Michael Ignatieff vivió el viejo sueño del filósofo que gobierna. Y exhibió su fiasco. El biógrafo de Isaiah Berlin, el estudioso de los derechos humanos, el memorialista, el crítico amable del nacionalismo, el intervencionista liberal y malabarista del mal necesario quiso gobernar Canadá. Fracasó y llevó al partido más antiguo hasta el tercer lugar en las elecciones. En 2005, cuando Ignatieff dirigía el Centro de Derechos Humanos de Harvard, decidió lanzarse a la política electoral y buscar un asiento en el parlamento de su país. Lo logró y pronto se hizo del liderazgo del Partido Liberal. En su carrera expresaba con frecuencia dudas sobre su futuro: "No sé si estoy a la altura del puesto. Más bien, sé que puedo estar a la altura pero no sé si esté dispuesto a pagar el precio." Un artículo reciente en World Affairs Journal habla de la difícil adaptación del intelectual al mundo de la política y de las razones de su fracaso. Pasos y tropiezos entre arrojo, arrogancia, inocencia, elitismo elocuencia y pedantería. Me he dedicado a escribir toda mi vida y jamás me había percatado de la importancia de las palabras hasta que entré a la política, dijo. Un adjetivo mal puesto y te pasas semanas disculpándote. Jordan Michael Smith cree que el caso tiene sus lecciones. Después de que un académico ha formado una reputación como intelectual cosmopolita es imposible pintarlo como un ordinario ciudadano canadiense. A fin de cuentas, nunca pudo deshacerse de la imagen que le pusieron sus adversarios: Ignatieff sólo anda de visita.
Me preguntó que hubiera opinado Don Isaiah de su pupilo. De su fracaso político y anteriormente de su pésima lectura sobre la invasión de Irak.
¿Enseñarle liberalismo teórico a los liberales de praxis?
Tal vez a Canadá no le hacía falta lo que él pudiera aportar, pues quizá ya lo tenían. Ni Ignatieff conocía realmente lo que es Canadá en la realidad, poco había vivido allá.
Vuelta a la realidad de la academia, ahora en el College que honra a uno de sus antepasados.
Publicado por: FMGARZAM | 11/08/2011 en 03:27 p.m.
Qué nota tan mala. El fiasco es tu generalización Jesús Silva Herzog_M. ¿Qué esperas tú de los políticos de carrera? Aclaro no los creo para nada todos malos. ¿A quién ahora le estás escribiendo indirectamente Jesus? ¿Qué traes contra los intelectuales y los filósofos? ¿Acaso tú crees que un político es un político y nunca algo intelectual o filósofo, o al revés? Repito, qué notita tan malita.
Publicado por: Oslo Montañéz Mirlo | 13/08/2011 en 01:14 a.m.