Juan Villoro comenta hoy Asesinato en Amsterdam
, el extraordinario ensayo - crónica de Ian Buruma sobre los desafíos de la sociedad liberal en la Europa que acoge, bajo la bandera de la multiculturalidad, las nuevas intolerancias y los fanatismos de siempre. La conclusión de Villoro no es del todo convincente: "La multiculturalidad ha servido para abrir espacios de tolerancia." ¿No nos leva el libro de Buruma a la conclusión opuesta? El discurso y la política multicultural como cobija de la intolerancia, la ruina de la convivencia liberal.
En efecto, como apunta Villoro, el reportaje de Ian Buruma no busca culpables. Pretende entender la transformación del país en el que vivió de niño. Pero el ánimo de comprensión desafila de pronto su instrumento crítico. Ayaan Hirsi Ali le resulta, por ejemplo, una activista admirable pero imprudente. Timothy Garton Ash, al comentar el libro de Buruma en el New York Review of Books, se sumó al cuestionamiento: la exparlamentaria holandesa era una "fundamentalista de la Ilustración."
El kiosko alemán signandsight.com ha alojado una discusión intensa sobe el libro. Pascal Bruckner se lanzó contra los comprensivos. El multiculturalismo no es una derivación del pluralismo sino del racismo: un racismo de los anti-racistas que encadena a la gente a sus raíces. Ian Buruma se defiende, Timothy Garton Ash considera absurdo que se le describa como un apóstol del multiculturalismo. Buruma, amigo y seguidor de Isaiah Berlin, insiste en los peligos de convertir los ideales de la Ilustración en un dogma. Bruckner reitera su desacuerdos.