Hace cuatro años, al calor del conflicto electoral, el candidato victorioso en el Distrito Federal salió en defensa del caudillo que gritaba ¡Fraude! Había que estar con él sin reservas, es decir, sin los obstáculos de la reflexión y de la autocrítica. Ya para entonces se desvanecían sus pruebas y se mostraba la incongruencia de sus denuncias, pero el político capitalino debía mostrar una lealtad a prueba de razones. No solamente había que estar de su lado sino secundarlo en sus hostilidades. Quienes advertían que la elección había sido legal, no solamente estaban equivocados: eran corruptos. Para Marcelo Ebrard la mera defensa del proceso electoral era prueba irrefutable de inmoralidad. Así lanzó su acusación contra quienes habían firmado un desplegado defendiendo la legalidad de la elección. “Hay una carta firmada por 100 personas quienes andan diciendo que ya se contaron los votos; a ellos les decimos que abran los ojos y cierren las carteras porque las evidencias del fraude sobran.” Ebrard no razonaba su desacuerdo con los firmantes ni ofrecía argumentos para la deliberación. Simplemente invocaba lo incuestionable: sobran evidencias. Eso sí, deslizaba la acusación de corrupción.
La fórmula que empleó era accidentalmente acertada. Abrir los ojos y cerrar la cartera: una buena síntesis de la retórica del sectario. La probidad de los otros depende de su coincidencia conmigo. Ése ha sido durante años el núcleo de la perorata lopezobradorista. Es hombre digno quien apoya al Movimiento, el discrepante es un pillo—o un ciego. Quien abra los ojos no tendrá más remedio que reconocer el cuadro que yo veo. Todo es evidente. Ésta es la realidad y nadie que tenga ojos y que sea honesto podría observar algo distinto. Quien esté sinceramente dispuesto a conocer la realidad coincidirá conmigo. Si aparece alguien que describa un panorama diferente, no lo hará por estar situado en otro sitio o por tener información diferente o por encaminarse a otros rumbos. Si habla de otras formas o de otros colores, habrá sido corrompido por las fuerzas del mal.
Celebro que el hoy alcalde de la Ciudad de México encare al soez calumniador que lo acusó de haber sobornado a los ministros de la Suprema Corte de Justicia. Pero no deja de tener gracia que él haya arrojado aquella piedra. Idéntico abuso había cometido él hace unos años al haber acusado a los escritores de haber sido maiceados. Las expresiones de Ebrard y Sandoval son paralelas porque provienen de la misma fuente: la retórica del sectario
. En la mente de Sandoval no hay espacio para que alguien, con honestidad, defienda la monstruosidad del matrimonio entre homosexuales y mucho menos que legitime la aberración de que esos enfermos adopten a un menor. Esas espantosas transgresiones al orden natural no pueden ser consentidas por una persona de razón que actúe moralmente. Como los ministros son personas inteligentes, no queda otra explicación que su corrupción. En el lenguaje de Ebrard: los ministros cerraron los ojos para abrir la cartera.
La calumnia de Sandoval cae como un obsequio exquisito al alcalde del Distrito Federal. El ambicioso ha encontrado reflectores y conflicto para proyectarlo como un hombre de futuro frente a un potentado de la Iglesia Católica. Gracias al pleito, el centrista puede ubicarse como promotor de las causas de una izquierda contemporánea y defensor del Estado. Al demandar al prelado, el héroe del Estado laico declaró enfáticamente que las calumnias no pueden transcurrir sin acción jurídica alguna. En buen momento lo reconoce.
Ojalá la demanda que ha interpuesto el Jefe de Gobierno sirva para exhibir la prepotencia de un hombre que ha hecho profesión del falso testimonio y para ponerle, de cierta forma, un freno. Pero, más allá de eso, el paralelo de las dos descalificaciones debería llamarnos a pensar sobre las inercias de nuestra deliberación. La sociedad pluralista no puede seguir atada a una perspectiva unitaria de la moral que tacha el desacuerdo como indecencia. El desacuerdo no nace por la fractura moral del discrepante, no brota de la indignidad ni del soborno. Hay desacuerdo porque hay valores distintos, proyectos distintos, perspectivas distintas. Y también porque nos equivocamos. Y aún ahí hay que advertir que los errores de juicio no son fallas morales.
Excelente reflexión. Diablos cuando aprenderemos a discutir con el cerebro y no con el higado.
