En la ceremonia que los panistas organizaron para recordar a Carlos Castillo Peraza, el presidente del PAN esbozó con brevedad pero con contundencia una pesadilla probable: el retorno del PRI a Los Pinos. Ya lo había dicho antes pero hasta ahora, quizá por la asociación con el político yucateco, las palabras de Nava cobraron en mi imaginación el peso que merecen. El retorno del PRI nos conduciría de nuevo a los tiempos de la arbitrariedad y del despotismo, de las camarillas, la opacidad, la corrupción y el corporativismo. La advertencia de Nava me transportó a un México de pesadilla. Habrá que hacer todo lo posible por impedirlo, pensé. Hay que tener muy claro de lo que son capaces los priistas.
Si el PRI regresa al poder podrían pasar cosas horribles. Pienso que si ese espantoso escenario fuera realidad, el amiguismo y no el mérito serían los criterios de reclutamiento del gobierno federal. ¡Qué terrible sería que el equipo presidencial volviera a estar conformado por asociaciones de camarilla y no por el mérito o la experiencia. Los amigos del presidente, por el hecho de ser amigos del presidente, en el gabinete del presidente. El cuadro que apareció en mi imaginación fue volviéndose cada vez más preocupante. Si los priistas regresan, se restauraría la lealtad como el requisito básico de reclutamiento, dando paso a una improvisación costosísima para el país. Todo lo que el país ha avanzado en términos de profesionalización administrativa podría venirse abajo. Empecé entonces a imaginar que, quien nada sabe de telecomunicaciones podría llegar, de pronto, a dirigir la política de telecomunicaciones, o que quien no ha tenido contacto con la legislación laboral, estuviera súbitamente a cargo de aplicarla. A esa irresponsabilidad nos llevaría el retorno del PRI. Tiene razón César Nava: esa reversión sería terrible.
La reversión autoritaria restituiría poder a las corporaciones mafiosas que crecieron al amparo del priismo. Sin duda, todo lo que hemos ganado en la limpieza del sindicalismo sería revertido. Los mimos a las jerarquías sindicales retornarían. Me espantó una imagen producto de mi malsano pesimismo: el horror de que el sindicato de maestros se pudiera adueñar de la política educativa. Eso sería gravísimo, pensé. En un grado extremo de cinismo, los priistas podrían llegar a un pacto electoral con esa organización y les entregarían posiciones políticas, a cambio de los votos. La desvergüenza de los priistas es tal que podrían colocar a un pariente de la cacique sindical en una alta posición administrativa. El corporativismo se incrustaría en el corazón de una política vital para nuestro futuro. Todo lo que ha luchado el PAN para librar a México de las garras del corporativismo, todo lo que lucharon los panistas para combatir los chantajes de un sindicalismo que impide el cambio, se vendría abajo si gana el PRI la presidencia. En honor a Carlos Castillo Peraza que denunció con elocuencia la siniestra imbricación del sindicato magisterial en la política pública, hay que impedir esa tragedia. Cuánta razón tiene Nava: sería un horror esa reversión histórica.
Si algo hemos ganado en los últimos años es el avance en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Pero si llegan los priistas al poder, no tengo la menor duda de que le declararían la guerra al proyecto. Imagino que, si recuperan la presidencia, los priistas tratarían de estrangular presupuestalmente al IFAI. Me imagino que, en lugar de recibir respaldo del gobierno para profundizar su acción, los priistas se dedicarían a combatirlo. Llego a imaginar una administración priista en donde los colaboradores del presidente demandarían judicialmente al IFAI, para restaurar la opacidad y echar abajo sus resoluciones. Y tal vez tengan éxito. Podrían invocar el argumento típico de las autocracias: la emergencia y la seguridad nacional. Sería una desgracia histórica tener un gobierno que actúa en contra de la transparencia. De llegar el PRI a la presidencia, no me cabe la menor duda de que las consecuencias serían terribles para la lucha contra la corrupción. Imagino que, de recuperar el Ejecutivo federal, los priistas provocarían que México retrocediera en los índices internacionales que miden la corrupción. Con los priistas podríamos llegar a retroceder una década y veríamos cómo Guatemala nos supera en la tabla. Que no nos quede duda de lo costoso que sería el retorno del PRI.
