Arte

2 de julio de 2008

Greenaway y la última cena

Greenaway_ltima_cenaEl cineasta Peter Greenaway convirtió La ultima cena en un espectáculo de luz y sonido. Proyectores, computadoras, luces y bocinas dramatizan el cuadro de Leonardo. Algunos lo ven como un acto de vandalismo cultural, otros celebran la vivificación de un cuadro del que brotan detalles desatendidos, ocultos o implícitos.

26 de junio de 2008

Nueva York estrena cascadas

Nueva York amaneció con cascadas. El artista-ingeniero de las cuatro cortinas de agua es el danesislandés Olafur Eliasson.

16 de mayo de 2008

David Byrne sobre Rauschenberg

Talking_headsDavid Byrne evoca su trato con Rauschenberg en un artículo del New York Times. Rauschenberg ilustró "Speaking in Tongues," el mejor disco de los Talking Heads. El cantante recuerda el narcótico spray de su conversación y unos tenis que olvidó en su casa y que después terminaron reciclados en un cuadro.

Perl sobre Rauschenberg

RauschenbergEn mis calcetines o en el tambo de la basura puede estar el arte. Robert Rauschenberg decía que su taller estaba entre la vida y el arte. Jed Perl, crítico del New Republic, se distancia de los elogios al artista que acaba de morir. Ninguna poesía, ninguna fuerza, ningún misterio en su obra. Será visible la vida de aquel taller, no el arte.

"Rauschenberg no poetizó lo ordinario. Magnificó lo ordinario y le puso etiqueta con precio de obra de arte."

13 de mayo de 2008

El viento ha muerto

Robert Rauschenberg murió ayer por la noche.

Raushenberg_2

En 1985 Octavio Paz escribió "Un viento llamado Bob Rauschenberg":

Paisaje caído de Saturno,
paisaje del desamparo,
llanuras de tuercas y ruedas y palancas,
turbinas asmáticas, hélices rotas,
cicatrices de la electricidad,
paisaje desconsolado:
los objetos duermen unos al lado de los otros,
vastos rebaños de cosas y cosas y cosas,
los objetos duermen con los ojos abiertos
y caen pausadamente en sí mismos,
caen sin moverse,
su caída es la quietud del llano bajo la luna,
su sueño es un caer sin regreso,
un descenso hacia el espacio sin comienzo,
los objetos caen,
          están cayendo,
caen desde mi frente que los piensa,
caen desde mis ojos que no los miran,
caen desde mi pensamiento que los dice,
caen como letras, letras, letras,
lluvia de letras sobre el paisaje del desamparo.

Paisaje caído,
sobre sí mismo echado, buey inmenso,
buey crepuscular como este siglo que acaba,
las cosas duermen unas al lado de las otras
-el hierro y el algodón, la seda y el carbón,
las fibras sintéticas y los granos de trigo,
los tornillos y los huesos del ala del gorrión,
la grúa, la colcha de lana y el retrato de familia,
el reflector, el manubrio y la pluma del colibrí,
las cosas duermen y hablan en sueños,
el viento ha soplado sobre las cosas
y lo que hablan las cosas en su sueño
lo dice el viento lunar al rozarlas,
lo dice con reflejos y colores que arden y estallan,
el viento profiere formas que respiran y giran,
las cosas se oyen hablar y se asombran al oírse,
eran mudas de nacimiento y ahora cantan y ríen,
eran paralíticas y ahora bailan,
el viento las une y las separa y las une,
juega con ellas, las deshace y las rehace,
inventa otras cosas nunca vistas ni oídas,
sus ayuntamientos y sus disyunciones
son racimos de enigmas palpitantes,
formas insólitas y cambiantes de las pasiones,
constelaciones del deseo, la cólera, el amor,
figuras de los encuentros y las despedidas.