Publicado por: Marco Aguirre | 23/08/2010 en 07:51 a.m.
Una de las peores colaboraciones de Jesús evidentemente. Tendencia de regurgitación de pensamiento mágico, de dadas creencias meramente intelectuales para quienes se presten a ellas. A Jesús no basta la intervención muy porosa del gobierno Fox en el transcurso del proceso electoral y aún antes; el hecho que una persona con poder equivalente a casi la mitad de los gobernadores aleccione suplir funcionarios de casilla con miembros del magisterio antiguamente charro; la manera por demás inverosímil en cómo se procesaron los votos del Prep con respecto el conteo distrital y sin picos, sin cambios de tendencia, sobre todo en una elección tan cerrada supuestamente (parece que Jesús, él tan enterado siempre, que cita a Schama, a Judt, a Hitchens, a cuanta colaboración de publicación inglesa, americana o de El País, etc., no ha visto, no otorga, no ve el mínimo de incertidumbre, ni le causa ruido esto ni muchas más cuestiones. Seguramente no ha visto la película Man of the Year de 2006 http://www.youtube.com/watch?v=zQZXgwFVUAI&feature=related ).
Pero bueno, en este país donde edición y reedición sabidas de fraudes electorales es hace poco regla histórica -mera tradición electoral- parece pues debemos convencernos por alquimia, por buenas conciencias e intenciones, por cohonestar a gobernantes salientes y funcionarios tan irregulares y tibios como Ugalde, que todo es un lecho de rosas, no más; que no habrá más fraudes electorales. Volemos, volemos… deambulemos ingenuos o zombis llenos en creencias intelectuales orgánicas, "funcionales", oficialistas. Para nada debemos ubicar en nuestro radar tentativas frustradas ni exitosas de fraudes electorales, mucho menos para la presidencia de vez en vez verdad. Porque todo el peso se da, lo da un margen 0.64 de diferencia supuesta electoral.
En este país lo que no se debe olvidar es contar y hacer contar los votos, tal como se emiten, llevar los procesos correctamente para el puesto más ínfimo hasta el presidente mismo. Tan sencillo y tan difícil, es esto lo que no se termina de entender.
Publicado por: Anabel H F | 23/08/2010 en 09:02 a.m.
Yo coincido con Jesús en que Lopez Obrador nunca probo fraude. Acuerdate como acuso a sus propios representantes de casilla de haberse vendido, acuerdate del fraude cibernético que se convirtio en fraude a la antigüita.
Pero el punto del articulo es que a quienes discrepaban de esa idea del fraude Ebrard los llamó corruptos.
Publicado por: Claudio Álvarez | 23/08/2010 en 09:48 a.m.
Anabel, excelente redacción, digna de un espacio constante en algún medio. Lástima que el sectarismo impida que la misma se convierta en reflexión. ¿Leyó usted el artículo? ¿Reflexionó sobre el mismo y su contenido? o sólo, ante la más mínima crítica al probable, por posible, "Man of the Year 2012" ¿emana la defensa a ultranza de la probabilidad?.
El comentario de Jesús versa sobre el actuar de Ebrard en torno al conflicto postelectorar 2006 y no sobre el proceso mismo, ¿le es posible diferenciar uno de otro?. Su postura es la Robin Hoodsiana, si es un ladrón, pero sólo de ricos, luego su delito debe ser comprendido, o al menos tolerado.
Considero que eso es lo que tiene a esta nación, y los que somos parte de ella, en la situación en que estamos. El ladrón es ladrón, no importa el origen de la riqueza que roba, ni el destino de su hurto, es un ladrón, punto. Ebrard es un probable delincuente al adoptar ciertas posturas como la comentada por el maestro Silva-Herzog, o por permitir daños al portón de la SEP, o solapar los desmanes del SME, etc. Igual el cardenal al afirmar que funcionarios se han corrompido sin pruebas, punto.
Publicado por: Abelardo González Zamudio | 23/08/2010 en 10:09 a.m.
Aunque soy un convencido del fraude electoral contra Obrador, no discrepo más que en eso con la excelente reflexión que nos brindas. Lo importante del texto es demostrar el vigor que tiene la “intolerancia a discrepar”, disciplina de bastantes políticos (si no es que de todos). Del cardenal no podemos decir más, sólo repetir que es “soez”. La Iglesia, por naturaleza es sectaria e intolerante. Felicidades, Jesús. Hace falta escribir así siempre que los intolerantes de pseudoizquierda o de derecha se muestren orgullosos.
