal, eso del Sexo Anal"
Publicado por: Alex Borges | 02/02/2010 en 04:25 p.m.
Carajo, se me fueron los dos: al moderador, o se echa los dos, o elije el que prefiera. O que deje los dos, pustotal.
Publicado por: Alex Borges | 02/02/2010 en 04:48 p.m.
Tranquilo Alex te estas angustiando demasiado, debes de comprender que en los adultos maduros el sarcasmo no es argumento y no tienen efecto alguno.
Trata de leer cuidadosamente lo que se te escribe y contestar sin divagar si quieres llevar una discusión congruente o no podremos entenderte, no se trata de escribir la columna más grande que el otro.
Las ideas se debaten no se combaten y menos amenazándolas con leyes o constituciones, jamás podrás encerrar al pensamiento.
Publicado por: Omar martinez | 03/02/2010 en 09:38 a.m.
Don Omar, no es sarcasmo, es gracejada. Y salió pobre porque se me pasó un maldito enter.
En cualquier caso, debo aceptar que el tono que manejé es inferior al que podría haber utilizado. Lo recordaré para la siguiente ocasión.
El hecho es que creo haber desnudado un par de prejuicios en su propia argumentación mientras desnudé, de paso, algunos de los míos.
Vamos a verlo desde esta otra perspectiva: soy de la idea de que si tenemos una ley contra la discriminación, debemos enforzarla. Si así fuera, créame, este tipo de movidas políticas como la de Marcelo (no tengo ni la más mínima simpatía por él en particular, ni guardo), tendrían menos eco en la comunidad homosexual pues ella se sentiría arropada, aceptada y resguardada en sus derechos por la sociedad representada en el Estado.
En tanto que el gobierno federal pretenda afirmar el prejuicio homofóbico en nuestro país (ese que creo haber desnudado en usted al exhibir que, sin sustento o razón alguna, equipara una práctica sexual en particular, como el sexo anal, a la homosexualidad), esa comunidad y quienes simpatizamos con la misma y sus problemas, nos radicalizaremos en su contra y en contra del prejuicio mismo.
Y es que no hay de otra, mi estimado: o la sociedad y el estado cesan de pretender que los homosexuales son menos que ciudadanos para, entonces si, discutir con seriedad y sin amagos violentos este tema; o verá usted gracejadas como esta, y yo prejuicios vocales como el suyo, cada vez más frecuentemente.
Sabe Dios en qué pueda desembocar todo esto si todos los políticos no empiezan a comportarse con mayor responsabilidad en este y otros temas. Su trabajo es afirmar los valores de la democracia, no dilapidarlos utilizando los prejuicios del pueblo como argumentos para incidir en la ley.
Publicado por: Alex Borges | 03/02/2010 en 11:05 a.m.
Creo que se mejora la comunicación y se agradecen los gestos de cordialidad.
Existimos un grupo de personas en México que no nos interesan las prácticas sexuales religiosas o políticas de los demás mientras no interfieren en nuestras propias prácticas sexuales, religiosas o políticas.
Este grupo de personas hemos convivido con homosexuales, comunistas, beatos, machistas etc. respetando a las personas aun sin estar de acuerdo con sus ideas, inclusive defendiendo su derecho a pensar y actuar como ellos prefieran ya que su derecho es el nuestro.
Hoy en día la percepción que tenemos es que se nos quiere obligar a aceptar las ideas homosexuales , y conceder que se muestren a nuestros hijos como correctas , so pena de ser llamados discriminadores , retrógrados etc.
Hemos sido aliados en contra de la discriminación, pero defenderemos nuestro derecho a pensar y educar a nuestro hijos como creemos es lo correcto.
El sexo anal es solo una parte de todo lo cuestionable sin embrago es lo mas representativo en lo que pensamos sea contra natura, la concepción de lo gay es tan amplia que no acabaríamos analizando sus aristas.
Poniendo esto en humor diríamos que cuando niños la homosexualidad era prohibida, de jóvenes fue tolerada y de adulto aceptada, lo preocupante es que de viejo vaya ser obligatoria.
Un saludo
Publicado por: Omar martinez | 03/02/2010 en 12:44 p.m.
Estimado amigo Don Omar, es un gusto constatar que a usted no le tiembla la mano, como a mi, para prodigar amabilidad: lección aprendida.
Ahora bien, aquí creo que llegamos a una posición irreductible. Existimos quienes pensamos que es imposible configurar la anormalidad a la que se hace referencia en las prácticas homosexuales.
Los estudios de Kinsey, las modernas encuestas de comportamiento sexual y la propia historia occidental nos señalan que la prevalencia del comportamiento homosexual es tan eterna como nuestra pulsión hacia el arte que, como la práctica homosexual, tampoco es mayoritaria, sino simplemente prevalente a lo largo de la historia: son comportamientos siempre presentes, aunque no todos los practiquemos. ¿Me va usted a decir que la pulsión humana para hacer arte "no es normal"?
De ahí que, en efecto, pensemos que aunque todo mundo tiene derecho de enseñar a sus hijos lo que plazca, y a pensar de la homosexualidad (o del arte, para el caso) lo que guste, mientras no prueben fehacientemente que los homosexuales algo tienen de pernicioso para sus propios derechos, no deben poder hacer ley o incidir en la ley en algún sentido que reduzca o prevenga derechos para ellos.