¿La política exterior de los dinosaurios? Otro retorno lamentable. La diplomacia de los priistas se dedicaría a congraciarse con dictadores y olvidaría la agenda de los derechos humanos. Los organismos internacionales de derechos humanos nos tendrían en la mira, mientras nosotros cerramos los ojos a las dictaduras del vecindario. Sería tan costosa la llegada del PRI al poder en el 2012 que podríamos llegar a perder la paz. Dios no lo quiera.
Jesús:
Casi siempre que leo sus colaboraciones me queda el sabor de que algo faltó. Gratamente descubro que hoy no es el caso. No podemos temer a una reversión porque ésta nos acompaña independientemente de la corriente política en el poder.
La inseguridad, la corrupción, la asfixia y el sometimiento a voluntad de las instituciones están aquí y aquí seguirán, sin importar el color que porten.
Qué pena que esta columna sea la que me haya hecho escribirle hoy unas líneas, pero qué gusto saber que no estoy sola en pensamiento.
Le saludo con gusto y respeto.
Publicado por: Patricia RM | 01/11/2010 en 07:46 a.m.
¡Bravo!
Un abrazo,
Alejandro
Publicado por: Alejandro F. Noriega | 01/11/2010 en 09:31 a.m.
Pensé que hablaba de los dos gobiernos del PAN, pero creo que ese periodo le es oscuro o está ausente del país. La falta de transparencia, el amiguismo, la corrupción, las retorceduras de la ley está igual o peor que con el PRI y a eso se suma la "guerra" boshiana contra el narco. Por favor ilustreme con ejemplos las bondades del PAN.
Publicado por: Salvador Cruz | 01/11/2010 en 02:38 p.m.
Como siempre, excelente artículo. El tono es lo mejor, así es y que El Eterno nos libre de caer en una guerra contra el narco.
Excelente
Publicado por: Max Garcia Sánchez | 01/11/2010 en 02:55 p.m.
Leía ayer a Krauze (¿Donde estás Omar Alí?) sobre la reunión de monstruos sobre Mestizaje. Me vino en mente un concepto: La Razita de Bronce, una aleación que solo es útil para pocas cosas, sin demasiado valor objetivo; solo el subjetivo de sus productos, a criterio del ojo del observador.
Al leerte hoy me preguntaba ¿Será que el bronce no da para más?
Le falto ya sea a Krauze o a (Don Hugh) Thomas o a los dos decir que "Gonzalo Guerrero, quien se negó a abandonar a los mayas para acompañar a Cortés aduciendo" también que tenía todo el cuerpo tatuado y que eso no era aceptable en la cultura Castellana.
Curioso. Tatuados ni entonces ni hoy.
F
Publicado por: FMGARZAM | 01/11/2010 en 05:10 p.m.
Buena la de hoy. Es dura la realidad de una clase política desvinculada de la necesidad de servir/convencer/complacer a los cuidadanos. Desgraciadamente. Algo podremos hacer supongo.
Felicidades
Publicado por: Hugh Thomas | 02/11/2010 en 02:01 a.m.
¿Seremos una cultura y un estado tipo Seinfeld: acerca de nada?
El programa televisivo era about nothing.
F
Publicado por: FMGARZAM | 02/11/2010 en 07:35 a.m.
Yo siempre creí que esto iba a pasar, el PAN no estaba a disgusto con el sistema político ni con la forma en la que gobernaba el PRI, el problema que tenían es que no era su sistema político, ni era su gobierno. Cuando por fin se da la alternancia quieren gobernar al más puro estilo priísta, con todos los mecanismos que se crearon en 70 años y por fin usarlos en nombre de las "buenas conciencias" y la gente bonita, en si nada ha cambiado solo cambió de la derecha del PRI a la derecha del PAN y los grandes grupos de poder que se beneficiaron por años se fueron a la cargada con el PAN, así de simple.
Publicado por: Julián Garza | 03/11/2010 en 01:31 p.m.