Publicado por: Vvvlv | 23/08/2010 en 10:51 a.m.
Es cualidad de los políticos el vestirse diariamente con el traje de la ética que más les convenga.
Publicado por: Omar | 23/08/2010 en 10:48 p.m.
Oiga, en cuanto intervención antes del proceso electoral ¿ a qué se refiere? ¿¡El desafuero? Despreocúpese de no redactar con la elegancia sectaria de otros que escriben como deben ser, pienso que su escritura automática se entiende. Por si las dudas, me tomé la libertad de depurar su redacción para que se termine de entender. Por favor, evite enredarse en prolegómenos de distinguir el proceso electoral del conflicto poselectoral, sólo eso faltaba. Le advierto no necesita entablar un diálogo conmigo, ni me dé las gracias, lo hago por nada.
Vero Cárdenas Gount
Una de las peores colaboraciones de Jesús evidentemente. Tiende a regurgitar pensamiento mágico, dadas creencias intelectuales para quienes se presten a ellas. A Jesús no basta la intervención muy porosa del gobierno Fox en el transcurso del proceso electoral y antes; el que una persona con poder equivalente casi a la mitad de los gobernadores aleccione suplir funcionarios de casilla con miembros del magisterio antiguamente charro; la manera por demás inverosímil como procesó los votos el Prep respecto el conteo distrital y sin picos, sin cambios de tendencias, sobre todo en una elección tan cerrada supuestamente (parece que Jesús, tan enterado siempre, que cita a Schama, a Judt, a Hitchens, a cuanta publicación inglesa, americana o de El País, etc.; no ha visto, no otorga mínima incertidumbre o causa ruido eso y mucho más. Seguramente tampoco vio la película Man of the Year de 2006 http://www.youtube.com/watch?v=zQZXgwFVUAI&feature=related ).
Pero bueno, en el país donde hace poco la edición y reedición de fraudes electorales es regla histórica -mera tradición electoral, debemos convencernos por alquimia, por buenas conciencias e intenciones, por cohonestar a gobernantes salientes y funcionarios tan irregulares o tibios como Ugalde, que todo es un lecho de rosas, no más; que no habrá más fraudes electorales. Volemos, volemos… deambulemos ingenuos o zombis llenos en creencias intelectuales orgánicas, "funcionales", oficialistas. Para nada debemos ubicar en el radar tentativas frustradas ni exitosas de fraudes electorales, menos para la presidencia de vez en vez verdad. Porque todo el peso estriba, lo da un margen 0.64 de supuesta diferencia electoral.
En este país lo que no se debe olvidar es contar y hacer contar los votos, tal como se emiten, llevar los procesos con corrección para el puesto más ínfimo hasta el presidente mismo. Tan sencillo y tan difícil, que no se termina de entender.
Publicado por: Vero Cárdenas Gount | 24/08/2010 en 02:20 p.m.
El objetivo del artículo no es discutir si hubo o no fraude en el 2006. El TEPJF falló que el candidato ganador era Calderón, un candidato que no era apoyado por Ebrard, por lo tanto los ministros de dicho tribunal fueron corrompidos (en opinión del propio Ebrard). Hoy que el fallo de la Suprema Corte coincide con las ideas de Ebrard, Sandoval acusa a los ministros de haber sido corrompidos (igual que lo hizo Ebrard en el 2006), el Jefe de gobierno del DF sale en defensa de las instituciones que el mismo defenestró hace cuatro años. Jesús Silva Herzog dice que todos tenemos derecho de equivocarnos, ojalá esta nueva postura del jefe de gobierno signifique que acepta su equivocación en el 2006, pero sobretodo lo comprometa a defender a las instituciones aun cuando estas no apoyen sus ideas. Y si en el futuro el hace una acusación de corrupción que tenga las pruebas en las manos, de lo contrario que asuma las consecuencias legales.
Publicado por: Martín S | 26/08/2010 en 07:00 p.m.
Dice Anabel "Una de las peores colaboraciones de Jesús evidentemente. Tiende a regurgitar pensamiento mágico, dadas creencias intelectuales para quienes se presten a ellas."