El paisaje abre los ojos y se incorpora,
se echa a andar y su sombra lo sigue,
es una estela de rumores obscuros,
son los lenguajes de las substancias caídas,
el viento se detiene y oye el clamor de los elementos,
a la arena y al agua hablando en voz baja,
el gemido de las maderas del muelle que combate la sal,
las confidencias temerarias del fuego,
el soliloquio de las cenizas,
la conversación interminable del universo.
Al hablar con las cosas y con nosotros
el universo habla consigo mismo:
somos su lengua y su oreja, sus palabras y sus silencios.
El viento oye lo que dice el universo
y nosotros oímos lo que dice el viento
al mover los follajes submarinos del lenguaje
y las vegetaciones secretas del subsuelo y el subcielo:
los sueños de las cosas el hombre los sueña,
los sueños de los hombres el tiempo los piensa.

6 de mayo de 2008

Serra pasea por París

Richard Serra finalmente descubre la línea vertical en su exposición del Grand Palais.

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La intervención es comentada por El país y el New York Times.

8 de abril de 2008

La tumba de Rothko

El pleito por la herencia de Rothko se abulta con la disputa por sus restos. Yo me quedo con esta foto:

Rothko_tumba

4 de marzo de 2008

El arte de la migraña

MigraaHace un par de semanas, Oliver Sacks publicó un artículo en el New York Times sobre las imágenes que observaba cuando lo invadía la migraña. Alucinaciones geométricas que capturan secuencias intrincadas. El neurólogo que ha dedicado un libro al tema se pregunta si los mosaicos de la Alhambra, las grecas de Mitla o los tapetes persas expresan esa necesidad de comunicar una vivencia primigenia. ¿Serán esas secuencias una ciencia innata, la elemental pista de belleza?

26 de febrero de 2008

Laberinto

Pistoletto
Instalación de Michelangelo Pistoletto

15 de febrero de 2008

Imágenes de ARCO

Ceb_reas

Pieza de C.E.B. Reas expuesta en ARCO 2008. La página de El país dedicada a la feria, el sitio del artista y una breve animación de este trabajo.

13 de febrero de 2008

La música en la capilla

Rothko_seagramEl último capítulo del recorrido de Simon Schama alrededor de los poderes del arte examina a Rothko. En los documentales que preparó para la BBC recoge la primera impresión que tuvo al ver los cuadros que iban a colgar de las paredes del restorán del Four Seasons. Con una narración envolvente, con precisión, profundidad y soltura cuenta en ese extraordinario documental que es The Power of Art, la historia de su búsqueda y sus hallazgos y el peso de sus angustias.

"El silencio es tan preciso," decía Rothko. Y quienes visitan su capilla oyen música. Conozco dos reacciones musicales al templo de Houston. La primera es una pieza de Morton Feldman, discípulo de John Cage. El quinto movimiento es bellísimo:

Morton FeldmanRothko Chapel 5

La otra lectura musical de la capilla es la canción de Peter Gabriel "Catorce pinturas negras." Tras los lamentos de un instrumento armenio, la voz evoca el dolor, el sueño y el cambio.

La capilla de Rothko

Rothko_chapel

El camino a la capilla de Rothko es una preparación para el encuentro. Hay que dejar atrás las carreteras y despojarse del coche; abandonar esa ciudad sin cuidad que es Houston y llegar al apacible barrio de Montrose donde aparecen el pasto y los árboles. Un estanque presidido por el obelisco roto de Barnett Newman acoge al visitante y lo prepara para el ingreso. El edificio originalmente pensado por Philip Johnson anticipa el templo con gravedad románica. Se ha bordado así el recogimiento para acceder al refugio meditativo.

En 1964 Rothko recibió el encargo de John y Dominique de Menil para pintar los cuadros que se instalarían en una capilla de Houston. Rothko celebró la invitación: tendría finalmente un espacio plenamente suyo para alojar sus enormes lienzos. Sus cuadros no serían ornato en un restorán ni alhaja de coleccionista. Su pintura sería la protagonista de un templo—no: su pintura sería el templo. Total control para el obsesivo artista. Dominio sobre el edificio que alojaría las pinturas (por lo cual terminaría peleado con Johnson); mando sobre las luces y la colocación de los cuadros, sobre la materia de las paredes y la textura del piso. El encargo le ofrecía algo más importante para él. En la capilla alcanzaría su deseo: abrazar al espectador, absorberlo, atraparlo. El pintor que devora al espectador. Quince años antes de emprender el proyecto de la capilla, Rothko había dicho que “un cuadro vive de la compañía, expandiéndose y estimulándose en los ojos del observador sensible. Muere de igual modo (…) Cuán a menudo debe verse perjudicado por la mirada del insensible y por la crueldad del impotente.”

