Margaret Atwood recuerda a Kapuscinski
En una nota sobre Kapuscinski, Margaret Atwood resalta el pensamiento alegórico de ese hombre tímido y, al mismo tiempo, duro. Nada en su mundo es literal, todo ambiguo. Así, apunta la novelista canadiense, un régimen autocrático y corrupto es calca de otro régimen autocrático y corrupto. Los continentes, las razas, los tiempos son decorados irrelevantes. El emperador debe ser leído como una crítica del moribundo comunismo polaco, más bien, como una crítica a toda autocracia cortesana. Quizá nadie haya tenido tantas razones para ser pesimista como este buscador de guerras y catástrofes. Lo notable es que entre sus fábulas del miedo y la opresión, no aparece la desesperanza sino el asombro y, con él, la luz.