¡Coño! ¡Supongo que tú te crees que escribes con claridad!. Asombra tu elevadísimo índice capacidad crítica/capacidad autocrítica. ¿Porqué mejor en lugar de escribir ese texto tan confuso dices lo que piensas sobre el fondo del asunto? A lo mejor crees que Ebrard y/o Sandoval no son sectarios o que AMLO fué víctima de un fraude. Sería más valioso un argumento honesto tuyo al respecto que tu crítica "literaria". Para criticar a un escritor reconocido y brillante como Jesús desde este punto de vista se necesita un poquitín más de calidad en los argumentos que se esgriman y un poquito más de lógica.
Pero a propósito ¿sabes exactamente que significa la palabra "sectario"?
Suerte para la próxima.
Publicado por: hugh | 26/08/2010 en 07:15 p.m.
Un comentario Jesus. En relacion con las acusaciones de fraude, tu dices: "Ya para entonces se desvanecían sus pruebas y se mostraba la incongruencia de sus denuncias".
Leyendo los comentarios - existen muchos que piensan que hubo irregularidades (cosas no se deben tolerar en una democracia); sin importar si se llega a clasificar como fraude o no.
Que es tolerancia entonces? Se le puede llamar pendejo pero no corrupto? Incongruente pero no immoral? Se puede lograr tener una discusion sobre un desacuerdo sin llegar a emplear descalificantes? Tu (a pesar de tus mejores intentos de ocultarlos) no puedes. Es natural.
Finalmente, creo, que la descalificacion de Ebrard y de Sandoval son diferentes; aunque los dos caen en acusaciones de corrupcion.
Acusar de sobornar a la Suprema Corte es diferente que acusar de recibir beneficios de ciertos resultados. El segundo es posible, el primero ridiculo (vease quien esta en la Corte). Segundo, se puede entender que existen personajes como Zuckerman tienen cierta simpatia por algunos y rechazo a otros. Que el firme una carta apoyando a con quien simpatiza no es mas que un chiste. SE PUEDE TOMAR AL COMENTARIO DE EBRARD COMO ESO - LOS FIRMANTES SON UN CHISTE PORQUE NUNCA FUERON INDEPENDIENTES.
Publicado por: guille | 28/08/2010 en 02:09 a.m.
El fondo del asunto es que el sectarismo, que permite cometer crímenes sin ningún remordimiento ni consecuencia moral, permite también también justificar a los míos bajo el razonamiento que se quiera: "las faltas de los otros no son equiparables porque"... Acá se pone lo que sea. Así hará la iglesia que cerrará filas públicamente con este inquisidor impresentable y lo mismo con una izquierda que mostró su raíz autoritaria en el momento en que decidió que le convenía negar la realidad y renunciar a la decencia elemental, para ponerla la servicio de "una buena causa". Acá es donde jesucristo y AMLO está igualados en "buenos própósitos.
Mejor harían los izquierdistas mexicanos en no seguir defendiendo el autoritarismo y comprometerse verdaderamente con la democracia. Por lo visto esto es imposible. Entonces ¿a cuanta gente que simpatizamos con la izquierda pero creemos en la decencia y la democracia nos están cerrando toda opción de participación política en México?
Yo creo que la izquierda mexicana se ha mostrado ya desde el poder y desde la derrota, tan capaz de cometer injusticias terribles como en otros países, y no cree que sea necesario desligarse de esos antecedentes porque "busca la justicia".
Eso es la fuente de un fanatismo muy peligoso del cual, el sectarismo es solamente la parte visible del iceberg. No cuenten conmigo amigos para ese proyecto, como no cuentan con Bartra ni con mucha otra gente decente y preparada de izquierda que aprendió a contar hasta diez en la primaria y no se traga ese inmenso invento ridículo que es el fraude de 2006. "Fraude" que constituye además una de las leyendas urbanas más exitosas y dañinas para la democracia que se han inventado jamás para satisfacer la resistencia egomaníaca de un líder carismático y autoritario (y mentiroso), para ver la realidad en lugar de reconocer sus propios errores. "Fraude" que también pone en cuestionamiento el nivel de la instrucción pública del país.