Rhotko_estudio_capilla Rothko vio en la capilla la culminación de su obra. Un espacio octogonal ocupado por enormes cuadros negros. Negro sobre negro, púrpuras ennegrecidos, grises quemados, negrísimos negros. Variaciones sobre la monocromía. Dispuestos en solitario o en trípticos, los lienzos son iluminados por luz tenue y silencio. El peregrinaje artístico de Rothko concluye en una tragedia. La capilla se anuncia como un templo para cualquier culto. Yo la sentí como el oratorio de un mundo sin Dios. El espacio hechiza porque esculpe el sufrimiento, la soledad o, más bien, el abandono. Si hay un santo al que se consagra esta capilla es al místico que los ateos veneramos: Blas Pascal. Una casa para el silencio, la oscuridad, las tinieblas. Éste no es el domicilio de la esperanza. La angustia por “el eterno silencio de los espacios infinitos” se vuelve carga física ante el pasmo. La tristeza que la capilla comunica es la de Pascal: el hombre es una paja perdida en el universo mientras el creador de esta miseria se esconde y calla. Absorto por la eternidad de los negros, el espectador se palpa insignificante y se abisma, como apunta el filósofo en algún párrafo, “en la infinita inmensidad de espacios que ignora y que lo ignoran.”

A diferencia del resto de sus pinturas, los cuadros de la capilla no esbozan horizonte. Las abstracciones que hicieron tan famoso a Rothko no dejaban de hacerle guiños al mundo: un ventanal, una columna, el cielo. Sí: creía que las formas acentuaban la banalización y estorbaban la expresión de nuestra tragedia. Pero en sus colores soplaba el viento, se insinuaba la vida. Aquí, en los negros de su capilla, el neoyorkino cancela cualquier evocación de fraternidades. Aquí no hay tiempo: es el helado abrazo de la nada.

Rothko no asistió a la inauguración de la capilla. Un año antes de que las obras concluyeran, se hinchó de pastillas y se cortó las venas en su departamento de Nueva York.

7 de febrero de 2008

Tríptico

El tríptico de Francis Bacon "1974-77" se vendió en 46 millones de dólares. Aquí es gratis:

Bacon_trptico_2

1 de febrero de 2008

Tàpies

Tapies
"Para mí todo es lo mismo en el universo, por eso no te puedes poner demasiado firme y pretender que una parte es el todo o que una idea es la verdadera y la única razón porque, inmediatamente, puedes provocar todo lo contrario"

Una nota y una pequeña galería por aquí.

23 de octubre de 2007

Un Tamayo en la basura

Tamayo_robadoUna mujer sale por la mañana a tomar un café. Le atrae, entre la basura apilada en una esquina de Nueva York, un bulto grande que resulta un cuadro. La mujer no sabe si recoger el cuadro o dejarlo ahí entre periódicos viejos y latas vacías. El extraño poder de los colores la animan a llevarlo a casa. Resulta ser un cuadro robado de Rufino Tamayo. La historia en el New York Times de hoy.

10 de octubre de 2007

Grieta

Shibboleth
Doris Salcedo, artista colombiana, en la Tate Modern

29 de septiembre de 2007

Schama sobre Turner 2

Turner_burning_house_commons

Se prepara una exposición de Turner en la National Gallery de Washington. Nadie mejor para presentar al artista temerario que Simon Schama. Para Turner, dice Schama en un artículo publicado recientemente en el New Yorker, la luz para él no era simplemente el agente que permite la visión: era un actor dramático, un vehículo de iluminación emotiva, agente de desorientación romántica o, en ausencia, el demonio del eclipse. La tragedia persigue su pintura. Los fuegos que purifican, las extinciones que preludian renacimientos. Un emblema, sugiere Schama, de Inglaterra: historia escrita en el cuerpo. El texto de Schama en el New Yorker es apenas una invitación al largo ensayo sobre el pintor contenida en su brillante, profunda, contundente reflexión sobre los poderes del arte. The Power of Art, el libro y el dvd, capturan admirablemente la fuerza de un arte que no pretende decorar.