...y el presidente del país sería también quien dirigiera al partido que lo postuló, ojalá que no vuelva el PRI.
Publicado por: Eugenio Gómez | 03/11/2010 en 03:25 p.m.
Creo que la ceguera no tiene nombre, pero si quienes pretenden hacer de ella un pretexto para seguir escribiendo sin el menor respeto a la inteligencia de quienes leen...me da pena tanta perdida de tiempo...
Publicado por: Carlos Gilbert | 03/11/2010 en 10:12 p.m.
¿Quién me busca? Aquí estoy... pero cualquier intento de debate o una opinión se atiende en unas 17 hrs
Publicado por: Omar Alí | 04/11/2010 en 02:29 a.m.
Omar: Espero atiendas al Llamado que hice hace unos días, esperando tu opinión.
Professor, Leía ayer a Krauze (¿Donde estás Omar Alí?) sobre la reunión de monstruos sobre Mestizaje. Me vino en mente un concepto: La Razita de Bronce, una aleación que solo es útil para pocas cosas, sin demasiado valor objetivo; solo el subjetivo de sus productos, a criterio del ojo del observador.
Al leerte hoy me preguntaba ¿Será que el bronce no da para más?
Le falto ya sea a Krauze o a (Don Hugh) Thomas o a los dos decir que "Gonzalo Guerrero, quien se negó a abandonar a los mayas para acompañar a Cortés aduciendo" también que tenía todo el cuerpo tatuado y que eso no era aceptable en la cultura Castellana.
Curioso. Tatuados ni entonces ni hoy.
En el entendido de que tú tienes la capacidad, como cuando escribes:
di cuenta que explica la microhistoria a ejemplo de la microhistoria italiana, sin renunciar a la macrohistoria. Caso muy diferente el que se conoce comúnmente como microhistoria en México, a veces cerrada en sí misma, solipsismo artificioso, a manera de nicho o altar auto referencial abstraído de lo demás, de los demás.
Confieso que debí usar el término Culturita de Bronce. Pero luego tratamos eso pues se me hace que Thomas no quiso decir todo. Presiento se reservó decir que Guerrero intuía la imposibilidad de la mezcla ideal de ambos mundos. En fin…
Pido trates de dar vista a estas cosas que anote en Keynesiano:
Aprovecho para dos comentarios sobre redistribución de riqueza o ingreso. Uno es sobre un pésimo trabajo que anda rodando donde gente del Ivy League (Norton and Ariely, Building a Better America, http://www.people.hbs.edu/mnorton/norton%20ariely%20in%20press.pdf) declara una gran desigualdad en la distribución de la riqueza y que la gente americana aspira a una distribución similar a Suecia. Pero resulta que nadie ha notado que los datos de Norton y Ariely están truqueados (error gravísimo) pues toman la estadística de distribución de ingreso sueca como si fuera la de riqueza. Resulta que la distribución de riqueza en Suecia difiere, pero no mucho de USA. Esta concentrada.
Hay un atenuante que nadie toma en cuenta. La riqueza intangible de las naciones y la justa distribución de la riqueza intangible. (Es un término del Banco Mundial, y sí: en México somos pobres y peor cada día.) Es el gran igualador.
Estoy averiguando acerca de la distribución del poder, creo que gran parte del problema está en la injusta distribución del poder tanto demográfica como geográficamente. Los grandes problemas de USA y otros deben de estar por allí. Nadie o casi nadie toma en cuenta la gran concentración que se ha dado. Wall Street, la banca, Walmart y otras son un ejemplo de negocios, los partidos de política. ¿Será parte de la demoesclerosis? Creo que Bernacke tiene ciertas tesis acerca de la perdida de conocimiento bancario local cuando el poder de decisión se concentra en un lugar remoto, digamos Wall Street. O España que ve a todos los mexicanos con un mismo patrón de comportamiento, una misma cultura financiera. Tienden a generalizar y no percibir virtudes que se contemplan solo de cerca.
F
Publicado por: FMGARZAM | 05/11/2010 en 12:52 p.m.