Claro que es lógico dudar y ser "criticos", pero los argumentos también cuentan. Son ridículas las fantasías que se esgrimen con desparpajo para tratar de "demostrar" el fraude. Simplemente todo esto tiene como origen la capacidad de mentir públicamente y la incapacidad política del IFE para decir claramente como eran las cosas en el momento oportuno. Si se hubiesen dado las cifras del conteo rápido y se hubiese pemitido que las televisoras dieran sus encuestas de salida en su momento en lugar de ocultarlas, hoy no estaríamos hablando de este mito en el cual gente perfectamente ignorante intenta "educar al pueblo" en un ejercicio patético, que desgraciadamente nos muestra como un pueblo crédulo y con poca capacidad de discernimiento sobre la veracidad, tanto a nivel lógico (y artimético) como moral.
Termino diciendo que precisamente el sectarismo de Ebrard tiene como origen este "reblandecimiento moral" y cinismo que caracteriza a cierta escuela de pensamiento que pone las creencias mas peregrinas a la altura de la ciencia. Tal como lo hacía la iglesia antes de el medioevo ¿antes del medioevo?
Saludos.
Publicado por: hugh | 28/08/2010 en 09:28 a.m.
Oiga, no toque esa tecla dura a Jesús el sectario, respecto la construcción mágica de descalificaciones, del pensamiento mágico basado en falsas disyuntivas, porque se supone que es lo mismo Y TIENE que ser lo mismo, a fin encuadre en una falsa moralización democrática, en la defensa a todo coste de instituciones, en la democracia comodona. Acuérdese, se puede acusar a alguien de sectario pero no avizorar nunca, jamás, pensamiento complejo, una complejidad a partir de hechos, menos congruencia. Acuérdese, se puede defender las instituciones a rajatabla para decir que alguien es sectario sin más, eso faltaba. Acuérdese -qué lujo- se puede enredar en la retórica uno, la de otros, para decir en una construcción intelectual nada, o casi nada. Por si las dudas -abusando de plano del alcance qué podría haber dicho- me tomé la libertad de corregir también, y poner más a su redacción. No sea que vengan a querer distraerle, la de malas.
Vero Cárdenas Gount
Un comentario Jesús. En relación con las acusaciones de fraude, tú dices: "Ya para entonces se desvanecían sus pruebas y se mostraba la incongruencia de sus denuncias" no sólo centrando tu análisis de falsa disyuntiva en el proceso poselectoral, ni en la defensa de las instituciones, sino en descalificativos confeccionados a la ligera, en el sectarismo que ves en otros pero no en ti claro.
Leyendo los comentarios, existen quienes piensan que hubo irregularidades (cosas que no se deben tolerar en una democracia), sin importar se clasifique como el fraude típico o no.
¿Qué es tolerancia entonces según tú? ¿Cómo escapar a tu forma comodona de ver sectarismo? Visto lo que dices, “El condimento del insulto”, otros lados, ¿se puede llamar pendejo pero no corrupto? ¿Incongruente pero no inmoral? ¿Se puede lograr tener una discusión sobre un desacuerdo sin llegar a emplear descalificativos, los adjetivos de otros, mera retórica mágica? Tú (pese a tus mejores intentos de ocultar los primeros) no puedes. Te es como otros muy natural.
Finalmente creo, que las descalificaciones de Ebrard y de Sandoval son diferentes; aunque los dos caen en acusaciones de corrupción.
Acusar de sobornar a la Suprema Corte es diferente que acusar de recibir beneficios de ciertos resultados. El segundo caso es posible, el primero ridículo (véase quiénes están en la Corte). Segundo, se puede entender que existen personajes firmantes como equis o ye, quienes tienen cierta simpatía por algunos y rechazo por otros. Que se firme una carta apoyando con quien se simpatiza no es más que el chiste. Se puede tomar el comentario de Ebrard como eso -muchos firmantes son un chiste porque nunca fueron independientes.
¿Entonces?
¿Sí me entiendes verdad?
Publicado por: Vero Cárdenas Gount | 28/08/2010 en 04:21 p.m.
Dios mío Vero, me estás volviendo Cristiano (no Ronaldo) para tener la paciencia de Santo (no el enmascarado), de tratar de discernir entre tanta palabrería (ya ves, es contagioso).
Bueno, de la parte que se entiende de lo que dices, se vé que el asunto del fraude no requiere para tí una evaluación con pruebas racionales. Es un asunto de "creencias". Poco te importan las pruebas digamos "duras". Vale. Es la vía de los ignorantes. Votre privilège Mademoiselle (ou Mme.).
