Las perspectivas del presidente Obama son malas, como suelen serlo para los presidentes de Estados Unidos, a esta altura del cuatrienio. Es casi una regla de su calendario político el que el Ejecutivo sea debilitado, dos años después de asumir el cargo. De hecho, solamente en dos ocasiones, el presidente se ha fortalecido en la elección intermedia. La excepcionalidad de las circunstancias justifican la norma: la primera fue durante la gran depresión; la segunda, tras los ataques terroristas del 2001. No extrañan, pues, las encuestas que anticipan la derrota de los demócratas. Bajo una crisis tan pronunciada, el gobierno no puede dejar de padecer un castigo. Lo que extraña es el tono de la campaña del 2010. Y no me refiero en particular a la polarización, ni a la vehemencia del antagonismo: hablo de la explanada que se ha abierto a los absurdos más inconcebibles, la miseria del debate electoral, la gratuidad de las chifladuras, la ausencia de asideros de la razonabilidad.
Piénsese que la mayor parte de los republicanos cree que Barack Obama simpatiza con el fundamentalismo islámico y estaría de acuerdo con que impusieran su ley en todo el mundo. No es que piensen que es débil ante los terroristas, indeciso o incompetente sino que creen es un aliado de los terroristas. Un porcentaje menor, pero nada despreciable de los republicanos, el 24% de ellos, está convencido de que Obama es… el Anticristo. Tras la elección del 2008, la decepción era casi inevitable. Pero lo asombroso es la manera en que el personaje se ha convertido en un collar de los horrores más inverosímiles. La pregunta es cómo se han podido diseminar las versiones más infundadas en ese país, cómo es posible que se haya perdido el marco elemental de sensatez que contiene el debate público.
Tengo la impresión de que el populismo de derecha ha encontrado una tecnología al servicio de sus manías. El populismo que ha tomado por asalto al Partido Republicano ha recurrido a todos los estereotipos del nacionalismo y del antielitisimo que forman parte de la larga tradición populista de ese país. Pero se ha servido de una transformación comunicativa relevante. Nadie duda que la política cuenta hoy con instrumentos poderosos de comunicación. Armas de la disidencia, vehículos de la denuncia, redes para la promoción de causas que pueden terminar con el aislamiento que tanto sirve al poder. No idealizo el activismo del clic. Malcolm Gladwell ha ubicado bien los límites de esa política dactilar. No le pidamos la revolución al timeline de twitter. Lo que parece innegable es que la forma de comunicación política se ha transformado sustancialmente. Se habla mucho de los aspectos nobles de la innovación tecnológica. Pero hay otra tendencia paralela al fin del periodismo tradicional: el angostamiento de los espacios comunes, la paradójica disminución de la esfera pública. El lector-elector de los Estados Unidos depende cada vez menos del diario hegemónico de su ciudad y del noticiero de la gran cadena por la noche. Se informa con un paquete de información hecho a su medida. Lee lo que quiere leer; ve lo que quiere ver; escucha lo que quiere escuchar. El periodismo deja de ser una ventana para convertirse en una cazuela de espejo. Información para confirmar lo que se piensa y para reforzar los prejuicios.
Hemos construido una portentosa tecnología del solipsismo: instrumentos del aislamiento y de la polarización que bien pueden escapar de la exigencia cardinal de un régimen democrático: ofrecer razones, ventilarlas públicamente. Así, una candidata puede ganar una elección para restaurar una constitución cuya santidad amenazan los comunistas de la Casa Blanca, sin tener la menor idea de lo que dice la constitución. Se puede comparar al presidente Obama con Hitler y con Stalin y hablar de la reforma de salud como un proyecto que pretende aniquilar a los ancianos sin dar la menor prueba de lo que se dice. El solipsisimo es la convicción extrema del subjetivismo: sólo existo yo. Pues bien, la tecnología contemporánea ofrece un mundo a la medida de uno mismo.