Y no deben poder hacerlo porque en la democracia moderna, preferimos o debemos preferir a la razón (al proceso mismo o al consenso científico) por encima del sentir de las mayorías pues éstas, como hemos aprendido dolorosamente en diversos momentos del siglo XX, a veces se equivocan. A quien gobierna siempre con las mayorías, hasta para ceder derechos a una fracción de la población, o simula hacerlo, le llamamos populista, no le llamamos demócrata.
Y a quien pretende imponer sus principios sin sustentarlos en la ciencia o en lo que podemos hacer cognoscible para todos, le llamamos autoritario, pues sus argumentos son meramente de autoridad. Y a quien practica ambas cosas, le llamamos populista autoritario... y hay una palabreja que define muy bien a esta tendencia ideológica y a los programas de gobierno fundamentados de esta manera: fascismo.
Quizás la referencia canónica (por llamarle de alguna forma), a esta desventaja de gobernar "con la mayoría" en temas de derechos humanos sea más visible en los estudios de Webber: "la acción social es la más poderosa de las acciones". Poderosa, si, pero no necesariamente racional. No necesariamente sustenta en la realidad.
Y ahí esta la Sharia en países como Iran o Afganistán para probar que no, que la mayoría no siempre tiene la razón. No en el sentido democrático que prefiere la igualdad, la fraternidad y la libertad, el derecho de todos a perseguir nuestra felicidad, por encima del prejuicio, la división y la postración ante argumentos de autoridad insustentos.
ASí pues, tiene usted razón en una cosa: considero que usted puede educar a sus hijos como guste, pero también que no puede obligar al resto de los mexicanos a que piensen como usted por ley, dado que no sustenta sus prejuicios contra la comunidad homosexual o sus prácticas (le recuerdo que el sexo anal fue un caso muy claro: es practicado por heterosexuales también, no es cosa "de homosexuales" y esa es la más categórica realidad, le parezca a usted "normal" o no), en nada que podamos hacer cognoscible incluso entre quienes realizan esta práctica. Traiga a la mesa un argumento racional sustentado en el sentido de que estas leyes le impedirían educar a sus hijos como le place y luego argumento porqué ese derecho a educarlos así es mayor o debe ser de mayor importancia que el derecho de los homosexuales a convivir, aportar y colaborar en su sociedad en igualdad de circunstancias, sin que nadie les prejuzgue por esta condición.
Mire, usted dice que mucho hay de reprobable en la práctica homosexual, pero le pregunto: ¿realmente cree que TODOS los homosexuales son reprobables, al grado de requerir alejarlos de sus hijos, SIEMPRE?
Si es así, pues pruebelo. Ofrezca usted las pruebas que le premiten hacer esta generalización.
Y luego está la otra cuestión, más sencillita: menos puede obligar a pensar de otra forma a los ciudadanos del DF, que son quienes eligieron a los representantes que hicieron este cambio en la ley, que fue perfecta y totalmente legal. Perfectamente democrático en los términos de las leyes locales. Tan legítimo como la acción que ahora promueve la PGR en contra de la misma, por incorrecta que me parezca en su contenido.
No es tan fácil, mi estimado Don Omar, como que usted pueda solicitar atentamente que se le permita continuar afirmando sus prejuicios. Nosotros nos preguntamos porqué o hasta dónde debe tolerarse el que las instituciones del gobierno federal se utilicen para avanzar agendas moralistas y ajenas a los principios que fundan nuestro Estado porque, lo afirmo, creemos que en algún momento, se pondrá en verdadero peligro la laicidad de nuestro estado.
Publicado por: Alex Borges | 03/02/2010 en 01:13 p.m.
Pues lo más divertido de todos estos casi soliloquios entre alex borges y omar martínez es su civilidad, que extasía a todos los demás que los leemos. Por cierto, alguien me puede explicar ¿por qué diantres aparece el mismo avatar en ambos contertulios? Por ejemplo, miren ustedes, si yo suscribo esta opinión con un e mail aparece así, con avatar azulito, como de simpatías con el PAN o cualquier poder encaramado en el poder, de derechas... eso en tanto no determine uno que me distinga…
Publicado por: Anselma Guiú | 03/02/2010 en 03:07 p.m.
Pero si vuelvo, con el mismo correo, a contestar(me), por ejemplo diciendo:
‘ Sra. Anselma Guiú, es usted un reportera que debate rebien, forista que como los de mi blog, tan perspicaces e inteligentes ellos ’
Entonces también aparecerá mismo avatar azulito, el de de mi preferencia, como pueden darse cuenta… Yo creo ha de ser porque no tengo nada más productivo que hacer, como eminente y logrado escritor que soy, además de temido crítico literario y de lo politicazo en un tono pro conservador, sólo me gusta crear fama y echarme a dormir, tener un blog tramposo, con interlocutores a modo y censurador, con algunos hilitos de informaciones frescas de los que se me meten contra mis críticas en el CISEN cómo no, como el minutario que tengo en Letras Libres cómo chingaos no.
Publicado por: Guillermina Sheridan Prieto | 03/02/2010 en 03:14 p.m.