5 de septiembre de 2007

Siluetas de hierro

Serra_moma_2
La monumentalidad de las piezas de Richard Serra caza a sus presas. El observador sentirá el asombro de convertirse en el juguete de una presencia. Subyugado felizmente por una corpulencia industrial, el paseante se esconde, se agacha, imita con su cuerpo la silueta de un muro ondulante, dispara su cámara fotográfica, se esconde, descubre ángulos nuevos, un cruce, alguna curva oculta. La escultura de Serra no es un simple (e inmenso) objeto visual, una pieza que se contempla con los ojos. Es un parámetro, una intrusión de la materia que altera las coordenadas del universo. Aparece así como un desafío a la obviedad gravitacional, un acto de insumisión a la simpleza de los hemisferios. Si me tropiezo en este laberinto de sinuosas paredes, ¿caeré hacia abajo? ¿Me atrapará ese cuello de toro que se alza en lo alto de la valla? La escultura enmarca al observador y, al abrazarlo, lo transfigura. Las inmensas cintas, los vastos conos de hierro tienen un efecto desorientador y a veces intimidante. El confortante equilibrio de los sentidos se desvanece ante el portento. Ahí está la esencia de su arte que es la de cualquiera: implantación de otra mirada: enseñar a ver el mundo como nunca lo habíamos visto.

No es necesario el bulto para trastornar la imantación del mundo. Basta el trazo, la silueta. Será verdad aquello que decía Valéry: nada es más profundo que la piel. La escultura de Serra es, por eso, trazo materializado. Para este dibujante con lápiz de hierro el contorno basta, el cuerpo es redundante. ¿Qué dibuja ese hilo de metal grueso? Una serpiente, la inminencia de un abrazo, la soledad de la línea paralela, el refugio de un paréntesis, la fusión del vacío y la carga, una encrucijada, la ondulación de un mar vertical, una enfática interrogación, el tiempo otro de la otra vida del metal, muslos, dados, órbitas truncas, épica comprimida, diques que son el río que fluye, insinuaciones, coqueteo. A fines de los años sesenta, Richard Serra anotó en un par de hojas blancas una lista de verbos entrañables. En esa especie de poema minimalista, el escultor revela su búsqueda: desenrollar, arrugar, almacenar, doblar, acortar, girar, trenzar, abollar, rasurar, despedazar, astillar, separar, cortar, escindir, tirar, remover, simplificar, diferenciar, desarreglar, rasurar, abrir, mezclar, anudar, derramar, gotear, fluir, arremolinar, rotar, untar, inundar, incendiar, imprimir, levantar, curvear, sostener, enganchar, suspender, desparramar, colgar, coleccionar, asir, apretar, combinar, acumular, arreglar, reparar, descartar, emparejar, distribuir, exceder, complementar, contener, rodear, esconder, cubrir, envolver, escarbar, atar, pegar, juntar, laminar, marcar, expandir, diluir, iluminar, revisar, modular, destilar, borrar, sistematizar, referir, forzar, hablar. Y revelaba también los ingredientes de su acto artístico: la tensión, la gravedad, la naturaleza, la inercia, las olas, la simultaneidad, el equilibrio.

El admirador de la literatura contemplativa de Emerson busca el hechizo. El surfista californiano no tolera la quietud. Sus obras, es cierto, no se mecen con el aire. Ni el huracán más furioso podría menearlas un centímetro. Pero son imposibles de apreciar al instante. La fotografía puede capturar placas admirables de su obra pero decomisa su vuelo. Se percibe una animación dramática en su fijeza, una secuencia misteriosa que convierte cada obra en una pieza narrativa. Esculturas cinematográficas: recorrer las inmensas vasijas de Serra es volverse espectador de un breve drama: la primera mirada captura apenas el esbozo del personaje, pronto aparece una curva que anuncia, la escena de la siguiente incógnita. La escultura camina, trota, se acelera, da una vuelta, se detiene y concluye para invitar a la repetición o a la secuela.