Por supuesto, la tecnología puede expandir horizontes, pero puede también recortarlos dramáticamente. Hoy puedo tapizar herméticamente mi universo con el repertorio de mis prejuicios. Y puedo convencerme, además, de que esa celda es el mundo. El potencial de este ostentoso aislamiento es inmenso. El populismo norteamericano no se sirve de grandes concentraciones (aunque ha tenido alguna vistosa) y no encuentra un caudillo (aunque tiene sus estrellas). Pero tiene un partidario novedoso. No es el hombre-masa, sino el hombre-cápsula. Sus oídos escuchan solo lo que ha decidido oír; sus ojos ven sólo lo que quiere ver. No sabe más que lo que ya sabía. Su ignorancia es orgullosa porque encuentra siempre legitimidad en la ignorancia común. La tecnología ha liberado a cierta clase política de un compromiso elemental: razonar en público.
Excelente razonamiento. El populismo hace un uso tal vez más democrático de la tecnología, pero sigue siendo populismo.
Publicado por: Ernesto Hernández Busto | 25/10/2010 en 06:13 a.m.
Estoy de acuerdo que nuevas tecnologias estan fortaleciendo movimientos populares (no populistas, porque los principales actores no son miembros de la elite politica) y que de vez en cuando se escuchan cosas que a primera vista parecen absurdas (aunque algunas acusaciones en tu articulo son probablemente falsas, como la acusacion de que "una candidata...sin tener idea de lo que dice la constitucion").
En mi opinion, no has compredido lo que esta sucediendo en EU. El desastre que ha resultado de las politicas de Obama y la mayoria Democrata en ambas camaras (absoluta durante los primeros 9? meses) han provocado una fuertizima reaccion popular de rechazo en contra de Obama y los Democratas y tambien en contra de los Republicanos miembros de la elite de poder en Wash. DC. Gente que no es miembro de esa elite de poder, gente como Christine O'Donnell y otros miembros del movimiento del Tea Party, estan derrotando a los republicandos miembros de la elite en las elecciones primarias.
Eso es lo que esta sucediendo, y es cierto, en mucha parte el movimiento popular en contra de las elites del poder (Reps y Dems) esta siendo facilitado por los nuevos medios de comunicacion electronica. La gente cuyas opiniones no se ven reflejadas en los medios de comunicacion masiva como los noticieros de la TV y los principales periodicos (los cuales tienen una tendencia de izq. casi uniforme) estan pudiendo comunicarse y expresarse a traves de blogs, facebook, twitter, y con mas anterioridad, la radio.
Es como si los mexicanos en los 1970s de repente tuvieran una fuente de noticias y expresion alternativa a Televisa y Zabludovsky.
Obama y los Dems han hecho mucho en estos dos años. Pero no quieren hablar de lo que han hecho porque la gente esta enca...ada con eso. En su lugar los Dems y los principales medios en estos momentos no hablan mas que de los "locos" esos del Tea Party. Y tu has caido redondo en esa estrategia.
Publicado por: DarkCharro | 25/10/2010 en 08:48 a.m.
Brillante, como siempre. Sin embargo, me pregunto porqué, si esta tecnología no admite líderes (cuyo mensaje sería sólo uno más entre la multitud), una gran parte del electorado termina pensando lo mismo. ¿Será que hay mensajes más poderosos que otros, dado que tocan prejuicios ya existentes?
Publicado por: Gabriel Ramos | 25/10/2010 en 09:58 a.m.
Jesús: no me imaginaba que tendrias lectores del Tea Party. El darkcharro defiende a la mujer que reconoció haber practicado brujería, la mujer que dice que están cultivando ratones con cerebros humanos y que sostiene que la teoría de la evolución es un mito.
Y sigue todo su discurso de El Pueblo contra los periodicos de izquierda
Genial. Me encanta que expandas tu circulo de seguidores, Jesus.
