Václav Havel publica en el New York Times un artículo sobre la Comisión de Derechos Humanos, convertida en mercancía diplomática: las cuotas regionales que ignoran la necesidad de imprimirle legitimidad al órgano. The Onion imagina el paso siguiente: un golpe de estado en la Secretaría General:
A un par de semanas de la elección, McCain y Obama abren un paréntesis para reir. La comedia resulta la última prueba de la campaña. Uno se ríe de sus propias orejas, el otro de sus múltiples casas. Obama bromea de la edad de McCain, y el republicano hace chistes de los Clinton, del mesianismo de su contrincante y de la parcialidad de la prensa. Ambos se atreven al elogio.