2 de septiembre de 2007

Hockney posa frente a sus árboles

Hockney_rboles

15 de agosto de 2007

Más de Frida

Fida_camion

Jorge G. Castañeda escribe: "Diego quiso hacer arte para las masas y su única creación de masas, y que sí cundió en el corazón y la mente de los pueblos... fue una de sus esposas: Frida." Guillermo Sheridan documenta algunos milagros de la santa. Cuauhtémoc Medina ve en el homenaje un ritual municipal, una ceremonia que valdría dinamitar. "Oscar Wilde sostenía que la crítica de arte empezaba cuando se hablaba de una obra sin hacer referencia a la personalidad del autor. Si tomamos ese argumento en serio, la crítica de arte no tiene ningún rol que cumplir ante una muestra como la de Frida Kahlo." Muestra anacrónica, improvisada:

La principal trama de la muestra es proponer un paroxismo biográfico que culmina en una instalación de manuscritos de Kahlo encasquetados en acrílico colgando al alcance de las manos. El absurdo argumento de este gesto -decir que la caligrafía de Kahlo tiene méritos artísticos, cuando simplemente que la pintora estudió antes de que la SEP nos echara a perder la letra- responde al modo en que hemos empaquetado a la pobre artista comunista como ícono del dolor corporal, las mujeres engañadas y el conflicto psicológico profundo. Cumple con la fantasía perversa de que los públicos sientan que tienen algún contacto físico con la artista. La apuesta es derrotar la distancia estética por medio del manoseo fetichista.

1 de agosto de 2007

Simon Schama y el poder del arte

Simon Schama habla de su libro y su extraordinario programa de televisión sobre los poderes del arte:

Vale la pena visitar el archivo de Fora.tv: programas, conferencias, presentaciones de libros, discusiones. Las cintas suelen ser largas pero permiten el acceso por capítulos. Sugiero brincar al segmento de Rothko.

15 de julio de 2007

Entrevista con Richard Serra

más y más.

9 de julio de 2007

Trazos sobre una servilleta

La nota no es un mero apunte en búsqueda de realización ulterior sino asiento de una expresión impaciente. La nota siempre tiene prisa. Grandes maestros de la anotación literaria: Pascal, Lichtenberg, Valéry, Canetti, Jünger, Cioran. En un libro adecuadamente titulado Papeles pegados, George Perros escribe: "El cuerpo de la nota: a veces le falta un ojo, un pie. Cojea. O es miope y habla con la boca cerrada. No comprende. No se comprende. No hay nada tan obstinado como ella. Y no se le apetece ensimismarse voluptuosamente, es inútil forzarla. A veces hallamos música, ritmo, color, equilibrio, el por qué y el cómo de la nota en la última palabra. En el signo de admiración, en los puntos suspensivos—cuidado con estos—. En una coma. También a veces no oímos nada. Está nevada. Dejar que se vaya es peligroso, arriesgado.”

La revista Wallpaper registra "The Napkin Project" una exposición en Londres que recupera, con ese ánimo, garabatos sobre servilletas.

Servilletas   

13 de junio de 2007

Un rostro en 500 años

6 de junio de 2007

Serra

Serra_2

Los insoportables neoyorquinos presumen en estos días la exposición retrospectiva de Richard Serra en el Museo de Arte Moderno. Robert Hughes lo ve como el máximo escultor en activo de nuestros días. Más bien, el único verdaderamente grande. Sus inmensas placas de hierro no forman nunca murallas. Laberintos, cintas, juegos, anillos, paréntesis de óxido; escondites de cinturas.

Lejos del Moma, nos queda hacer la visita virtual o acercarnos a un curioso registro fotográfico. Me refiero a las fotografias que Hiroshi Sugimoto hizo de uno de sus trabajos. El fotógrafo fue invitado hace unos años a retratar las instalaciones de la Fundación Pulitzer diseñadas por el arquitecto Tadao Ando. El fotógrafo llegó a San Louis Missouri y pasó por alto el edificio, embrujado por la escultura de Serra asentada en el patio. Vale decir que la carpeta fotográfica no resultó del total agrado del escultor: su arte se apropia de mi escultura, dijo. Es cierto, la contundencia física de las esculturas se vuelve, en los cromos, vapor de sueño.