Publicado por: Alberto Elizondo | 25/10/2010 en 12:26 p.m.
Tú análisis tiene aportes interesantes, pero se queda corto a la hora de analizar la causa profunda de la impopularidad de Obama: el mal desempeño económico de su administración.
Siempre es oportuno denunciar la irracionalidad de los prejuicios y de los discursos que solo buscan anular al adversario en base a mentiras y cliches. Lo hace hoy el Tea Party como lo ha hecho la izquierda en el pasado (no lo perdamos de vista). Pienso también que sigues omitiendo la aplastante realidad del gobierno de Obama: se ha quedado corto. El Tea Party no son sólo fanáticos religiosos o semianalfabetas patrioteros que todo lo ven en blanco y negro. Imposible negar que hay también en él un sector que representa a todos los americanos que creen que el gobierno es demasiado oneroso, que los bailouts han fracasado, y que tienen legítimos temores de que la reforma al Healthcare vaya a salir muy cara en un pais que carga con un colosal déficit presupuestal. Si Obama va a perder se debe, sobre todo, a que su gobierno se ha quedado coro en su desempeño económico y ha que sigue tienéndole demasiada fe al Estado interventor. Falso que el presidente este en este aprieto únicamente por una campaña mediática. Si la economía hubiese repuntado, los democrátas no tendrían dificultades en obtener el triunfo en las urnas, por muy insidiosas que fueran las campañas republicanas. ¿No crees?
Publicado por: Pedro Arturo Aguirre | 25/10/2010 en 01:12 p.m.
Jesús. ¡Excelente artículo! Te superaste a ti mismo. Felicidades.
Publicado por: Jaime García y García | 25/10/2010 en 01:37 p.m.
¿y de los sobrecelebrados que agarra el alcoholímetro no dices nada?
Publicado por: Luis | 26/10/2010 en 03:11 p.m.
Excelentísimo texto Jesús.Aplica también para las minorías que usamos internet en Mx.El principio de ésa técnica manipuladora la aplican televisa y tv azteca en Mx. a nivel masivo con los mismos y efectivos resultados.
Publicado por: ricardo covarrubias navarro | 29/10/2010 en 06:53 p.m.
No estoy de acuerdo contigo. Por qué no decias lo mismo cuando OBAMA usaba facebook para su campaña? Estás culpando a una tecnología para denunciar lo que nbo te gusta.
Interne ha sido la mejor plataforma de democratizacion que se ha inventado desde que los griegos se juntaban a decidir.
Saludos, pero la verdad no me convence tu argumento.
Publicado por: Juan Arturo B | 31/10/2010 en 07:36 a.m.
Casualmente en el empaque de periódico que traía la mercancía que llegó a mi negocio venía un artículo del Sr. Jesús Silva-Herzog Márquez;”Tecnología y Populismo”, con información que me pareció aclaratoria y descriptiva del comportamiento humano de esta época. Utiliza dos conceptos interesantes, el primero: algo que él llama tecnología del solipsismo y otro el hombre-cápsula, ignoro si él es el primero en utilizarlos pero si es la primera vez que veo utilizarlos, sobretodo tan bien aplicados, inmediatamente comprendí qué intentaba revelar. No me gustó que se refiriera solamente al electorado de Estados Unidos ya que este comportamiento es aplicable al resto del mundo. La tecnología no es la culpable, el humano tiene en sus manos más información que nunca y como un niño con muchos juguetes no sabe como jugarlos. A lo mejor después sepa y mejoren las cosas. Por lo pronto, quienes se han adaptado, algunos se están aprovechando de la confusión de los que no la comprenden y otros están mejorando su acervo cultural para comprender su entorno.
De todas maneras está muy bien; aunque él no necesita paleros, desde luego.
http://g0lg0ri0.blogspot.com/2010/12/la-tds-y-el-hc.html
Publicado por: edgar p. miller | 05/12/2010 en 02:14 a.m.