Bueno en eso estás igual que la polecía mexicana (y Calderón que hace juicios desde su estrado sobre lo culpables que son las víctimas del narcotráfico), una gran parte de la izquierda y la iglesia. En realidad estás igual que todos los políticos que demuestran "sus verdades" predicando una retórica hueca. Eso tiene implicaciones terribles para el país. Vivimos en un país de grandes irresponsabilidades y de grandes fallas morales públicas que pasan desapercibidas. El papel de un analista político es poner sobre la mesa estos fallos.
El cardenal y Ebrard son sectarios, lo son porque comulgan con ideologías que les proporcionan una falsa conciencia (lee a Anna Arendt) y porque demuestra que o bién son fanáticos o bién son cínicos. El cinismo sería hacer un uso político del fanatismo ajeno sin creerlo, es decir usar las declaraciones y las acciones para la manipulación de los crédulos, cosa que creo hace AMLO muy bién por cierto).
Describir esto no hace automáticamente sectario a Jesús. Simplemente a él le preocupan cosas que en México son en gran medida irrelevantes como los contenidos morales de las decisiones políticas.
Si un político es pillado mintiendo, entonces el partidario dice pero si los del XXX lo hace mucho más y nadie dice nada. Si un político mató a su hermano, la respuesta es si pero ZZZ mató a la criada y fué presidente. ¿Bueno entonces donde está el límite? Todo lo podemos justificar con fallas morales de "miembros o partidarios" los acusadores. Jesús hace precisamente lo contrario. Que además es lo correcto moralmente. De otro modo todo está permitido o todo dá lo mismo y no es así.
Lo que dices sobre que en democracia "no se puede tener una opinión distinta sobre el asunto del fraude". Pues en eso te equivocas completamente. Donde no se pueden tener opiniones distintas es en Cuba o en Irán. Es decir en dictaduras. Estás confundida. Eso sí, el hecho de que la gente tenga opiniones, no significa que estas sean correctas, incluso cuando sea la opinión de la mayoría.
Pero la democracia está hueca si le quitamos los principios de ética y racionalidad. Efectivamente acá son muchos los que no han entendido aún de que se trata este asunto. Pero queda la esperanza de que así sea en el futuro. El diálogo reemplaza en la democracia a la represión, pero eso no quiere decir que no podamos criticar racionalmente respecto de hechos que nos parecen deformados por intereses egoístas, fanatismo o ignorancia, que a algunos viejitos nos parecen todavía cosas "malas" para la sociedad. Equivalentes al demonio o a los enemigos de "clase".
Saludos
Publicado por: hugh | 29/08/2010 en 08:02 a.m.
Me encanta criticar a la gente que carece de autocrítica. Pero en realidad reconozco que es un ejercicio estéril. Saludos.
Publicado por: hugh | 29/08/2010 en 08:21 a.m.
' hugh ' podrás citar a cuanto intelelectual puedas ya que le bajaste a tu retórica, ser sofista. lo que no puedes es borrar tus frases lapidarias, adjetivos fáciles del 28 de agosto y más. hablas de autocrítica y sectarismo... ¿que no ves tus propias encerronas intelectualoides?
Publicado por: hannah arendt | 29/08/2010 en 08:22 p.m.
No Hannah, no las veo y no soy sofista tampoco. Au contraìre, vengo de una tradición intelectual diferente a la de los rollos y trabalenguas intelectuales de los "científicos" sociales. Eso sí soy impetuoso, pero eso no siempre es un defecto. Es cierto que acá no se trata de escribir para un Journal, pero citar "intelectuales" no es algo criticable per se. Así como eso, tan claro, te fallan otras cosas básicas en tus análisis. No digo que no tengas capacidad literaria, sino te falta trabajo para criticar acertadamente y la sintaxis confusa no te hace más inteligente.
Termino con una cita que a mí me gusta, está esta frase de Carlyle que leí hace tiempo y que aplica a la discusión de fondo:
"Las revoluciones las planean los utópicos, las efectúan los fanáticos y las aprovechan los sinvergüenzas"
Saludos
Publicado por: hugh | 01/09/2010 en 08:50 p.m.
La crítica de Hugh es parcial, si eso es crítica, estamos jodidos los críticos o los que esperamos algo más de la crítica que esto. Eso sí, ponerse por encima, ser condesciente, juzgar. Pobre autoengaño.
Publicado por: Gabriel Saúl Mistral, mexicano en Uruguay | 01/09/2010 en 11:43 p.m.