Las imágenes se integraron después en un libro. El nombre de Serra no aparece en los créditos del libro.

Serras

31 de mayo de 2007

Schama sobre Turner

Turner_slave_ship
Barco de esclavos (Esclavistas tirando muertos y agonizantes por la borda), 1840

"El barco de esclavos de la pintura es, a un tiempo, real e irreal. Tiene el trazo de las barcos mayores utilizados en el comercio, a fin de adelantar a los competidores. Pero en esta ocasión el barco trata de vencer a la tormenta, aparentemente sin la menor esperanza; apenas el mástil sobresale del agua; y, como ha apuntado el historiador John McCoubrey, está navegando--si es que en realidad navega--en dirección hacia el temporal, no alejándose de él. Es, de hecho, una especie de anti-Temeraire, un barco cazado, embrujado, maldito, como el barco del Antiguo Marinero, navegando a través de un oceano de míticas y sangrientas maldiciones. De igual manera, el monstruo marino de la derecha no podría encontrarse en las costas de Jamaica o África, sino en los cuadros de Pieter Bruegel el viejo. El pez grande se come al chico. Los peces pequeños comen humanos. Es el infierno en altamar."
(Imprecisa traducción de jshm)

Simon Schama, The Power of Art, o en dvd, de la estupenda producción de la bbc que ahora trasmite el 22.

24 de mayo de 2007

El poder del arte

Schama_art Canal 22 está trasmitiendo la estupenda serie de Simon Schama sobre el poder del arte. No es la primera vez que Schama trabaja con la BBC. El historiador ha llevado a la televisión un retrato de Rembrandt, un recorrido sobre el sitio de la naturalza en la imaginación de Occidente y su historia de Inglaterra. Sabe traducir la tinta en imagen. Schama tiene un talento poco común para entrelazar narración y juicio.

The Power of Art parte de una convicción: el gran arte no es modoso. "La reverencia silenciosa de la galería puede engañarnos en creer que las obras maestras son cosas recatadas, visiones que calman, seducen y divierten; en realidad son rufianes. Despiadadas y astutas, las grandes pinturas te toman por sorpresa, te hacen perder la compostura y entonces proceden a reordenar tu sentido de la realidad." El arte que examina Schama es el arte de la sorpresa perturbadora: "su misión, más allá de la entrega de belleza, es la disrupción de lo banal." Los capítulos del libro y de los programas de televisión (ya disponibles en dvd) acentúan instantes de crisis en la vida creativa de estos pintores que cambiaron la historia del arte. Caravaggio, Bernini, Rembrandt, David, Turner, Van Gogh, Picasso y Rothko: artistas que se embarcaron en la tarea de llevar el arte más allá del placer. No se trata de pintar para decorar las paredes de un departamento, dijo Picasso. El arte ha de tener la contundencia de un arma.

8 de mayo de 2007

Vacío y posibilidad

Sncarlos07

Exposición de Luciano Matus: “Vacío y posibilidad. Segundo ejercicio” en el Museo de San Carlos.

7 de mayo de 2007

Steadman sobre Blair

El genial ilustrador Ralph Steadman interpreta los años de Blair en New Stastesman.

Steadman_blair

4 de mayo de 2007

Dos retratos de la reina

Las fotos que Annie Leibovitz ha hecho de la reina han desatado una pequeña polémica. Para algunos, el lente de Leibovitz convierte a la reina en oferta de catálogo, otros encuentran misterio y serenidad en las imágenes.

Leibovitz_reina_2

No es otro retrato de mujer, ni un cuadro más en su lista de famosos sumergidos en leche. Es la clásica imagen de una soberana. Imagen que contrasta con el descarnado retrato de Freud. A pesar de la corona, ésta es una mujer.

