Libros de G. A. Cohen comentados en este artículo
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La raíz del capitalismo no es el robo: es el chantaje. Ésa es, en una píldora, la conclusión del último libro de G. A. Cohen. Rescuing Justice and Equality
, el testamento de Cohen, es un trabajo formidable: una argumentación musculosa y ágil. Un ladrillo de precisa relojería conceptual. La reivindicación de la igualdad que hace Cohen es, al mismo tiempo, signo de lealtad y disidencia de su propia obra. Un relevo teórico que es, en el fondo, fidelidad a sus convicciones. Gerard Allan Cohen nació en 1941 en un barrio comunista de Montreal. Sus padres se cortejaron al calor de la lucha sindical. Desde muy temprano, la política fue para él una especie de religión: creencias intensas que forman comunidad. Como una religión, el comunismo dio a Cohen textos, rituales, himnos comunes de los que se prendió su fe y se tejió su identidad. Creció Cohen, pues, en la cultura de la convicción. “Fui criado en una familia comunista de clase obrera en una comunidad comunista en los años cuarenta en Montreal, bajo una muy fuerte doctrina igualitaria. Después de toda la historia privada que he vivido, permanezco adherido a las enseñanzas normativas de mi niñez, en particular, a la igualdad”. Cohen, sin embargo, no se entregó a la acción sino la filosofía de la política.
Su primera militancia filosófica fue, naturalmente, en la órbita del marxismo. Cohen se propuso arrancarle palabrería al materialismo histórico; limpiarlo de las grandes frases para restituirle claridad y fuerza. Non-bullshit Marxism: un marxismo sin rollo. Cohen emplea las herramientas lógicas y lingüísticas de la filosofía analítica para examinar el argumento materialista. Su primer libro fue una defensa de la imagen marxista de la historia. El desarrollo de las fuerzas productivas es el fundamento de la historia del hombre. Ahí está la base de las relaciones sociales, de la política y las creencias. La teoría de la historia de Marx. Una defensa es un largo pie de página a la idea que Marx expone en el famoso prólogo a sus Contribuciones a la crítica de la economía política: “en la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. El libro de Cohen se convirtió muy pronto en un clásico del marxismo analítico, empeñado en desterrar las alucinaciones de la dialéctica para reconstruir racionalmente el edificio conceptual de Marx.
Con los años, Cohen se fue distanciando del materialismo histórico. Finalmente escapó de sus categorías, pero no de su afán justiciero. Perdió la fe en la inevitabilidad del socialismo pero no aceptó la receta liberal de la neutralidad. Dejó de encuadrar el mundo con el marco materialista, para examinar la arquitectura del liberalismo con el mismo instrumental lógico que había usado para racionalizar el marxismo. Se dio entonces a la tarea de someter a examen la propuesta filósófica de John Rawls. Durante años fue desarrollando su argumento en artículos académicos, en conferencias y cursos. Finalmente, expuso su teoría en Rescatando la justicia y la igualdad, publicado en 2008, unos meses antes de su muerte.
El título del libro habla de la urgencia de un rescate. Pero, ¿de quién hay que rescatar esos valores entrañables? ¿Quién los ha secuestrado? El liberalismo. A juicio de Cohen, el proyecto liberal —aún el más sensible a las demandas de igualdad— termina por sacrificar a la comunidad en aras de la eficiencia.
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