Silvio Berslusconi, de cuya elegancia hay testimonios como éste (que descubrí por el osobruno), se empeña en imponer sus convicciones por encima de todas las instancias constitucionales. Paolo Flores D'Arcais escribió sobre la intentona en El país hace un par de días:
Lo que Berlusconi está intentando es un auténtico y genuino golpe moral e institucional. Quiere imponer al país una ley medieval, que pretende sustraer al ciudadano el derecho sobre su vida y su propio cuerpo, para entregarlo a la voluntad totalitaria de la Iglesia y del Estado. Y como al hacer esto se enfrenta con todas las decisiones tomadas a este respecto por la magistratura (en todos los niveles, incluido el europeo) y con el rechazo del Jefe del Estado a firmar un decreto ley descaradamente anticonstitucional, Berlusconi anuncia que pretende dar la vuelta a la ley y a la Constitución con una sesión río del Parlamento y con proclamas dirigidas al "pueblo" (es decir a los telespectadores que manipula gracias a su monopolio televisivo).