Freud_reina

2 de mayo de 2007

El cuerpo del vacío

La vieja casa del Conde de Buenavista diseñada por Manuel Tolsá que hoy aloja al Museo de San Carlos dialoga desde hace unos días con una evocación. Sobre el patio elíptico del palacio cuelga un globo inmenso. Suspendido sobre el aire, más que un cuerpo, su boceto. La silueta de la esfera está tejida con delgados cables de níquel que de pronto se esconden para después reaparecer. La trama forma una red abierta que permite el paso de la luz y el viaje del aire. Sutileza y levedad que, sin embargo, imantan con potencia la estructura del viejo monumento. El hilo magnetiza la construcción de piedra. Hablo de una intervención de Luciano Matus, quien ha vuelto a incrustar sus bocetos de posibilidades en la casona de la colonia Tabacalera. Hace dos años hizo el primer ejercicio en ese mismo sitio. Entonces trazó un domo que cubría el patio con una retícula de hilos. Ahora irrumpe en el espacio con un planeta esbozado sobre el cielo.

El vacío es un fracaso de la imaginación. La oquedad espera su ocupante. Lo curioso de la toma del espacio que hace Matus es que penetra el vacío con la estructura más discreta que pueda imaginarse: pelo de metal. Irrupción de filamentos en santuarios de piedra. La expresión escultórica de Matus es palpablemente arquitectónica. Arquitectura que se despoja de la materia para retornar a la vastedad de la imaginación, al infinito de las posibilidades espaciales. Volúmenes apenas trazados con líneas de metal. El patio de San Carlos apareció (según dicen) primero en la mente de Tolsá, luego en un boceto y después en un plano constructivo, para ser finalmente obra. El palacio ha cambiado de dueños y de destino: casa, palacio, escuela, museo. La historia cambia, los gobiernos surgen y caen, la ropa de los hombres se transforma pero el edificio es terca constancia. Pues bien, ese patio que es hoy el centro orgulloso del museo, pudo alojar una estructura celeste en su centro. La instalación resulta una forma de arquitectura a contrapelo. Arquitectura que desanda para montar una nueva plataforma de percepción. El dibujo (inteligencia previa al color y la materia) salta del lápiz al espacio para reordenar el mundo. Con cables que cuelgan y se cruzan se borda un nuevo espacio en el patio de siempre. Las tangencias del cálculo y del azar dibujan lo que un edificio en su vejez ya no puede ser.

Escribió René Char que el universo de la materia era mentiroso y que por ello resultaba lícito modificarlo o invertirlo. ¿Será esa la búsqueda de Luciano Matus a través de la tensión de hilos en suspenso? Cuestionar los argumentos del volumen y el color. Desafiar la pesadez con sugerencias de liviandad. Se trata, sin duda, de una alteración de la arquitectura como emblema de lo imperturbable. Matus inserta el lenguaje de la levedad en la gravidez de la arquitectura. Los hilos se tocan pero nunca se enredan en nudo. La irrupción de líneas suspendidas disuelve la condena de pesadez de un edificio.

Frente a ambición de perpetuidad, el levantamiento de la provisionalidad. Frente al muro definitivo, una línea que se proyecta sobre el aire despierta un enjambre de posibilidades. Italo Calvino inició sus famosas propuestas para el futuro con una disertación sobre el valor de la levedad. Leyendo a Lucrecio, apuntaba que lo vacío es tan concreto como los cuerpos sólidos. El trabajo de Matus es constatación de esa idea. No es casual que su trabajo se haya concentrado en edificaciones monumentales, palacios, plazas, conventos henchidos de tiempo. San Agustín y San Carlos en la ciudad de México; Santo Domingo en Oaxaca; el convento de las capuchinas en Antigua; la casona de San Marcos en Lima. La alusión de posibilidades destella ante la pesadumbre de siglos y toneladas. El lápiz sobre el papel del aire. Lo fugaz interpela las pretensiones de eternidad de la arquitectura. La levedad del hilo rodeado de aire replica la pesadez de piedras envueltas en piedras.

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La instalación de Luciano Matus, “Vacío y posibilidad. Segundo ejercicio” puede verse en el Museo de San Carlos hasta el 4 de junio.

Jesús Silva-Herzog Márquez

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