Anthony Giddens sugiere identificar un eje ideológico, tan importante como la línea que separa izquierda y derecha. Se refiere a la oposición entre modernización y conservadurismo.
La división entre derecha e izquierda sigue teniendo sentido. Una persona de izquierdas cree en el progresismo -que podemos influir en la historia para mejorarla-, la solidaridad -una sociedad en la que nadie se queda fuera-, la igualdad -reducir las desigualdades es beneficioso para toda la sociedad-, la necesidad de proteger a los más vulnerables y la idea de que para lograr esos objetivos son necesarios el Estado y otras instituciones públicas. Sin embargo, en un mundo en cambio constante, existe otra dimensión igual de importante, la de la modernización contra el conservadurismo.
Modernización significa elaborar políticas que nos permitan adaptarnos a un mundo distinto del anterior, en el que la globalización es el principal motor del cambio. Y ya no tiene por qué identificarse a la derecha política con el conservadurismo. Puede haber modernizadores de derechas; Sarkozy es un ejemplo perfecto. El futuro de la izquierda en Francia, dije, pero también en general, está en adoptar la modernización; en otras palabras, en elaborar políticas que nos ayuden a preservar y profundizar los valores de izquierdas en la era de la globalización. Tenemos que convencer a los conservadores de izquierdas de que avancen hacia la modernidad.
Mientras el PRD se proclama orgullosamente socialista--sin tomarse, por supuesto la molestia de explicitar qué entiende por socialista, Giddens lo da por muerto: el socialismo es un proyecto muerto. Se basaba en el remplazo de los mecanismos de mercado y la superación del capitalismo.
Los libros más recientes de Giddens son Europe in a Global Age
y Over to you, Mr. Brown
, un instructivo para la conservación del poder laborista.